Category: COOPERACIÓN

Los Niños de La Amapola (por Tania Carvajal Bernier)

"Solidaridad, generosidad, amor..." (Tania, con uno de los "Niños")

 

Amapola da nombre al centro donde trabajé poco más de un año, aunque seguirá presente en mí para siempre. Mi función se basaba en participar en la educación de un grupo de personas con discapacidad mental, desde asesorarlos a la hora de afeitarse, ducharse, hasta enseñarles a sumar.

Recuerdo con bastante claridad mi primer día de trabajo, no me llevé  muy buena impresión, me encontraba en una gran sala con unas 50 personas gritando constantemente las mismas palabras, pero pronto dejas de apreciar esto porque forma parte de la rutina diaria.

Es curioso ponerse en la piel de alguien ajeno al centro, que no está acostumbrado, puedes observar su cara de asombro y no saber que comportamiento tomar para actuar  con la mayor naturalidad posible sin parecer tener miedo o la no aceptación de la discapacidad. Es mas fácil de lo que parece, sólo hay que escuchar.

Me llamó la atención la sensación que experimenté la primera vez que me encontré a solas con ellos. No dejan de ser extraños para tí, aunque esa lejanía se disipa rápido cuando te das cuenta que ellos no sienten lo mismo hacia tí, te ven como uno más desde principio, te hablan, te sonríen, te lloran, te buscan…

El segundo día de trabajo te reciben con los brazos abiertos, entre besos y saltos. Es sorprendente, pensaba, cómo pueden haberme cogido cariño si apenas nos conocemos, aunque también pueden pasar al estado contrario y recibir algo no tan agradable de ellos, pero en esta fase ya te ha dado tiempo a entender . Ellos no reaccionan como nosotros y si se les cruza algo en la cabeza, no saben diferenciar entre lo correcto y lo incorrecto. Es como si aquella capsulita de “civismo o moral” que todos aprendimos de pequeños, no existiera para ellos. De un beso pueden pasar a una bofetada en cuestión de segundos. Es un chip que simplemente cambia en su interior o que funciona de manera diferente a la nuestra..

Pude observar la similitud con el mundo real, es una especie de burbuja gigante donde coexisten casi los mismos sentimientos que solemos tener a diferentes niveles; hay envidia, superioridad, egoísmo, violencia, amabilidad, solidaridad, generosidad, amor…que conviven y comparten un mismo espacio.

A modo de conclusión me gustaría resaltar que cada día aprendía algo nuevo, cada día había algo con lo que mirar desde diferentes ángulos que sin sus visiones no habría sido posible, incluso había momentos que me sentía su alumna.

Descubrí que hay un mundo paralelo al nuestro viviéndose a diferente escala lleno de sentimientos a flor de piel que te enseñan a apreciar lo maravillosa que es la vida.

Mensaje recibido desde Haití (artículo de Ángel Saiz Pérez)

Foto: Lisandro Suero (AFP. Getty Images)

[Manuel Bodenlle, miembro del Instituto Español de Misiones Extranjeras, actualmente trabajando en la República Dominicana (país que comparte la isla de Haití con la República de Haití) se ha puesto en contacto la comunidad de 'Hermanas Lauritas', de Haití, con la que tiene una fuerte relación pastoral. Ellas le han enviado este dramático mensaje, recibido el 15 de enero de 2010:]

«Hola Miguel, hnas. de la comunidad y amigos.

»Ha sido de gran fortaleza recibir cada uno de sus mensajes y saber que en estos momentos no estamos solas ni nuestra gente tampoco.

»Les contamos que la situación esta muy complicada pues hasta ahora no han cesado las réplicas y los temblores, ya son tres días que no podemos entrar a la casa ni la gente, todo el mundo estamos durmiendo en la calle, es incontable la cantidad de muertos que hay por todo lado, muchas escuelas destruidas y miles de jóvenes niños sepultados, las calles de Jacmel son desoladoras igual que en Puerto Príncipe.

»No solo son los muertos, sino los heridos, la miseria la destrucción de todo el país, se encuentran escombros y partes de gente, entre ellos el hermano de una postulante, Claudine, que quedó sepultado con mas de 200 estudiantes que quedaron sepultados en la escuela de la Trinité. Hoy encontraron una parte de su cintura y piernas, le reconocimos por los documentos que llevaba en el bolsillo. Pasamos toda la mañana de ayer esperando que lo sacaran, pero entre los 15 que encontraron no estaba el sino hasta cuando ya eran las 4 de la tarde y empezaba a oscurecer quedaba esperanza.

