Category: ESPECIAL VALORES HUMANOS

Un sacerdote bueno; por Manuel Torronteras Lora, en memoria de Rafael Gutiérrez Márquez.

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Dice Pablo: “No os entristezcáis del modo que suelen los demás hombres que no tienen la esperanza de la vida eterna“. Esto debe ser real para nosotros, pero también es real, cercano, latente, que nuestro amigo ya no está, que ha marchado. Y aunque la esperanza nos conforte, el corazón se oprime con la tristeza, porque, aquí y ahora, Rafael Gutiérrez ya no está con nosotros.

Rafael apareció en mi vida por razones profesionales, razones de su posición en el Magisterio y, desde ese momento, volví a encontrarlo una y otra vez. Fue mi compañero tenor en la coral de la Cátedra “Ramón Medina” y en esa época hicimos una amistad extraordinaria; era muy fácil ser su amigo porque en él se encontraban todas esas virtudes que hacen atractiva a una persona entre las demás: sabía hablar de forma agradable y convincente; poseía una voz sonora y armoniosa; era cariñoso y, sobre todo, sabía ser amigo; estaba pendiente de tus necesidades y no escatimaba jamás esas atenciones, esas pequeñas o grandes atenciones que nacen del corazón y que tanto nos satisfacen a todos.

Hace unos veintitantos años tuve otra vez contacto con Rafael, me refiero a un contacto de continuidad, no al saludo que se intercambia en un momento; lo encontramos al asistir a la Misa en el Convento de las Salesas, donde era Capellán y del que fue y es Capellán Perpetuo.

A él le gustó encontrarnos allí e inmediatamente reanudó con nosotros, con mi mujer y conmigo, la amistad entrañable de otros tiempos. Sin quererlo nosotros, aunque sin oponer demasiada resistencia, nos convirtió en lectores, en monaguillos, y, quizá por la proximidad de nuestra casa al convento, se metió más y más en ella y, más y más en nuestro corazón.

Iba a casa a comer con nosotros, a veces a instancia nuestra, otras por propia iniciativa, pasaba horas y horas allí y hablábamos de todo lo divino y lo profano; cantábamos o contrastábamos nuestras opiniones o convicciones.  Por él, creo que se hubiera quedado con nosotros para siempre; a lo mejor porque mitigábamos un poco o un mucho su soledad, porque los que sirven al Señor, saben mucho de soledad humana.

Cuando notó que sus facultades, (prodigiosas facultades), se apagaban un poco, aunque no era aún casi perceptible ese retroceso, me dijo: “Manolo, voy a hablar con el Señor Obispo y le voy a pedir que me jubile, porque los fieles no se merecen a un cura que no dé al máximo“. Este fue el principio de su adiós. Después siguió viniendo a casa, fuimos a visitarlo, pero ya no fue igual; poco a poco su memoria, que había sido fantástica, se fue resintiendo y se fueron borrando de su cabeza caras, voces, personas. Entonces ya se había ido; lo del día trece de  este mes de Abril ha sido su confirmación, la consumación de su despedida.

Rafael fue un hombre bueno, sacerdote bueno que sabía llegar al corazón de los fieles que lo escucharon, un músico bueno, un cantor bueno, un amigo bueno.

Muchas veces hablamos de que el amor de Dios no acaba nunca, no se acaba nunca; que, pasara lo que pasara, siempre nos espera, siempre está presto a recibirnos, como el padre del Hijo pródigo. Él y yo, lo mismo que Lourdes, mi esposa, lo creemos así. Por eso: “No os entristezcáis…

 Manuel Torronteras

 

‘Deum laudamus’ (por Lourdes Lucena, ‘in memoriam’ Abelardo Lobato)

Abelardo-Lobato-Casado-300x162He de remontarme al curso 1973-74 cuando, como lanzada desde un paracaídas, sin saber si el aterrizaje sería el adecuado, pero con la seguridad que te da una persona como Abelardo Lobato, aterricé en Roma. Llena de miedos e incertidumbres, de interrogantes de difícil respuesta y con la responsabilidad añadida que contraje con un grupo de amigos, que entonces me parecía muy grande, casi desconocidos, pero al que me unía la misma inquietud, situación personal y necesidad de encontrar rumbo más o menos seguro hacia un puerto, desconocido, inquietante, pero que presumía tranquilizador y seguro, me lancé a la aventura.

