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El megalitismo en Gorafe (por Rafael Victoriano Vera Martínez)

Durante el Neolítico, se iniciaron cambios económicos y sociales de una importancia extraordinaria, que fueron protagonizados por  los hombres que vivieron en  espacios geográficos próximos al mar Mediterráneo y O. Atlántico, por ser ellos, junto con otros pueblos  europeos los  promotores de lo  que se ha dado en llamar “revolución neolítica”. Cambios que se iniciaron en el Próximo Oriente y que se difundieron por la Europa Central y Mediterránea.

Entre el V y III milenio a. C. se iniciaron un conjunto de transformaciones en la Península Ibérica, que se manifestaron con mayor intensidad en el sureste peninsular. Fueron entre otros. La práctica de  trabajos de agricultura, (cultivo de la tierra, ganadería etc),  cestería de esparto, sedentarismo,  construcción de chozas,  alfarería, uso de metales, ( cobre y bronce),  construcción de enterramientos colectivos. Las prácticas de enterramientos de alguna manera se regularizaron por ser realizados en dólmenes. Todos esos cambios hicieron más fácil la vida al hombre.

El dolmenismo  estuvo unido al “culto a la muerte”, al inicio de la agricultura,   ganadería,  sedentarismo,  alfarería,  uso de metales, (como el cobre, estaño, bronce). El fenómeno del dolmenismo fue una actividad que estuvo íntimamente relacionada con  la propiedad de la tierra de los pueblos que lo practicaron.

Esos  cambios afectaron también a los grupos humanos que vivieron en el Valle del río de Gor, los cuales, les permitieron liberarse poco a poco de los condiciones que les impuso el medio natural, ellos, dejaron de forma progresiva  ser cazadores  y  recolectores, para trasformarse en agricultores y pastores, lo que facilitó la “producción artificial de alimentos”.  El hombre en este periodo, fue también  capaz de encender  fuego cuando lo necesitó. Esos cambios no tuvieron el mismo  grado de desarrollo en  todos los lugares, ya que sucedieron en  ritmos de evolución diferentes.  Otro elemento fundamental que ayuda a entender la “nueva forma de vida” del hombre del Neolítico, fue el cambio climático,  el frío fue menos intenso que en el periodo anterior del Paleolítico,  por ello pudo pasar  más tiempo al aire libre.

Los pobladores neolíticos de Gorafe pasaron de tener una vida nómada, a hacerse sedentarios, de refugiarse en abrigos naturales, a construir chozas,  etc. El hombre  durante este periodo, perfeccionó   instrumentos y objetos de la vida diaria, que eran necesarios para las nuevas condiciones de vida. Así como también,  inicio actividades mágico-religiosas, con las que pretendió religarse con el más allá de la muerte. Su base económica fundamental  se basaba  en la ganadería y agricultura, Las herramientas de hueso progresivamente se irán sustituyendo por otras mas  elaboradas  de sílex para el trabajo de la vida diaria, estas, a su vez también se sustituyeron durante el calcolítico por otras de metal, ( cobre y bronce ). Estos grupos humanos fabricaron utensilios para la vida doméstica en  barro. (cerámica). También utilizaron el cuero y la madera, y el esparto.

El grado de desarrollo de los hombres del Neolítico no fue uniforme en todas las regiones de Europa, por estar condicionado por muchas circunstancias, especialmente por las bases tecnológicas y culturales anteriores.

En Gorafe, (lugar situado próximo al río de Gor, en la depresión intrabética de Guadix-Baza ) se inició  hace  unos 3000 años a. C. un proceso constructivo  de grandes piedras, de sepulturas megalíticas,  que se extendieron  desde las proximidades  de Gor hasta  los Baños de Alicún, pero que tuvo como eje de desarrollo mas importante en Gorafe, por ser el lugar central de este espacio geográfico, en él, había grandes piedras que  hicieron   posible las construcciones dolménicas,  y por ser este lugar,   camino de paso de personas y de intercambio  de las innovaciones neolíticas, de la culturas de Almería con las de Andalucía occidental y sur de Portugal.

Los pobladores neolíticos de Gorafe no tuvieron necesidad de transportar grandes piedras, como se hizo en otros “espacios dolménicos” de nuestra península, que a falta de materiales tuvieron que llevarlos al lugar destinado para la construcción de sus dólmenes. Las difíciles condiciones orográficas de la parte superior del Valle de Gorafe, no permitían el acarreo de grandes piedras, es por los que esos hombres utilizaron las  piedras del Valle del río de Gor sin necesidad de moverlas del lugar donde se encontraban.