»La tristeza es intensísima, esto es muy fuerte, hemos vivido muchos huracanes pero nunca algo como esto. Nos preguntan, nos preguntamos también con lágrimas: “¿Por qué Haití, por qué cuando más pobre esta este pueblo, mas abandonado, nos llega esto? El día del terremoto estábamos separadas Consuelo y Lina en la ciudad y les tocó el terremoto en una casa de tres pisos, aun no podemos saber cómo salieron bajo los escombros con vida.

»Agathe y Martha, en casa, con todo quebrado y mucha angustia, finalmente nos reunimos por la noche cuando lograron llegar por la montaña con el papá de Jove, que estaba hospitalizado y el hospital se derrumbó. Todos los heridos, en la calle, tirados y llevábamos una niña en el carro, que encontramos con las piernas fracturadas. El dolor más grande fue llegar al hospital para dejarle allí, trajimos al papá de Jove a casa y murió al amanecer, toda la noche temblaba cada dos minutos, la angustia es total, casi depresiva, en la ciudad no hay ni luz ni agua ni comida, las madres esperando con una sábana en la mano para recibir lo que encuentren de sus hijos.

»Cuando estábamos en el entierro del papa de Jove apareció Brank como un ángel para darnos la paz pues pensamos que estaba muerto, pues no sabíamos nada desde hace dos días y la casa se derrumbó del todo, él está bien, con algunas heridas y llegó caminando desde Puerto Príncipe.

»Gracias a Dios Wynda había subido a Arreguy el día anterior y estaba aquí con nosotros. Cada momento estamos recibiendo heridos, la hermana Olga esta en Puerto Príncipe pues tenia una reunión allí, aun no tenemos comunicación ni siquiera local, solo nos queda este medio (Internet) que aún no se ha colapsado.

»Aun cuando les estamos escribiendo a temblado de nuevo y hemos tenido que salir un momento, estamos nerviosas pero no perderemos la esperanza. Si Dios nos regaló la oportunidad de vivir de nuevo debemos ser fuertes y hacer todo lo que esté a nuestro alcance, hay amenaza de lluvia, el cielo esta nublado y con mucha brisa, sabemos que las familias de las novicias haitianas están bien, las famitas que están aquí cerca, pero ellas no saben de las demás que estaban en la ciudad.

»El reto más grande es la esperanza y la responsabilidad con la gente pues cada vez son más los que llegan como viendo una salvación y nosotras tratamos de mantenernos en pie, hay una sensación de mareo en todos, es como si aun se moviera todo sin parar, cualquier ruido es pánico pero en medio de todo damos gracias a Dios que estamos bien y la gente de la misión también. Por ahora la incertidumbre es total, pues no se sabe cuándo terminará, cuando pensamos que ya se acaba entonces la tierra se mueve de nuevo, nadie ha podido dormir, la gente está por cientos en la calle y lugares abiertos, nosotros también pero aquí seguiremos juntos aunque el dolor parece derrumbarnos ahora.

»Les agradecemos el apoyo, sus oraciones, sus palabras, haremos lo que podamos hasta nuestras últimas fuerzas, mucha gente con posibilidades está tratando de salir, nuestra gente no puede hacer lo mismo, aquí permaneceremos con ellos. Dios les pague todo el cariño y la solidaridad con nosotras y nuestro querido pueblo de Haití, tenemos la certeza de que como cada año cuando les azota el huracán, al amanecer, se levantan para recomenzar. Así lo harán pues están hechos con una fuerza casi invencible, es un duelo total, no se escucha nada, todo esta en silencio, pero Dios hablará en ese silencio, esperamos en ÉL, el dueño de cielos y tierra.

»Les queremos mucho, les enviamos muchos abrazos a cada uno y a nuestras familias.

»Nota: seguiremos escribiendo hasta cuando pronto termine el galón de gasolina que queda para tener esta comunicación, aunque esperamos se reparen pronto las líneas telefónicas.»

Damnificados Haití (una canalización de la ayuda)

Foto: Logan Abassi (Getty Images)


A Antonio Fernández, misionero del Instituto Español de Misiones Extranjeras le hemos enviado un correo preguntándole si puede hacer de intermediario directo para canalizar nuestra ayuda a los damnificados de Haití. Él nos manda este mensaje, recibido el 15 de enero de 2010:

«Hola amigos:

»La situación de Haití es más catastrófica de lo que se pueda imaginar. La capacidad de respuesta está casi bloqueada pues no hay quien se haga cargo de la ayuda allí ni quien descargue aviones. Las principales autoridades religiosas, sacerdotes y seminaristas de Puerto Príncipe también han muerto. Es desolador.

»Nosotros estamos, desde Pedernales, municipio y provincia más al suroeste de dominicana, junto a Haití, reuniendo alimentos, agua y lo que podamos, comprándolo en las tiendas y pidiendo a la gente para enviar a Jacmel, provincia más cercana a nosotros, que también esta aislada de Puerto Príncipe.