Muchos años antes había conocido a Lobato. Era yo una jovencita saliendo de la adolescencia pero que ya apuntaba luchadora, emprendedora y con inquietudes trascendentales. Aquellos Ejercicios Espirituales en Madrid, cuando apenas tenía, aún 15 añitos, me marcaron. Lobato ya se me manifestó  como el hombre que te encara, de forma directa y contundente con LA VERDAD. Una verdad que yo tenía que ir concretando y dando forma en mi vida personal.

Como el Santo de Hipona (a quien Lobato admiraba enormemente y conocía en profundidad), anduve por caminos diversos y fue en Granada, cuando me volví a encontrar con él. De igual manera, en esta misma ciudad hablé la última vez en mi despedida, porque en Cádiz ya, por teléfono, presentí el final y no me reconocía. Él marchó de mi vida en este mundo un mes antes de la fecha oficial.

En mi encuentro granadino, se fraguó la apasionante aventura que durante año y medio viví aprendiendo de su saber pero, sobre todo de su vida.

Ese año de 1974, ¡cómo preparamos el Congreso de Santo Tomás de Aquino!, del  que surgió la SITA, que fue su quehacer más intenso a lo largo de sus días.

No salía de mi asombro ver tantos hombres de ciencia, teólogos, intelectuales y filósofos de todas las confesiones e ideologías; millares de cartas. Yo tan “palurdilla” y temerosa, rodeada de tanta sabiduría, y conociendo a Sto Tomás de la manera tan formidable como lo estaba haciendo.

¿Día grande?, el 19 de Abril de 1974, Pablo VI en el Angelicum y yo al lado de Papa al que tanto llegué a admirar, y el que hizo posible, para mí, tantas cosas en la Iglesia, concentradas en el Concilio Vaticano II.

Aquí quería llegar para decir alto, claro y con total rotundidad, que Lobato era un hombre de Iglesia, a la que amaba profundamente y por la que luchaba. Muchas veces me comentaba su afán de llegar, a través de su persona, a donde  estaba convencido que tenía que llegar la propia Iglesia.

La vida de tantos sacerdotes que vivieron años difíciles, de confusión, de reencuentro consigo mismo, tratando de normalizar su situación en la sociedad como ciudadanos y como cristianos comprometidos, pero que necesitaban regular su nuevo estado. Él me decía: “No me importan las críticas, que hubo muchas, sé que no hago nada que no esté convencido de que la Iglesia debe hacer. Estas personas han realizado unos estudios y el Angelicum, en nombre de esa misma Iglesia, les regula una situación que de otra manera no podrían hacer.

Se jugó mucho, pero su alegría y el orgullo que experimentaba cuando veía a tantas personas salir del hoyo de la confusión e incertidumbre, me hacía renovar fuerzas y seguir la batalla que él libraba incansablemente; yo me derrumbaba antes, y de él siempre recibía vitalismo y energía positiva para seguir en la brecha.

Si he de resumir la personalidad de Lobato, nada mejor que citarlo a él mismo.

Con motivo de su 84 aniversario, en el 2009, nos decía a sus amigos: “Debo dar gracias, colocar el amor a mí mismo en su puesto y dar nueve pasos (aludía al año) como Tomás para promover el Humanismo cristiano. Una voz interior me aconseja; Abelardo, agradece, anímate, humaniza”.

Esa era la tónica de su vida. Hombre vitalista %. Comentaba en Septiembre del 2007, en el comienzo de Curso: “Experimento la sensación del comienzo del año en sus dos dimensiones; -la vuelta al cole- como un crío, y el comienzo en Enero. Los dos circulares y limitados. Pero para mí, en ninguna de los dos significados del año, el círculo es el eterno retorno de lo mismo, sino el itinerario existencial. Una nueva Vía Appia con sus piedras milenarias que se van haciendo al andar, por eso volvemos a lo andado, para seguir andando, mientras tenemos tiempo, y citando a S. Pablo, concluía, el tiempo se nos da como un regalo o como un talento que se nos confía.

Es hermoso volver al principio, y más hermoso volver a caminar, ligero de equipaje y no extraviarse en las encrucijadas”.

Este es el hombre que recordamos: Su amor a Dios que lo especificaba en LA VERDAD, LA BELLEZA Y EL AMOR.

Buscador incansable de la Verdad y con una única ocupación en la vida: llevar, esclarecer, enseñar y extender la Verdad hasta el último rincón del mundo; desde la cátedra y desde su ingente obra. La Verdad era Dios mismo. Pero ese Dios lo personificaba en Cristo y en cada hombre y mujer que, según él reflejaban la belleza suprema de ese Dios creador del Cosmos y la Vida.