El inicio de una rudimentaria agricultura en las proximidades del río,  la existencia de una fauna fácil  de ser cazada y domesticada y  la práctica de la ganadería,   (que  fueron las bases del sustento  de los pobladores neolíticos del valle), fue lo  que hizo posible, a los hombres que vivieron en las  márgenes del río, la realización del “conjunto arquitectónico funerario dolménico” mas extenso del sur de España

No se puede hablar propiamente de cultura megalítica, sino como un conjunto de elementos constructivos. Ello es posible, porque  estos grupos humanos  alcanzaron  un determinado nivel  económico,  tuvieron una  organización social mas compleja y por la práctica de  creencias mágico-religiosas  dando culto a sus antepasados, creencias que compartieron con otros pueblos mas lejanos, gracias a los contactos e intercambios.

Los monumentos megalíticos de Gorafe, estuvieron  unidos a la práctica del pastoreo y a la domesticación de animales, que realizaron  estos pueblos del calcolítico , en  las proximidades del río de Gor y en los bordes de la meseta cercana. Los constructores de los dólmenes de Gorafe, recorrieron este corredor, en pos de la búsqueda de pastos, durante los meses de calor, se trasladaban a las laderas  más frescas de las montañas próximas a Gor.

La arquitectura dolménica  es  también señal de dominio del territorio donde se ubica  la tribu, clan u horda que ha erigido la construcción. En ellas, enterraron a sus difuntos. Son tumbas  colectivas, de esa forma, aquellos grupos humanos se ligaron al medio.

Las construcciones dolménicas de Gorafe, por ser una zona de tránsito entre el levante peninsular con el sur de Portugal,  tienen la doble influencia de las culturas de Almería ( Millares y Argar ) y del Alentejo portugués.

El valle donde está situado Gorafe, tenía y tiene unas características propias, que le permitieron ser  lugar “de asiento y de tránsito” a unos pueblos que les posibilitaron hacer las construcciones dolménicas existentes en su  término municipal.

Los condicionamientos  del dolmenismo en la zona, estuvieron  determinados:  1º Por  el sustrato cultural.  2ª Por las influencias y aportaciones de las culturas próximas de Almería y de la baja Andalucía. 3º Por la  dependencia que impuso el medio geográfico a los pobladores neolíticos. ¨Esto, dio como resultado un dolmenismo con unas características propias que le diferencian de otros espacios también dolménicos del sur de España, como son los de las provincias de Málaga  y Huelva.

Los casi 240 dólmenes constituyen uno de los espacios megalíticos mas extensos  de España. Los dólmenes se encuentran situados  en ambos márgenes del río, y en los bordes de la meseta próxima.

Los constructores neolíticos de los dólmenes de Gorafe, comenzaban la erección de sus construcciones, a partir de la cámara funeraria, la primera piedra que ponían era la central, después el resto que la integran, se continuaba con el corredor, aquella se enlosaba, en algunos dólmenes aparece también enlosado el corredor, y se terminaba  con las losas que hacen de cubierta. La construcción se remataba  cubriéndola de tierra, formando un pequeño montículo, para sujetar la tierra, se colocaban unos anillos circulares de piedras. Los dólmenes están orientados  casi todos ellos hacia el Sur-Sureste. Es posible que ello, tenga un valor mágico-religioso.

Las formas en que se construyeron los dólmenes fueron muy variadas, se han descubierto hasta 16 formas geométricas diferentes de construcción de la cámara funeraria, ello  es debido al largo proceso constructivo.

El rito que se debía seguir cuando había algún fallecimiento, era el siguiente. El difunto se purificaba antes de ser sepultado, luego era llevado al lugar donde estaba situado el dolmen donde iba a ser inhumado, después de introducía   por la puerta, pasando el corredor hasta la cámara funeraria. El cadáver se adornaba con collares etc y se le ponía el resto del ajuar funerario. Previamente se habían recogido los huesos de otros difuntos que ya se habían enterrado en ese lugar, los cráneos se colocaban en la puerta de entrada de la cámara funeraria. Seguidamente  se cerraba la cámara para evitar la entrada de animales y la profanación del lugar. En el corredor delante de la puerta de entrada a la cámara funeraria, han aparecido cuencos, ello, puede indicar la realización de ritos de purificación del cadáver o de culto.

Los dólmenes de Gorafe, son de dimensiones menores que los de Andalucía occidental y de menor monumentalidad, pero no por ello dejan de ser menos interesantes. Los estudios y excavaciones realizados, han dado unos resultados muy esclarecedores que nos permiten conocer la organización social de los hombres del Neolítico que vivieron en la zona, de sus contactos con otros pueblos, de las aportaciones recibidas, del uso de materiales utilizados, como son: La piedra.  La cestería del esparto. Los metales,  como cobre, hierro, bronce). Del barro, para la realización de objetos de la vida doméstica. De los  animales con los que convivía, algunos de ellos los domesticó, (cabra, oveja) otros  los cazó, (conejo, liebre),  que fueron la base fundamental de su dieta.