»Desde la diócesis de Barahona se ha creado un comité de solidaridad. Cualquier ayuda será bienvenida.

Antonio Fernández»

Nota de los editores de La Revista FHC:

De entre los canales abiertos para la gestión de la ayuda a esta catástrofe, La Revista FHC pone a disposición de sus lectores la Cuenta Corriente de la Asociación de Amigos del IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras), que nos ha aportado el presente artículo y el artículo de la Portada ‘Mensaje recibido desde Ahití’, y que remitirá la ayuda que se recabe a fin de que sea distribuida directamente ‘de Iglesia a Iglesia’.

Cuenta del Banco Pupular, número: 0075 – 0790 – 42 – 0600169943

Si deseas que tu aportación se beneficie de la desgravación en tu Declaración Anual de la Renta, facilita tus datos personales en la misma transferencia (Nombre completo, domicilio y NIF), haciendo constar expresamente en el ‘beneficiario’ lo siguiente: IEME (Damnificados Haití)

El IEME te remitirá un justificante de la misma a primeros del año que viene.

La atención al mayor desde la Pastoral de la Salud (Conferencia FHC de don Rafael Lora González)

El buen samaritano (Vincent Van Gogh 1890 Óleo sobre lienzo 73 x 60 cm Rijksmuseum Kröller-Müller_ Otterlo_ Netherlands)

Rafael Lora González, teólogo y psicólogo especialista en habilidades de relación de ayuda y de comunicación, inicia las conferencias del año 2010 de las Aulas de Cultura de la Fundación Humánitas Córdoba .

Don Rafael Lora González es I Premio Científico de la Fundación Luis Portero (para dar y sentir vida) por su extensa trayectoria profesional vinculada al mundo de la salud y el cuidado de los enfermos. Fue administrador del Hospital de San Juan de Dios de Córdoba hasta 1998, fecha en la optó por ser agente de pastoral de la salud del mismo Hospital, donde actualmente forma parte del equipo interdisciplinar de la Unidad de Cuidados Paliativos. Desde 2001 es responsable del sector de Hospitales Generales y Cuidados Paliativos de la provincia Bética.

  • Reseña del acto:
    Evento: Conferencia
    Tema: La Atención al Mayor desde la Pastoral de la Salud
    Ponente: Rafael Lora González, teólogo y psicólogo, especialista en Habilidades de Relación de Ayuda y Comunicación.
    Lugar: Fundación Miguel Castillejo (Plaza de las Doblas, Córdoba)
    Día: martes 12 de enero de 2010
    Hora: 19:30
    Organiza: Aulas de Cultura de la Fundación Humánitas Córdoba
    Colabora: Fundacion Miguel Castillejo
  • Reseña del contenido de la conferencia (por Rafael Lora González):
     

Presentación

Objetivos y contenidos

  1. Ayudar a explorar las distintas dimensiones de la persona y cómo éstas, inciden sobre la enfermedad, la soledad, los sentimientos de culpa, la agonía y la muerte.
  2. Dentro de la atención integral, detectar las Necesidades Espirituales
  3. Proponer un plan de cuidados para mayores desde la Pastoral de la Salud
  4. Reconocer y responder al estrés (fatiga), distrés (estrés con consecuencias negativas) y al eustrés (estrés con consecuencias positivas.

Asistencia integral en la enfermedad y en la ancianidad 

El mundo tecnológico y científico, de forma individual, no da la respuesta global de satisfacción que el ser humano requiere.

La Iglesia, que apuesta por una visión antropológica cristiana, junto a las dimensiones bio-psico-social, incluye en la atención integral, la Dimensión Espiritual – Noética- Trascendente y de Sentido de la Vida.

¿Qué ocurre cuando aparece una enfermedad grave o terminal o una gran discapacidad física y/o mental por la enfermedad o por los años?

  •  
    1. El pensamiento se distorsiona y las emociones se alteran.
    2. Las relaciones interpersonales se lesionan.
    3. Las experiencias negativas se convierten en somatizaciones concretas con cierta virulencia en nuestro cuerpo.

El Papa Benedicto XVI, en las pasadas Jornadas Mundiales de la Salud en el año 2006, manifestaba: Las nuevas causas que originan y agravan una enfermedad, vienen determinadas por: Crisis de Valores, por ausencia de un Proyecto de Vida, por la Soledad, por la desestructuración de la institución familiar, por la falta de ideales, de valores y de principios humanos y evangélicos y sobre todo por la ausencia de Sentido de la Vida. Prácticamente todas ellas, parten de una Dimensión Espiritual desatendida.