Su amor a la Persona, lo ha dejado patente en numerosos escritos. Personalista insigne. Creía en la persona, entendía lo “bello y sublime de la persona” y se comprometía con la persona hasta extremos impensados.

Su amor lo manifestaba en sus cualidades humanas de cercanía, alegría manifiesta, optimismo nato. Nada le hundía para hacerle desistir o desconfiar. Se entregaba sin medida y valoraba y agradecía como el más pobre de los mortales.

En su 85 cumpleaños, comenzó a sentir la limitación de la vida y trató el tema de la “senetud” magistralmente.

Reflexionaba en el tema según la teoría de los filósofos griegos como Aristóteles, el sabio Cicerón y nuestro paisano Séneca de forma “terrible”, y que él empezaba a vislumbrar en el Alzeimer que le diagnosticaron. Pero ponía de manifiesto cómo la tradición judeo-cristiana, iluminaba esta etapa y la cargaba de belleza. Decía. “El sufrimiento ayuda a madurar al hombre y la serenidad lo dispone para la vida contemplativa”. Pienso que este fue su último retiro tanto en Granada como en Cádiz. Cito otra frase suya que es realmente conmovedora para plantearnos la vejez desde la perspectiva que nuestro maestro y amigo se la planteó: “El viejo humano puede vivir como joven cristiano porque el alma está por encima del tiempo; es inmortal”,

Nunca dejó de sentirse esencialmente dominico y como tal su lema de vida era, Laudare, Bendecire, Predicare. Así lo conocí y así lo vi vivir. Siempre alabando, agradeciendo, glorificando a Dios y llevando la fe de la Iglesia y el mensaje Evangélico allí donde iba, y, sobre todo, en lo que hacía.

Un recuerdo personal último se remonta a la Semana Santa del 2009. Le invité a mi pueblo, Aguilar, a predicar. Ya casi no se le oía hablando por el Parkinson. Me respondió lleno de humor, ¿dónde va un predicador al que no se le oye? Pero no importa, aquí me tienes caminando juntos los tres: este menda, el computer y mi querido amigo, maestro, santo, gordito, encantador, Tomás de Aquino. Tres como los mosqueteros. Seguimos trabajando mientras el cuerpo resista. Lo más que puedo ofrecerte, un escrito para mi “pequeña, gran filósofa”. Así me llamaba con un tinte cargado de sana ironía porque bien sabía él lo “limitadita” que estaba en ello. Pero, lo mucho o poco que tengo a él se lo debo y lo valoro en “demasiado”.

Acabo esta pretendida semblanza, utilizando como despedida las mismísimas palabras que él utilizó cuando despidió a su hermano Pedro al darle sepultura.

Méteme, Padre eterno en tu seno, misterioso hogar; dormiré tranquilo, pues vengo cansado de tanto bregar”.

Exigencias de la fe ante la muerte (por Blas Lara)

ORACION POR UN ALMA INOCENTE

(Unas líneas pensando agradecido en los amigos de la Asociación San Pelagio que me han escrito un mensaje de pésame)

Hélène y yo, como dos hormiguitas al pie de un inmenso muro como una de esas montañas de los gigantescos Alpes que tengo ante mis ojos desde el salón de la sección de Cuidados Paliativos. Así, como dos hormigitas, rezábamos, más bien gritábamos, Hélène y yo pidiendo ayuda a Dios. Y sin parar durante los tres infinitos meses de su lenta agonía.

Y Dios que no responde. ¿Nos oye siquiera ? Ante el absoluto silencio de Dios y su aparente sordera, se comprende bien la tremenda exigencia de la fe para seguir invocando a Dios en esa situación. Es como lanzarse al profundo abismo en la oscuridad más completa contra toda racionalidad y contra toda experiencia de los sentidos. Eso es la fe sentida en toda su crudeza.

¿ Por qué Dios nos pide tanto a los hombres?

Hélène me tenía a mí por su Dios, porque siempre le había resuelto sus problemas. Tres meses diciéndome cientos de veces : »Ayúdame Blas. No puedo más ». (Como me imagino que hace un náufrago en alta mar). Yo era un dios impotente, absolutamente incapaz de hacer nada por ella.

Y yo diciéndole: ¿Qué puedo hacer por tí, Eleni agapi mu (amor mío) ? Anda, dí conmigo, « ayúdanos Dios mío, a Hélène y a Blas ».