Los primeros  estudios sobre el dolmenismo en Gorafe se iniciaron en la segunda mitad  del S.XIX,  en 1868 por M. Góngora Martínez,  años mas tarde por los belgas, hermanos Siret, (Enrique y Luis),. Durante el S. XX fueron George y Vera Leisner (ambos alemanes),  exploraciones efectuadas a finales de la primera mitad de este siglo  (1940). A principios de la segunda mitad del siglo XX, será el investigador, natural de Gorafe,  Manuel García Sánchez junto con Christian Spahni, los que realizaron el estudio sistemático y en profundidad de los dólmenes de Gorafe. Estos dos investigadores realizaron las mayores aportaciones así como también el mayor esfuerzo de excavación de los mismos, gran parte de lo descubierto se encuentra  en el museo arqueológico de la ciudad de Granada. Estos dos investigadores también realizaron excavaciones en la Cueva de La Caregüela en Piñar.

Recientemente, han surgido iniciativas,  desde el Ayuntamiento de Gorafe, con la ayuda de instituciones a nivel comarcal, provincial, y regional como:  Diputación, de Granada, Programa Leader II Comarca  de Guadix, Junta de Andalucía, Caja General de Ahorros de Granada, que han rescatado el dolmenismo en Gorafe  de la destrucción y del olvido. Creando con todo el conjunto monumental, un “Parque”, para que pueda  ser visitado. Se han habilitado para ello tres rutas, que permiten visitar los dólmenes y a la vez disfrutar de unos paseos muy agradables en contacto con la Naturaleza.

El Centro de Interpretación Megalítica, ayudará sin duda, a los potenciales viajeros que acudan a nuestro pueblo, a conocer el Parque  Megalítico:  la vida, avances y conquistas culturales del hombre durante el Neolítico.

El Parque tiene entre otras las siguientes finalidades: 1º De acogida de los potenciales viajeros  que acudan a él. 2º Como lugar de exposición del hecho megalítico. 3º. Como centro de documentación para las  personas interesadas  en este periodo tan importante de la Humanidad, en Gorafe. 5º Punto de partida para visitar el Parque.

Ello, puede ser motivo, para que nuestro pueblo, pueda ser conocido tanto en medios culturales como turísticos, factores, que  pueden  contribuir a mejorar su economía.

Rafael Victoriano Vera Martínez.

Ldº en Geografía e Historia.

'Pictorias para leer con lupa', de Carmen Hernández y Paul Rey

 

Presentación de 'Pictorias para leer con lupa': Paul Rey, Carmen Hernández y Fernando Ortíz (Foto: Rafael Marruecos - FHC)

 

[En la tarde del viernes 11 de marzo se presentaba en un cálido y exquisito acto en la ciudad de Guadix el libro 'Pictorias para leer con lupa', una singular obra pictórico-literaria de nuestra colaboradora Carmen Hernández Montalbán y el pintor francés Paul Rey. Fundación Humánitas Córdoba se complace en publicar aquí el texto de presentación del evento, aportado por su autor Fernando Ortíz Fernández.]

 

Buenas tardes:
 

Hoy nos convoca a este Centro de Arte la presentación de una doble obra de arte. Carmen Hernández y Paul Rey nos traen aquí, respectivamente, un libro de microrrelatos -que no por ser cortos dejan de ser una maravillosa obra- y los cuadros originales de las sorprendentes e inquietantes micropinturas que lo ilustran. Éstas últimas han tenido ustedes la oportunidad de disfrutarlas también desde el pasado 8 de marzo, día en que se inauguró su exposición. Doblemente, pues, se cumple aquí el famoso dicho de “lo bueno, si breve, dos veces bueno.”
 

Asimismo, Dios mediante, se efectuará esta presentación en el Instituto Cervantes de Toulouse el próximo 21 de Abril, con la inestimable colaboración de Alise Sencé Almodóvar, profesora del Instituto Pedro Antonio de Alarcón de Guadix, como traductora de los textos al francés.
 

Hay un microcuento de Cuca Canals que lleva por título “e-mail” y dice así: 

http://www.AnayCarlosSeConocieronPorInternet.EstánAtrapadosEnEl@mor.hothothotmail.Fin//
 

Pues bien, a Paul y a Carmen les pasó algo parecido: se conocieron por internet y están atrapados en una bella amistad. Amistad que se ha traducido en una estupenda colaboración cuyo fruto es la obra que hoy presentamos: “PICTORIAS PARA LEER CON LUPA”
 

  

Paul Rey Lavaur
 

Paul ha visitado en varias ocasiones nuestra ciudad. Además, como podrán comprobar en seguida, habla muy bien el castellano; no en vano lo estudió durante algunos años en su Francia natal.
 