Desde el Pontificio Consejo de Pastoral de la Salud en el Vaticano, el Cardenal J. Lozano Barragán, manifestaba lo siguiente: Como medida preventiva para luchar contra la enfermedad, solicitamos a los distintos profesionales sociosanitarios y voluntarios que se promuevan Estilos de Vida (Hch 5,20) sanos y coherentes; que colaboren con la ciencia médica a que se reconozca la estrecha relación entre patologías, disturbios mentales, emocionales y crisis de valores; a que iluminen las verdaderas razones de falta de valores; a que intervengan a las primeras señales de sufrimiento; a que asistan tanto a los enfermos como a sus familias; a que atiendan al enfermo y al anciano de manera integral, esto es: biológica, psicológica, sociológica y espiritualmente y que vean en ellos al Cristo Roto descrito en el cuarto cántico del Siervo de Yahveh de Isaías 52, 13 – 53, 12.

La enfermedad no es un bien a invocar, sino un mal a superar.

Confrontemos al enfermo de ayer y de hoy en aproximadamente 50 años de historia.

Ayer, enfermedades como la tuberculosis, la polio… disminuían la media de vida y aumentaban las enfermedades físicas. Hoy, prácticamente han sido erradicadas, subiendo la media de vida pero aumentando al mismo tiempo las enfermedades de origen psicosomático.

Ayer, las personas vivían más gregarias y la enfermedad y la ancianidad se vivía en casa. Hoy, esclavos del hedonismo, la enfermedad se vive en los Hospitales.

Ayer, las familias eran más sólidas; los Hospitales eran pequeños pero se gestionaban con criterios humanos; en casa se vivía del nacimiento a la muerte; el médico de cabecera conocía tanto al enfermo como a la familia. Se trabajada con menos técnica pero con más Escucha y Empatía. Se hacía desde una tendencia humanizadora. Hoy, las famililas son más frágiles y vulnerables, nos rodean grandes Hospitales gestionados con criterios economicistas; el nacimiento y la muerte se vive en el Hospital donde puede que haya grandes equipos multidisciplinares posiblemente despersonalizados donde no se conoce ni al enfermo ni a la familia, quedando éste relegado a una patología, a un número de historia o a un número de cama. Se trabaja con mucha más técnica y ciencia pero quizá con menos Empatía y Escucha y desde una tendencia deshumanizadora.

Esta tendencia deshumanizadora ha provocado la aparición de: medicinas alternativas, grupos de ayuda por patologías semejantes; acompañamientos personalizados; la promoción de motivación y de esperanza; despertar recursos internos y externos y la potenciación desde 1.960 de la Psicología Transpersonal (Búsqueda de Sentido, Trascendencia, Espiritualidad…) denominada la cuarta fuerza. También está provocando que pasemos de una solidaridad familiar (ayer) a una solidaridad comunitaria (hoy.

Reto

La enfermedad o la ancianidad, no crea forzosamente inválidos existenciales, por tanto, estamos llamados a ayudar siempre a los enfermos, ancianos y sus familias que nos encontremos por los caminos de la vida desde una atención integral y de calidad. Pero para ello necesitamos disponer de los instrumentos eficaces y haciéndolo respetando tanto la integridad como la dignidad de la persona. Intentemos acompañar a nuestros ancianos, enfermos y sus familias desde una acción interdisciplinar ofreciendo un acompañamiento y una terapia que contribuya a su salud integral y de calidad, sin perder de vista que para garantizar una asistencia digna, no solo basta la buena voluntad, sino que hace falta formación.

La campana (Ciclos Vitales)

Nos centraremos en la época del declive existencial.

El ser humano es un todo integral.

¿Cómo está el cochero en la ancianidad? (Ejemplo de la carreta)

La Tetradimensionalidad de la persona

Somos un todo tetradimensional, ya que todas las dimensiones entretejen nuestro ser. Atendamos por tanto a nuestros mayores como una Unidad Pluridimensional, de manera integral y con calidad.

¿Cuenta la parte o el todo de la persona? A veces, nos centramos casi exclusivamente en la dimensión biológica / fisiológica, olvidando con frecuencia el “todo” de la persona y esto hace que aunque obtengamos eficacia a primera vista, los resultados no sean los esperados. Busquemos el todo de manera integral.

Las cuatro dimensiones

Las cuatro dimensiones inciden en nuestro estado de salud integral:

La Dimensión Biológica / Fisiológica, regula las leyes de la vida. Se compone de necesidades básicas, donde prima lo corporal. El mito es, por tanto, mantener un cuerpo sano y joven y con este pensamiento, es difícil convivir con un cuerpo enfermo o simplemente que envejece, porque es caduco. Cuando envejecemos o enfermamos entramos en una crisis existencial y nos preguntamos ¿Qué es lo que no funciona? ¿Es posible que sea caduco? ¿Es que ya se acabó todo?