¿ Pero qué ha hecho esta inocente niña para ser castigada tan duramente ? ¿ Y para qué sirve este dolor ? A mí me es difícil entender la utilidad del dolor de Jesús en la Pasión. Y me acuerdo de lo que se nos ha dicho desde los años del catecismo. Y me acuerdo de algunos textos de San Pablo : Y Dios amó tanto a los hombres que nos dió su hijo unigénito….¿ Qué necesidad había ? De nuevo : ¿ Por qué Dios nos pide tanto sacrificio de nuestra racionalidad a los hombres?

Jesús en la cruz esas pronuncia antes de morir unas terribles palabras : « Dios mío ¿por qué me has abandonado ? « ¿ Dios, El ? ¿ El Hijo predilecto de Dios entre todos los hombres así castigado ?

No puedo más. Con Jesús yo digo : Nuestro padre querido que estás en los cielos…. Un acto de fe ciega.

[Blas Lara ha ejercido de Jefe del departamento de Informática, Investigación Operativa y Estadística de Nestlé (Vevey, Suiza), y es Catedrático Emérito de la Universidad de Lausanne. Libros principales suyos son, entre otros: "The boundaries of Machine Intelligence"; "La decisión, un problema contemporáneo"; y "Negociar y gestionar conflictos". (Nota del Administrador)]

D. JUAN GARCÍA-SANTACRUZ Y ORTIZ, Obispo Emérito de Guadix (por Leovigildo Gómez Amezcua)

 
 
 
 
 
 

Juan García Santa Cruz y Ortiz, obispo emérito de Guadix. Un "hombre sencillo y humilde, un sacerdote íntegro pero con una gran disposición para todos"

[Publicamos seguidamente la Nota biográfica leída en la catedral de Guadix el lunes 14 de marzo de 2011 durante el funeral de exequias del obispo emérito de Guadix, D. Juan García-Santacruz Ortiz, fallecido el pasado sábado 11 de marzo.  En palabras del propio redactor de la Nota, se trata de  "un hombre de Dios y un obispo ejemplar, a quien todo el pueblo ha querido y cuyo fallecimiento ha sido muy sentido".]

 

 

 

Nació en Navahermosa (Toledo) el 11 de enero de 1933, en el seno de una familia cristiana y numerosa. Cursó sus estudios eclesiásticos en el seminario de Toledo, además de los de Magisterio, más un bienio de Filosofía y Letras y otro de Pedagogía, en el Centro Universitario de la citada capital. Ordenado sacerdote el 26 de mayo de 1956, desempeñó cargos parroquiales en Yepes, Peraleda de San Román, Mocejón, San José Obrero y Santiago, los dos últimos en la ciudad de Toledo. Junto a éstos, ejerció otros a distintos niveles, como delegado diocesano de Migraciones, miembro del Consejo Presbiteral y del Consejo de Consultores, responsable de Cáritas Interparroquial, profesor de Religión en distintos institutos y colegios mayores y de Prácticas de Pastoral en el Seminario Mayor. En 1987 fue nombrado Canónigo de la Catedral Primada y Provicario General de la archidiócesis. Estando en el ejercicio de esta doble misión, se produjo su nombramiento para Obispo de Guadix mediante bula de Juan Pablo II firmada el día 31 de marzo de 1992.

 

El 14 de junio siguiente, solemnidad de la Santísima Trinidad, tuvo lugar su ordenación episcopal en la Plaza Mayor de Guadix, actuando de ordenante principal el Nuncio de Su Santidad monseñor Mario Tagliaferri, acompañado por el Cardenal de Toledo, don Marcelo González, y doce obispos de distintas diócesis. En el acto de la ordenación don Juan se dirigió a los numerosos asistentes exponiendo el lema de su pontificado (In nomine tuo laxabo rete= En tu nombre echaré las redes) y glosando la triple misión de su ministerio episcopal como “santificador del pueblo, maestro de la verdad y pastor de la diócesis”.

 

De acuerdo con este programa, don Juan, durante los cerca de 18 años de su presencia en Guadix, ha desarrollado una intensa labor, que resumimos brevemente.