PAUL REY LAVAUR es maestro de primaria. Padre de dos hijos, nació en Albi, en la Región de Midi Pyrenees, Francia, el 10 de Julio de 1959. Su afición a la pintura le viene desde la niñez. Se inicia en el mundo del arte visitando el museo Toulouse-Lautrec de Albi. Le gusta escribir relatos largos aunque, hasta ahora, no se ha atrevido a publicar. Realizó un máster en Lengua y Literatura Hispánica y un trabajo titulado “Las civilizaciones”, dentro del cual haría una tesis sobre Picasso, pintor que siempre le había interesado.
 

Paul ha expuesto su obra de forma individual en diferentes ciudades francesas. Comenzó exponiendo en su ciudad natal, ALBI, en 1982 en galerías y centros culturales; y continua realizando una incesante producción artística que se ha ido mostrando en Annecy, Toulouse, Graulhet, Lavaur, Castres, Gaillac. Realiza en 1986 los decorados del espectáculo de rock y danza contemporánea “Tutti Cuanti”. En España ha expuesto en la galería municipal de Gerona, en 1998. Ha realizado otras tantas exposiciones colectivas con importantes pintores franceses.
 

Paul Rey es autodidacta. Como a todo artista, le influye una multitud de creadores y corrientes artísticas, pero de forma especial hablaremos de tres influencias que le marcarán de forma decisiva: en primer lugar, la corriente artística naíf, caracterizada por la ingenuidad y espontaneidad, el autodidactismo de los artistas, los colores brillantes y contrastados, y la perspectiva acientífica captada por intuición. En muchos aspectos, lo naif recuerda (o se inspira) en el arte infantil, muchas veces ajeno al aprendizaje académico. En segundo lugar, la obra de Pablo Ruiz Picasso -por nombrar sólo a uno de los grandes pintores-. Y en tercer lugar –no necesariamente en este orden- el movimiento “Figuración Libre”, en el que en 1981 entran a formar parte Robert Combas, François Boisrond y Hervé Di Rosa. Estos sacan su inspiración de productos visuales (objetos de publicidad, carteles, pegatinas, videojuegos) y del universo de los tebeos.
 

Al igual que Boisrond, Paul Rey realiza una pintura figurativa y enigmática; sus personajes son fruto de una gran creatividad; son de brillantes colores y de formas simplificadas, con frecuencia delineadas para marcar con fuerza sus formas. Estos personajes aparecen en situaciones de vida cotidiana, donde el aspecto sensual y sexual está muy presente.
La obra pictórica se ha ido realizando paralelamente a la literaria. Unas veces han sido los microrrelatos los que han inspirado las pinturas, y viceversa. Son un conjunto de treinta acrílicos de 20cm x 20cm.
Suele decir su autor: “Sigo una vida compartida entre el arte y la enseñanza”.
 

Danièle Delouche, crítico francés, ha dicho de él:
“El estilo de Paul Rey es más bien de figuración libre y está emparentado a otros pintores como Combas, Hervé Di Rosa, Boisron, que hicieron movimiento alrededor de los años 80. Su grafismo está inspirado de los comics, en las imágenes publicitarias, en los decorados de los flippers, del arte popular, desprendiéndose de las imposiciones mercantes y críticas. Capaz de poner en escena con la misma fuerza lo cotidiano y el análisis sociológico, Paul Rey es un disidente que rechaza todo tipo de “orden”. Su arte es insolente, alegre y espontaneo…”
 

Carmen Hernández Montalbán 

 

Carmen nació en Guadix. Posee una sólida formación académica. Rs Técnico Especialista Administrativo por el IES “Acci” de Guadix; Diplomada en Biblioteconomía y Documentación, y Licenciada en Documentación por la Facultad de Biblioteconomía y Documentación de Granada (2001).
 

 

Siendo tan joven como es, posee ya una larga experiencia profesional: En la actualidad, trabaja en el Archivo Municipal del Excmo. Ayuntamiento de Guadix. Con la empresa “Servicios de Teledocumentación Baratz S. A.” ha catalogado fondo antiguo en: Biblioteca del Convento de Capuchinos de Antequera, Biblioteca Central de la Universidad de Granada, Biblioteca de la Facultad de Teología de la misma ciudad, y Archivo Diocesano y Capitular de Guadix. En este último ha ejercido como bibliotecaria. Ha colaborado con la Escuela Oficial de Idiomas de Guadix; trabajó en el Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía, en la Biblioteca del Palacio Arzobispal de Sevilla, en las bibliotecas universitarias de Granada, Almería, y Guadix, y en el Centro de Documentación del Consejo Superior de Deportes, en Madrid. Realizó prácticas en el Centro de Documentación Intercultural de la Facultad de Ciencias de la Educación de Granada. Participa como ponente en el Seminario Andalucía – Norte de Marruecos, de Cooperación Bibliotecaria, organizado por la Empresa Pública de Gestión de Programas Culturales, con la ponencia: “Usuarios y nuevas tecnologías: una propuesta para su formación”