La Dimensión Psicológica, regula los pensamientos, las emociones, los sentimientos, los mecanismos de defensa y los mecanismos de evasión. La enfermedad y la ancianidad, pueden desestabilizar la dimensión intelectiva, por tanto, necesitamos ayudar a nuestros enfermos y mayores a que canalicen adecuadamente, sus dudas, preocupaciones y sufrimientos, como parte del dolor total provocado por la enfermedad o cuando se les comunica un diagnóstico no deseado o por la suma de años, pero esto siempre respetando su ritmo de integración y crecimiento personal, implicándole personalmente. También la enfermedad y la ancianidad desestabiliza nuestra dimensión emotiva, esto es, nuestra capacidad de sentir y de expresar los sentimientos ya que éstos se resienten, entonces es cuando el desasosiego y la desesperación nos aturden y todo nuestro proyecto de vida se puede tambalear.

La Dimensión Sociológica, regula nuestras relaciones interpersonales. Cuando se presenta la enfermedad o uno se hace mayor, se pone en crisis nuestro proyecto de vida y nuestras relaciones interpersonales, desajustando tanto los compromisos familiares como profesionales, obligándonos a mirar a nuestro interior y preguntándonos ¿Y ahora qué?

La Dimensión Espiritual, regula el Sentido de nuestra Vida (espiritualidad, convicciones, valores y creencias). Victor Frankl, psiquiatra y neurólogo, en su famoso libro: “El hombre en busca de sentido”, manifiesta parafraseando a Nietzsche: “El que tiene un por qué vivir, encuentra el cómo” [puede resistir casi cualquier cómo incluida la vejez]. Ayudemos por tanto, a que nuestros mayores recuperen cuanto antes sus tareas y compromisos, siempre adaptados a sus limitaciones. Así encontrarán su cómo. En lo más íntimo de cada ser humano (creyente o no) hay un misterioso y profundo anhelo de relacionarnos con la Trascendencia (llámese como se le llame) -Los cristianos lo llamamos Dios- y de comprender nuestra presencia en el mundo y en los acontecimientos de la vida como TAREA. En la enfermedad o en la ancianidad, una persona creyente puede salir herida en su experiencia de Fe. Puede, incluso, sentar a Dios en el Banquillo de los Acusados y preguntarle ¿Y Tú eres el Señor de la Vida? Cada persona recorrerá itinerarios de búsqueda de sentido de manera personal y con recursos diferentes como: buscando afecto; repasando su biografía; cerrando temas inconclusos; abandonándose a la Providencia; obteniendo fuerza en los Sacramentos; otros desde el silencio, otros desde la protesta… La meta es que puedan llegar de manera gradual a una aceptación e integración de sus pérdidas donde se incluye la vida.

Tarea del Voluntario como Agente de Pastoral de la Salud

El objetivo primordial, será el de respetar el laberinto de salidas, sin juzgar a nadie y deseando que cada enfermo o mayor encuentre su salida. Nuestra tarea, por tanto, será la de ofrecerle pistas, despertarle sus recursos tanto internos como externos, hasta que encuentre su propia expresión o salida a la dura experiencia de pasar por el “Dolor Total”

A modo de conclusión

Ayudemos al enfermo y al mayor a que camine hacia la aceptación / integración de su situación. Para conseguir este objetivo, necesitamos estar atentos ante las zozobras que provoca una enfermedad o la suma del número de años. Para ello, necesitamos aprender a paliarla en todos los sentidos y dimensiones. Acojamos las preocupaciones de su mente. Las necesidades de su corazón. Valoremos sus responsabilidades sociales e interrelacionales. Despertemos sus recursos espirituales. Acompañemos al enfermo o al anciano en su totalidad.

¿Cómo explorar las Necesidades Espirituales?

Como paradigma (modelo, tipo, ejemplo) propongo la Parábola del Buen Samaritano. (Lc 10, 25-37) Al buen Samaritano, le tocó: sostener, escuchar, apoyar, echar a andar aunque sea con ayuda de muletas, ayudar a generar recursos internos y externos y a cuidar en equipo. “… y caminó con ellos…”

Veamos los pasos:

1.      Al verlo…

2.      Se compadeció de él…

3.      Se acercó…

4.      Le vendó las heridas, echando en ellas aceite y vino….

5.      Lo montó en su cabalgadura, lo llevó a la posada y cuidó de él…

6.      Al día siguiente, sacó unos denarios y se los dio al posadero, diciendo: cuida de él.

Ojala este icono bíblico nos ayude a captar lo que significa atender integralmente a un enfermo, o a un anciano y a su familia. Acompañemos el Dolor Total. Ayudemos a recomponer la Tetradimensionalidad del ser humano herido en todas sus dimensiones.