 

1. Como santificador del Pueblo: Esta misión la ha llevado a cabo mediante la administración de sacramentos, con especial atención a los que son exclusivos del obispo como ministro ordinario. Así, ha confirmado alrededor de 11.000 cristianos, en su mayoría jóvenes. Y ha conferido el ministerio del Presbiterado a 28 diáconos, que han contribuido a renovar el clero diocesano, cuya edad media de 54,7 años es inferior a la media nacional. Con estos nuevos sacerdotes, don Juan ha conseguido renovar el 40% de nestro clero. Esta tarea ha supuesto por su parte una atención preferente al Seminario con el que ha mantenido un contacto frecuente e intenso, como parte de la Pastoral Vocacional.

 

2. Como Maestro de la Verdad: Esta misión la ha cumplido don Juan con su magisterio ordinario, mediante la predicación, casi siempre preparada por escrito, a la vez profunda y clara, asequible para el pueblo llano. Pero también con cartas pastorales y circulares con motivo de las diferentes jornadas del año, o bien motivadas por circunstancias especiales. Junto a este magisterio ordinario, podríamos hablar de otro extraordinario en conferencias, tandas de ejercicios o encuentros tanto dentro como fuera de la diócesis. En este apartado hay que destacar su misión como Consiliario Nacional del Foro de Laicos, y Consiliario del Secretariado Nacional de Cursillos de Cristiandad durante 12 años, asistiendo a todos los plenos y a gran parte de las reuniones de su Comisión Permanente, así como a algunas de las reuniones internacionales de este movimiento.

 

3. Como Pastor de la Diócesis: En este apartado ocupa un lugar de preferencia la Visita Pastoral a todo el territorio diocesano, que ha realizado por tres veces, con un denso programa de actividades referidas a colegios, enfermos, contacto con autoridades locales e instituciones sociales y encuentros con la comunidad parroquial y sus diferentes grupos de catequistas, hermandades, consejos de pastoral, etc. Además, visitas ocasionales con motivo de confirmaciones, celebraciones patronales, inauguraciones, bendiciones etc. hasta los más recónditos lugares de la diócesis, a la que, habiendo venido de fuera, ha conocido mejor que cualquiera de nosotros los que hemos nacido y vivido en ella.

 

Otro capítulo importante de su actividad, como Pastor de la diócesis, lo constituye la organización de sus estructuras, que sirven de cauce a la acción pastoral, como el Consejo Presbiteral, que ha celebrado 23 sesiones, en las que se han abordado toda clase de temas relacionados con la vida diocesana, desde la situación del Clero hasta la Pastoral de Exequias; el Colegio de Consultores, establecido para casos especiales, previstos por el Derecho Canónico; el Consejo Diocesano de Pastoral: que no existía anteriormente y, desde su constitución en noviembre de 2003, ha celebrado varias sesiones, con especial protagonismo de sus componentes seglares; el Consejo Diocesano de Asuntos Económicos, que ha contribuido a administrar equitativamente los recursos disponibles y a mejorar la economía diocesana, hasta alcanzar un nivel aceptable, aunque modesto, como corresponde a nuestro entorno social; las Delegaciones y Secretariados, organismos que ya existían y son los que vertebran la pastoral diocesana por sectores. Durante esta etapa han sido revisados, reestructurados y renovados periódicamente, de acuerdo con las exigencias de los tiempos. Y la Curia Diocesana que, en sus distintos departamentos se ha ido renovando y actualizando, tanto en personas como en equipamiento.

 

Otro capítulo de esta faceta episcopal de don Juan ha sido el referente a las obras sociales realizadas durante su pontificado. De ellas, unas han sido creadas por monseñor García-Santacruz, como el Albergue del Transeúnte de Guadix, en 1993; la Escuela taller de San Miguel, entre 1998 y 2005; el Proyecto Hombre, constituido junto con la diócesis de Granada con motivo del Jubileo del Año 2000, cuyo Patronato él ha presidido y cuya Comunidad Terapéutica lleva su nombre; el Centro de Orientación Familiar, en 1996; La Casa de Oficios “Fratérnitas” y la Residencia de Mayores de Huéneja, dirigida por los Franciscanos de la Cruz Blanca. Junto a éstas, don Juan ha prestado gran atención a otras obras sociales que ya existían y que durante su presidencia se han desarrollado, como el Patronato del Sagrado Corazón en Guadix y el de Nuestra Señora de la Presentación en Huéneja.

 

En el sector de obras culturales, hay dos instituciones en las que ha dejado huella profunda: el Centro de Estudios Teológico Pastoral (CETEP “San Torcuato”), único con rango universitario existente en el territorio diocesano, creado por don Juan en 1999, y el Centro de Estudios Pedro Suárez, creado por su antecesor, D. Ignacio Noguer Carmona, pero proseguido y potenciado por don Juan.