 

Carmen siente pronto afición por el teatro y, con 16 años, entra a formar parte del Grupo de Teatro “Mira de Amescua” representando los “Pasos” de Lope de Rueda y, posteriormente, en las ciudades de Guadix y Purchena, la obra “Los Pelópidas” de Jorge Llopis. Desde temprana edad siente el oficio de poeta y comienza a publicar en la revista almeriense “ANDARAX” y en las revistas Wadi-As y Horizonte 2000. Siendo estudiante entra a formar parte del colectivo “Sustari” con el que participa en varios recitales.

 

Su obra forma parte de distintas publicaciones tales como: “Antología Poética”, “Menacir: Colección de Poemarios” y “El imaginario vientre de la tierra”, del Colectivo Sustari. Junto a su hermana Dora, ha escrito “Cuentos del viejo Wädis”, y “Leyendas de Sulayr y otros cuentos remotos”. De ella nos dice el escritor accitano Joaquín Valverde: Carmen hace un “manejo del lenguaje basado en la belleza, como vehículo por excelencia de la difusión cultural de tradiciones, historia o pura creatividad.”

 

En su ansia de constante formación, Carmen acude a un curso que impartió el bonaerense Andrés Neuman, sobre el relato breve. Neuman ha sido profesor en la Universidad de Granada, columnista y periodista. Pues bien: Carmen queda impresionada por su obra “20 horas de relato breve”.
Otro escritor, investigador, docente e historiador que influirá en su obra es el peruano Fernando Iwasaki; y por supuesto el español José María Merino, defensor del género breve, escritor, ensayista y poeta que en 2008 fuera elegido académico de la Real Academia de la Lengua.

 

El microrelato

Proyección del proceso de creación de las pinturas.

 

 

Como sabemos, los cuentos tienen la virtud de cautivar por su temática; invitan a la lectura porque la intención del cuentista es que lo escrito sea conocido por los demás. Según Charles Perrault, “Los cuentos debían transmitir una moralidad loable e instructiva. Siempre es recompensada la virtud o castigado el vicio. Tratan de hacer ver la ventaja que hay en ser honesto, paciente, discreto, laborioso y obediente, y lo que les sucede a los que no lo son”. Todos hemos leído y contado alguna vez los famosos cuentos de Perrault “Caperucita Roja”, “Pulgarcito”, “La bella durmiente” o “El gato con botas”, y casi todo está dicho de estas maravillosas obras.

 

Pero hoy nos traen a esta sala de la Escuela de Arte unos nuevos cuentos: unos “microrrelatos”. ¿Qué es un “microrrelato”?
Los microrrelatos, también llamados microcuentos, minicuentos o cuentos hiperbreves, son textos que narran historias de forma condensada. Los hay de muchos tipos y de variada extensión (una sola línea, 10, 20…). El microrrelato es una construcción literaria narrativa distinta de la novela o el cuento. Es la denominación más usada para un conjunto de obras diversas cuyas principales características son la brevedad de su contenido y efecto turbador en el lector. Alguien dijo que es un cuento que no queda más remedio que leer deprisa y luego volverlo a leer, y siempre nos parece que no ha terminado.

 

José María Merino, en su obra “50 cuentos y una fábula”, dice: “Las cosas, los sucesos, existen en tanto que se cuentan, pues únicamente su relato consigue que adquieran la dimensión de lo que se puede identificar y comprender. Y lo fantástico establece con certeza esa realidad independiente, distinta de la vivida y cercana a los sueños, que sólo la literatura es capaz de sugerir y suscitar”.

 

El microcuento nace en Argentina en la década de los 50 cuando, con Bioy Casares, Jorge Luis Borges realiza la antología “Narraciones breves y extraordinarias”, donde aparecen relatos de dos páginas y hasta dos líneas. Más adelante, en 1960, Jorge Luis Borges escribe nuevas narraciones de microrrelatos en el libro “El Hacedor”. Más tarde Julio Cortázar lo difundirá en Europa.

 

Veamos unos ejemplos:
 

 

El adivino (Jorge L. Borges)
En Sumatra, alguien quiere doctorarse de adivino.
El brujo examinador le pregunta si será reprobado o si pasará.
El candidato responde que será reprobado…

 

En tres oraciones, Borges plantea una historia completa; cada una corresponde, respectivamente, al planteamiento, nudo y desenlace.