Catálogo de Necesidades Espirituales

1.      Necesidad de ser reconocido como persona

2.      Necesidad de volver a leer la vida

3.      Necesidad de buscar sentido a la vida y al acontecimiento que se está viviendo

4.      Necesidad de liberarnos de viejos sentimientos de culpa

5.      Necesidad de reconciliarnos: consigo mismo, con los demás y para los creyentes con Dios.

6.      Necesidad de establecer la vida más allá de sí mismo

7.      Necesidad de orden espacio – temporal.

8.      Necesidad de Verdad

9.      Necesidad de libertad

10.  Necesidad de arraigo

11.  Necesidad de soledad – silencio

12.  Necesidad de finalizar temas inconclusos

13.  Necesidad de gratitud

14.  Necesidad de abrirnos a la Trascendencia

15.  Necesidad de conectar con el tiempo (pasado, futuro, presente)

16.  Necesidad de expresar religiosamente las Necesidades Espirituales

La evangelización de los mayores –hoy-

No es una evangelización de 2ª categoría. Es una evangelización en toda regla. La persona mayor es un hijo de Dios con una sensibilidad especial y con necesidad de contar con experiencias que le abran al mundo de la Trascendencia. La familia del mayor necesita todo tipo de ayuda y necesita que le presentemos a un Dios de esperanza acogedor y cercano. El Agente de Pastoral necesitará prepararse con una sólida formación humana, espiritual y religiosa para servir al mayor con todo el amor posible sabiendo que estos hermanos nuestros son los predilectos de Dios. Es todo un camino lleno de retos y apasionante por el que se merece apostar.

Decálogo del cuidado responsable:

1.      Cuidar es ponerse en el lugar del otro.

2.      Cuidarle es ayudarle a ser autónomo. Para conseguir esta meta, necesitamos despertarle instrumentos, recursos y oportunidades.

3.      Cuidarle es ayudarle a que reconozca su vulnerabilidad y desde ahí que sea responsable de sus propias decisiones.

4.      Cuidarle es velar por el bien del otro. Un desvelo de unos por otros.

5.      El cuidado responsable puede garantizar la atención al crecimiento personal como una posibilidad real.

6.      Cuidarle es acompañar al otro sin necesidad de indicarle o determinarle el camino que necesita seguir.

7.      Cuidarle es hacerse cargo de él, cargar con él, encargarse de él y en alguna medida, con-dividir la carga que lleva.

8.      Acompañar desde el cuidado responsable no es un imperativo puntual sino una actitud permanente.

9.      Desde el cuidado responsable salvamos al otro de una soledad no deseada.

10.  Ser responsables en el cuidado, nos permite mantener las distancias adecuadas entre la persona cuidada y el cuidador principal.

Objetivo final

Atender y acompañar integralmente con calidad, con calidez y de manera integral es, ayudar a crecer como persona ante una situación adversa (enfermedad, soledad, ancianidad…)

El camino del Cuidador

Si nos da tiempo veremos algunos consejos prácticos que se pueden dar en el camino del Cuidador Principal.

Gracias,

CANDAS en América del Sur (Teodoro Rubio, Presidente de CANDAS)

En el año 1994 viajamos cuatro personas como cooperantes a Perú (Ica y Puno) con el IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras) con el propósito de conocer la realidad de Hispanoamérica, en una zona pobre. Esta experiencia sirvió para comenzar, con la ayuda del Ayuntamiento de Carreño, nuestra aventura solidaria como grupo CANDAS (Comunidad de Ayuda a Niños de América del Sur): dos veranos en Venezuela (Selva del Río Orinoco) y once en Ecuador (Santa Isabel, Sigsig, Güel, Cutchil, Pirunkay y Gutún).

CANDAS en la selva

El obispo de Tucupita (Venezuela), el español Felipe González, nos recibió con los brazos abiertos. En la Selva rehabilitamos una “Misión” que había desaparecido hacía treinta años. Nos acostumbramos a vivir sin luz y sin agua corriente, acompañados por mosquitos, tarántulas, escorpiones y serpientes. El agua de lluvia y el agua cocida del contaminado Río Orinoco era nuestra bebida.

Atendíamos a los enfermos que venían a nuestra “medicatura”. En la escuela enseñábamos a los niños a hablar el castellano y a aprender las cuatro reglas matemáticas para que pudieran defenderse entre criollos y occidentales, que solían engañarles con facilidad. Todos los días, al atardecer, los indígenas bajaban en sus canoas a la misión; era un momento idóneo para reflexionar, conversar, cantar y danzar.

Descubrimos la gran diferencia que tenemos con los indios guaraos en cuanto a la concepción de vida y muerte. Al llegar a la Comunidad de Ajotejana, en 1996, preguntamos al jefe de la tribu: “¿cuántos enfermos hay en la ranchería?” Y su respuesta fue sencilla: “Ninguno. Todos se mueren”. Pronto pudimos comprobarlo. Una tarde acudió a nuestra “medicatura” un niño de cuatro años con síntomas de deshidratación, acompañado de sus padres. Les dimos suero oral y les recomendamos que cocieran agua y se la dieran a beber a su hijo. A los dos días volvieron a la “Misión” a pedirnos madera para construir un ataúd para el niño, que había muerto. Les preguntamos si habían dado a beber agua y suero a su hijo, y nos contestaron que “el brujo de la tribu nos anima a no beber líquido cuando padecemos esta enfermedad”. Al poco tiempo, otro matrimonio trajo a su hija de seis años con los mismos síntomas: vómitos y diarrea. Nos ofrecimos a llevarles al hospital de Curiapo, pueblo que estaba a una hora y media de Ajotejana, en la “Tivitivi”, nuestra barca de motor. A la niña la abrieron una vía en vena y la colocaron suero. Cuando dijimos a los padres que tenían que ¡quedarse en el hospital, por la salud de su hija, y nosotros regresar a la “Misión”, no lo aceptaron. Les aseguramos que todos los gastos los asumíamos nosotros e incluso que les llevarían todos los días el desayuno, la comida y la cena. También les prometimos volver al día siguiente y llevarles a Ajotejana si la niña estaba mejor. Ante nuestra insistencia asintieron, pero por la noche quitaron el suero a la niña y se la llevaron en una canoa a su casa. Suponemos que la niña moriría.

En otra ocasión, llevamos a un joven, que padecía tuberculosis, al hospital de Tucupita –a siete horas de nuestra “Misión”- para que iniciara un tratamiento de seis meses. Nosotros pagábamos todos los gastos sanitarios. A los cuatro días se escapó del hospital.

Nuestra experiencia en la selva fue enriquecedora, pero nos dimos cuenta de que los indios guaraos son recolectores, no sembradores, acostumbrados a un paternalismo excesivo y arraigados a sus costumbres y tradiciones hata el punto de preferir beber agua del contaminado Río Orinoco, en vez de beber agua potabilizada que nosotros les dejamos. Esto nos desanimó a seguir nuestros proyectos allí. Temíamos que al marcharnos las infraestructuras creadas desaparecieran.

Eso sí, de los indios guaraos aprendimos a vivir intensamente el presente sin preocuparnos de la incertidumbre del mañana. Recuerdo a Florentino, un joven indígena con dos hijos, que a diario se sentaba pacientemente junto a nosotros a enseñarnos su idioma (el “guarao”) y a escuchar nuestras historias. Un día le pregunté: “¿no vas a trabajar hoy?”. Y me respondió: “Por la tarde, si tiene hambre aguno de mi familia, entraré en la selva a buscar alguna fruta”.

CANDAS en los Andes

Al año siguiente, 1997, nos pusimos en contacto con el arzobispo de Cuenca (Ecuador), Luis Alberto Luna Tobar. Nos animó a iniciar nuestros proyectos en la zona del Azuay, en el Sigsig.

Sigsig es un Cantón con un índice de mortalidad infantil y de desnutrición crónica del 37´8%. Las principales causas que inciden en el indicador de desarrollo en salud son las siguientes: viviendas con insuficiente dotación de redes de infraestructura y servicios básicos, poca o ninguna educación de la población para la salud que se evidencia en inadecuados hábitos higiénicos y alimenticios, bajo nivel de capacitación e insuficiente dedicación del personal que trabaja prestando servicios en la zona, y difícil acceso físico de la población a puestos de salud por la distancia. El índice de desarrollo educativo es de 41’8%. La trasa de analfabetismo de las mujeres (24%) es superior al de los hombres (12%). Las principales causas de una mala educación son: incumplimiento y falta de vocación de profesores, insuficiente capacitación pedagógica y curricular del profesorado, poca valoración en la educación por parte de los jóvenes y padres de familia, carencia de material didáctico y difícil acceso físico y económico al sistema educativo.

Descubrimos, pues, que la sanidad y la educación eran piezas claves para la mejora del Cantón y comenzamos a crear botiquines y dotarlos de medicamentos en las comunidades más pobres (Güel, Cutchil, Pirunkay y Gutún), a formar promotores de salud que pudieran atender después atender los botiquines y practicar los primeros auxilios, en caso de necesidad, a cualquier persona de su comunidad. Además, atendíamos y visitábamos a enfermos. También comenzamos a ofrecer ayuda educativa a los niños del Cantón Sigsig, con atención prioritaria a la lectura, a la escritura y a las matemáticas. En todas las comunidades hemos desarrollado campañas de salud buco-dental.