 

Pero no siempre se da esta coincidencia entre el número de oraciones y los componentes de la estructura; es más, a veces, algunos componentes no figuran en el texto de forma explícita. Por ejemplo:

 

El dinosaurio (Augusto Monterroso)
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”.

 

El libro

 

Carmen Hernández Montalbán utiliza en su obra una gran variedad de temas, despliega en sus microrrelatos todo un abanico de lecciones y mensajes con sencillez y finura.

 

Por ejemplo: en “Ángel vengador” se nos muestra defensora del Medio Ambiente, criticando la contaminación y los escasos resultados de las Cumbres Internacionales; en “Nacimiento de Venus”, critica la belleza provocada por la cirugía estética, y en “Chica guerrera” pone en valor el trabajo y la constancia.

 

Veamos cinco características que poseen los microrrelatos y que ponen en valor la obra de nuestra paisana:

 

1ª.-“Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo”.

 

Así el más corto de los microrrelatos de este libro (28 palabras), titulado “EL MATRIMONIO”:
Unidos para siempre, un solo corazón que late desconcertado a dos ritmos diferentes. –Querido: ¡bailar juntos sería muy hermoso, si nuestros pasos siguieran la misma dirección!

 

2.- “Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio: la resolución del conflicto que se plantea en las primeras líneas”.

 

Así, el titulado “PROTESTA EN EL ZOO”:
No puedo vivir así. Me da vértigo mirar a mi alrededor, de tan grande que soy. Todo me parece tan distante, que siento que, si doy un paso más, caeré al vacío. ¿A quién se le ocurrió la idea de de traerme aquí? Me siento observado a diario por cientos de ojos minúsculos, y eso comienza a incomodarme. Sí señor, esto también va con usted; y con usted, que come esa especie de florecitas blancas que extrae de la bolsa ¿Le gustaría que le obligaran a tomar una ducha con un vaso de agua, o vivir en un escaparate? ¡Quiero irme a mi casa! ¡Quiero expandir mi vida, no reducirla!

 

3ª.- “Habitualmente, el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia”.
Cualquier microrrelato de Carmen posee esta característica.

 

4ª.- “Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo”.

 

Así, en el “NACIMIENTO DE VENUS”:
Su vida había cambiado. Cansada de ser el patito feo, un día abandonó el caparazón que la hacía invisible a los ojos de la gente. Pronunció el conjuro del culto a la belleza, invocó a los hados de la alta cirugía, desplegó las sedas, se calzó tacones de vértigo imposible y se miró al espejo. No se hubiera reconocido a sí misma, si no es por aquel destello de inseguridad en la mirada.

 

Y 5ª.- “Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante”.

 

Así, por ejemplo, este microrrelato titulado La última cena (de Ángel García Galiano):
El conde me ha invitado a su castillo. Naturalmente, yo llevaré la bebida.

 

O este otro de Carmen, tan lleno de dulzura:

 

MENTIRAS PIADOSAS
-¿Me quieres?- preguntó bajo la noche cuajada de estrellas. La luna coqueta exhibía sus pechos de cobre bruñido. Un reguero lácteo de estrellas se derramaba tras ella. -¿Cómo no quererte?-, respondió con un beso fecundo en su rostro. Sus ojos cerrados, guardaban el reflejo de la amada: el femenino astro que reinaba en el cielo.

 

Podríamos desde luego seguir leyendo y disfrutando con el análisis de algunos microrrelatos más, pero ese placer se lo dejo a ustedes… Decia Víctor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Pues bien: hoy Carmen y Paul se dan y nos dan la oportunidad de disfrutar su obra “Pictorias para leer con lupa”.

 

Muchas gracias. 

Fernando Ortiz Fernández.
Guadix, 11 de marzo de 2011.

 

Autores, presentador y editores de 'Pictorias para leer con lupa'.

Ficha técnica de la obra:

Textos: Carmen Hernández Montalbán

Pinturas: Paul Rey

Traductores: Alise Sence Almodóvar, Paul Rey, Florence Gout

Fotografías: Marie-Hélène Carcanague

Edición: Comarketing Wadi S. L. Padaya Editores

D.L.: GR 4966-2010

ISBN: 978-84-614-5990-2

Imprime: Imprenta Escourbiac Graulhet 81300 France

Juan Bautista Maíno y el color: pinceladas sobre un pintor por descubrir (Miguel Emilio-Pablo Alarcos)

el vistoso BaltasarMuestra paisajística de Maíno

Con motivo de mi visita a la reciente Exposición del Prado sobre Maíno, toda una auténtica primicia, he aquí unos apuntes sobre el rasgo más característico del desconocido pintor, esto es, su colorido, su gama cromática y su fuerza expresiva, pues constituye lo que más me ha emocionado, su impresión más honda en mí, dada mi sensibilidad notoria hacia el color y cuanto me transmite.