En julio de 1998 colaboramos con la Asociación “Mensajeros de la Paz” como educadores en las casa de acogida para niños abandonados que tienen en Santa Isabel y en Cuenca (Ecuador), donde detectamos la necesidad de comprar algunas sillas de ruedas para niños discapacitados. Decía el sabio Confucio: “No les des un pez. Enséñales a pescar”. Siguiendo su consejo, en agosto de 1998, compramos un horno de pan y lo instalamos para que un grupo de mujeres se constituyeran en “Asociación de panaderas”. Pienso que para erradicar la pobreza habría que cambiar las estructuras, pero como eso es difícil seguimos tratando de enseñarnos mutuamente a pescar. No obstante, también también procuramos darles peces, porque hay familias que sin el pez diario se morirían. Recuerdo sobremanera a un matrimonio de ancianitos, en Cutchil, a los que ayudamos varios años con comida y medicinas. Vivían en una casa de 8 metros cuadrados, sin levantarse de la cama. Él era ciego y ella sorda. Como decían sus vecinos, él era los oídos de su mujer y ella los ojos de su marido. Coincidió que estando en Pirunmkay murió su mujer. Cuando nos enteramos acudimos a acompañar al esposo. Le pregunté: “¿Cómo está Don Moisés?” Y su respuesta, con una serenidad extraordinaria, fue: “Aquí estoy, esperando la sentencia de nuestro Diosito”.

Cuesta entender que personas enfermas y con escasos recursos económicos tengan tanta conformidad, sonrían con frecuencia y sean tan agradecidos. En Güel, una mujer se había roto el brazo y, como la consulta médica y la operación eran caras, acudió a un curandero que solamente le pedía tres dólares. La puso un vendaje, no sé de qué forma, pero la produjo en el brazo un síndrome compartimental que dificultaba el riuego sanguíneo, aumentando el riesgo de amputación del brazo.. La llevamos a Cuenca (Ecuador) y pagamos su operación. Al año siguiente, al volver a su Comunidad la mujer vino a buscarnos para invitarnos a comer en su casa y, mientras caminábamos, iba echando pétalos de rosas al suelo hasta que entramos en su hogar, y pronunciaba estas palabras: “Ustedes son mis salvadores. Diosito les ha enviado para salvarme”.

Antes estas manifestaciones, a veces, no podemos contener las lágrimas, porque ellos nos dan mucho más. Esta alegría que contagian, esa confianza y esa familiaridad que tienen con Dios, a pesar de su pobreza y su enfermendad, siempre ha sido y sigue siendo para mí un gran estímulo.

La ONG CANDAS en Gutún

Hace cinco años nos legalizamos en España como ONG CANDAS (Comunidad de Ayuda a Niños de América del Sur) y hace dos años firmamos un convenio de cooperación internacional con el Ministerio de Interior Ecuatoriano. Creemos que el espíritu de nuestra Asociación es el mismo que el del pueblo que apostó por nosotros, a través de su Ayuntamiento. La ONG CANDAS es valorada en esta región del Azuay por su constancia, su dedicación altruista a los niños más desfavorecidos y por su labor educativa y sanitaria en pro de las comunidades en las que ha trabajado.

Desde el año 2005 nos hemos centrado en una comunidad alejada del Sigsig, a treinta minutos por camino de difícil acceso, Gutún, donde estamos desarrollando un trabajo sanitario, educativo y asistencial importante: formación de boticarias, cursos de primeros auxilios, clases a niños en la escuela, campañas de vacunación y salud buco-dental, compra de material escolar y de medicamentos, compra de alimentos para familias necesitadas…

Hace tres años compramos un terreno y empezamos la construcción de la primera Casa de Acogida para niños abandonados en Ecuador. Este verano hemos acabado de construir la primera fase: el Consultorio Sanitario “Candas”. Nada más inauguralo, el 1 de julio, lo hemos puesto en funcionamiento. Nuestros enfermeros y algunos médicos del Sigsig han pasado consulta y han visitado el domicilio de los enfermos que no podían desplazarse al Consultorio. Uno de los enfermos al que hemos visitado en varias ocasiones ha sido Ángel, un joven paraplégico, que con sus manos atrofiadas esculpe caballos de madera. CANDAS le ha regalado una máquina taladradora para que pueda trabajar con menos esfuerzo.

En Agosto hemos puesto la primera piedra de la construcción de la segunda fase de la Casa de Acogida: un comedor para cincuenta niños con problemas de desnutrición o con escasos recursos económicos.

Como CANDAS es una ONG pequeña, contamos con poco presupuesto y no podemos avanzar todo lo que quisiéramos. ¡Ojalá! pronto se haga realidad nuestro sueño: el funcionamiento del comedor y la construcción definitiva del hogar para dieciséis niños abandonados. Porque no existe mayor felicidad en esta vida que gastarse a favor de los demás y, sobre todo, cuando éstos te necesitan.

Teodoro Rubio

Presidente de la ONG CANDAS