 

Previa

Hace unos días pasé por el Prado con la intención de ver in situ lo que ya agradó a mi vista, cuando devoré el anuncio de la Exposición de Maíno. ¿Quién es ese pintor, tan olvidado como cuasi inédito?

Según la descripción del catálogo, “Juan Bautista Maíno (Pastrana, 1581-Madrid, 1649) es uno de los maestros más desconocidos de la pintura española. Aunque Lope de Vega, Francisco Pacheco, Jusepe Martínez o Antonio Palomino mostraron gran admiración tanto por su persona como por su pintura, hasta la fecha no se han desarrollado importantes estudios sobre la figura de Maíno. Por otro lado, el hecho de que tras su ingreso en la orden dominica en 1613 relegara a un segundo plano su trabajo artístico ha propiciado que su producción quede reducida a unas cuarenta obras”.

Al margen de esta definición oficial, en otros lugares, antes de que me dejara caer por los gélidos Madriles, había leído que tal artista había pasado desapercibido, entre otras cosas, porque, ante la escasez de información sobre el mismo, gran parte de sus lienzos habían sido atribuídos a otros maestros coetáneos, como Murillo o Velázquez. Sin embargo, cualquiera, sin ser un entendido técnico en la materia, como yo, nota diferencias entre una obra de Maíno y otra del pintor sevillano, sobre todo, por lo que respecta al tratamiento del color o al colorido empleado.

La exposición, pues, tenía su atractivo o singularidad, no solo por el autor en sí y esa nebulosa de indeterminación que lo envolvía hasta ahora, siendo todo un hallazgo de la crítica actual y un descubrimiento jubiloso para mi sensibilidad, sino también, porque se incluían, a modo de contrastes o correspondencias, en una suerte de contextualización estética y cotejo enriquecedor, obras de Caravaggio con su lúgubre tenebrismo, de base realista, y Anibal Carraci, con su revisionismo clasicista -una línea más idealizante-, es decir, las dos escuelas hegemónicas en el temprano Barroco de la pintura italiana, que notablemente influyeron en Juan Bautista Maíno, forjando su estilo ecléctico o amalgamado y contribuyendo a la creatividad personal del artífice.

Originalidad de Maíno: el color

Pues bien, lo que me interesa resaltar de este pintor es su rasgo más característico, no solo en opinión de los conservadores del Museo, sino de acuerdo con mis modestas impresiones, las de un mero espectador y su sensibilidad. A decir verdad, muy pocos autores en la historia de la pintura tratan el color con la plasticidad, viveza y realismo, como lo hace, a mi juicio, Juan Bautista Maíno. Tal vez este valor estético de su arte sea su gran originalidad o aportación a la evolución de la pintura.

Pero, al margen de estas consideraciones, el color en sí es un valor universal de la sensibilidad humana, y, en definitiva, un valor humano presente en tantas cosas, capaz de emocionar a cualquier persona, con independencia de su formación cultural. Los colores aparecen en la naturaleza o en la forma de vestir de cada uno, en cualquier objeto de uso cotidiano: con independencia de la mayor o menor atención que reciban los colores, la propiedad del color constituye parte de la realidad que nos rodea y se incardina en nuestra propia identidad. ¿Qué sería la memoria sin el color ? ¿Qué instante en nuestras vidas, sea de dicha o de dolor, no asociamos con un color determinado? E, incluso, ¿hasta qué punto no calificamos sentimientos, emociones, situaciones diversas, en función de una tonalidad cromática, sin necesidad de escribir poesía o dedicarnos a la pintura?

Los colores de Maíno no parecen hechos con pintura, sino puramente reales: los personajes que pinta de este modo quedan animados de tal manera que parecen no constituir entes de ficción, seres imaginarios creador por el buen frayle. El color de su pincel está tan trabajado que resultan de una viveza y un realismo sorprendentes: colores frescos, radiantes, y, además, tonalidades que no son las acostumbradas, sumamente matizadas. Ciertamente, me detenía en todos los cuadros, observando el matiz cromático plasmado, su fulgor, su claridad, como los contrastes más sombríos y oscuros, y me decía a mi mismo: “¿Son fotografías acaso?”. Pintura fotográfica, cuando aún no se ha inventado este artilugio.

Yo mismo pude apreciar esa “monumentalidad escultórica de sus figuras, trazadas con una iluminación contrastada e intensa y un colorido vivo y saturado, con profusión de amarillos, ocres, azules, cobaltos y bermellones“. Sobre todo, la escala de rojos que brotan de su paleta es todo un espectáculo visual, pero -insisto- no son exactos bermellones: el rojo purpúreo del amanecer, el rojo vibrante de una sandía, el rojo de una cereza, el de un clavel, el anaranjado del crepúsculo, o cualquier otro que podemos llevar en una prenda actual de vestir, o hasta el carmín de los labios, en fin…, comparecen en jubilosa conjunción en los ropajes de Maíno, en la iluminación de una estancia…etc.

No digamos ya nada de los azules, más claros, más mates, fúlgidos, pálidos, ennegrecidos, anaranjados o levemente dorados, dando vida a cielos, aguas, reflejos de paisaje en la transparencia acuosa de lagos, riberas, atardeceres…etc, como puede observarse en la sosegada y no menos realista escena de eremita que he escogido para aderezar este artículo.

La Adoración de los Magos

Es posiblemente para mi el cuadro que más me gustó, tanto en conjunto como por lo que respecta a su colorido: el hecho plasmado, toda una buena nueva, queda subrayado y enaltecido por la luminosidad que se filtra desde las alturas y envuelve la jubilosa escena, luminosidad que se traduce en un relumbre casi de sol, diseminándose por la piedra de la pared, por los ropajes de los monarcas de oriente, hasta por la tierna efigie del Niño Dios, atmósfera lumínica que se engrandece con el chorro de un amarillo pajizo, entre anaranjado y ocre, señal divina, que viene a caer sobre los penachos multicolores del rey Baltasar. La configuración cromática de la luz ambiental y celestial transmite alacridad inmensa, júbilo a raudales, al tiempo que solemnidad y majestad, y, además, posee visos de realidad, un naturalismo que no solo bebe de los fenómenos naturales, sino que se nos impone, como si realmente no admirásemos una escena imaginaria o recreada con el arte.

Pero, para colmo, no solo el componente lumínico, sino, especialmente, los colores de los regios atuendos dan cuenta de la riqueza y variedad de que es capaz el maestro, amplia gama que no es ningún estereotipo y que supera los cánones tradicionales, que resulta dinámica y con vida propia, más allá del marco del lienzo: colores para saborear con la vista y el corazón, zumos de sinestesias pictóricas -símbolos al fin y al cabo-, que redondean la alegría del instante trazado y la subliman en cántico vistoso y acendrado.

Así, vemos, de pie, inclinado y sonriente, al negro Baltasar con su blanco turbante empenachado de rojo anaranjado, blanco, amarillo sol, y naranja mate, en una combinación fuera del uso, y con su manto estampado en estrías varias: rojos radiantes y poderosos -claros y oscuros-, azules marinos -encendidos o desdibujados en ocres-, dorados y leves pinceladas blancuzcas y alimonadas. Y no olvidemos el ropaje que se descubre por debajo, que no es un blanco inmaculado, sino veteado de rosas salmón, amarillos beige, grises difuminados y alguna pincelada de lividez entre azulada y verde. Tal vez tenga demasiada imaginación, pero Maíno lo provoca con su vigoroso y tamizado colorido, con sus contrastes y profusión variadísima de calidades cromáticas, en tonos y combinaciones, que expresan majestad, gozo inmenso y que encuentran paralelos en la realidad. Jamás he visto una representación de Baltasar como ésta, tan vistosa e incluso tan por encima de sus dos compañeros de viaje. Y podríamos seguir con el lila malva de quien parece ser Gaspar, cercado por un oro bruñido y repujado, o con el rojo cereza del paje negro, o con el rojo sangre -intermedio- y el azul más claro de María, o el naranja ladrillo, pasado por ocre, de San José.

Los colores al final tan suntuosos de los reyes se confrontan con los más humildes y elementales de los padres de Jesús. Y, a todo esto, el Niño, casi desnudo, no se caracteriza por color alguno, sino por el de su piel, esa blancura, entre dorada y canela, que exhibe, regordito y tierno, y que aporta claridad carnosa y llena de mansedumbre a la escena, impresionando a los espectadores del nacimiento e congregando las miradas de todos.

A la vista de estos toscos apuntes, yo creo que puede descubirse el genio y color de Maíno; pero también se llega a otra conclusión no menos emocionante: la pintura no solo es un bien cultural, sino una experiencia humana trascendida, que pone de relieve los valores emocionales del hombre y pone a prueba nuestra sensibilidad. En este caso, partiendo de una experiencia particular, ha sido Maíno, quien cautiva, cuenta, canta, acaricia los sentidos y el alma, experimenta con nuestra imaginación y memoria. Y lo ha hecho con el color, dándole la envergadura que se merece, porque el color es una propiedad cosustancial a todos nosotros, articula nuestras emociones, las dilata o las suspende, y las enriquece y edulcora con belleza gratuita, con su propios versos invisibles o su música silente.