 

En esta misión de Pastor de la Diócesis ocupan otro lugar de privilegio los Planes diocesanos de Pastoral, que se han ido elaborando desde 1993 hasta 2008 para darle unidad y consistencia a la actividad diocesana, cuyo contenido omitimos porque desborda los límites de este resumen.

 

Y, por último, hay que consignar en este capitulo, como tarea importante de don Juan, la promoción y apoyo en dos sectores importantes de la vida diocesana. Por una parte las Comunidades Religiosas, numerosas y variadas, que desarrollan su actividad en los campos de la enseñanza, la acción social y caritativa, así como en la vida monástica. Y, por otra parte, los movimientos y asociaciones de apostolado seglar, entre los que han destacado: el Movimiento Familiar Cristiano, que celebró varias Semanas de la Familia tras su llegada, los Cursillos de Cristiandad, de los que se han celebrado 23 en esta etapa, la Vida Ascendente , dedicada a personas mayores, y otras instituciones eclesiales como Adoración Nocturna, Manos Unidas, Hermandades y Cofradías, Heraldos del Evangelio, Comunidades neocatecumenales, etc. Todas ellas han contado con el apoyo, el aliento y la presencia incondicional de don Juan.

 

Además de esta labor estrictamente diocesana, don Juan ha realizado una misión importante, dentro del Episcopado Andaluz, como representante del mismo ante la Junta de Andalucía para todo lo referente al Patrimonio cultural de la Iglesia. 

 

En conclusión: don Juan ha cumplido ejemplarmente su promesa, formulada en su primera alocución, la tarde del 14 de junio de 1992, como Santificador del Pueblo, Maestro de la Verdad y Pastor de la diócesis.

 

Ha mantenido una presencia física y moral permanente en nuestra diócesis. como factor importante de su eficacia ministerial.

 

Ha vivido en cercanía inmediata a nuestro pueblo, interesándose por sus problemas e interviniendo en cuanto ha podido para ayudar a resolverlos. Razón por la cual el Excmo. Ayuntamiento de Guadix acordó otorgarle el título de Hijo Adoptivo de esta ciudad el 25 de enero de 2007.

 

Además, ha sido un verdadero padre de los sacerdotes, a los que ha atendido sin limitación alguna de horario, prestando especial atención a los enfermos.

 

En suma, ha sido un gran Pastor de nuestra Iglesia diocesana que, por ello, le quedará eternamente agradecida, felicitándose de poder albergar sus restos mortales en nuestra Catedral, a la espera de la Resurrección.

 

Guadix,14 de Marzo, 2011

 

 Leovigildo Gómez Amezcua

Alfonso Marín Sicilia: "Homo-polis", "Homo-fides". In memoriam (Rafael Marruecos)

Alfonso Marín Sicilia

No era un hombre corriente, no. ¿O puede uno ver apagarse lentamente su propia vida y, al mismo tiempo, acrecentar su vigor? (Así era el trazo, también, de su oratoria: curvatura en arco su discurso, que partía del encarar certero y se alzaba hasta el impacto penetrante, como disparo agudo, enseguida vehemente y, al fin, arrollador; tanto, que no era ya sino total entrega de sí mismo -¡largo disparo, amigo Alfonso, en la secuencia de tu voz, cada vez, por el que la vida se te iba yendo!) ¿…Alguien puede? Sí, quien sabe que la vida se agiganta únicamente si se consume, si se gasta, dándola.

Dándonosla. Allá en Colombia, y en mi Granada, y en esta Córdoba tuya de hermosura. Pero allá en Colombia, y en Granada y Córdoba ¿qué noción de Dios, qué “conmoción de Dios”, había ya decidido el sentido, la orientación, de tu vida y de tu obrar, configuró y sostuvo todo tu ser, este darte entero crecientemente siempre?

Amigo mío, que fuiste “cocinero después que fraile” y saciabas tu pensamiento en la Fuente Revelada. ¡Claro que escrutaste –y a conciencia– panteísmo, dualismo, maniqueísmo, gnosis, deísmo, materialismo…! Pero seguías siempre bebiendo sólo de la Fuente de Vida:

- Sólo Dios es creador, ha dado principio a todo lo que fuera de él existe, que de él depende, y él lo mantiene y conduce.

- En tal caso ¿por qué existe el mal? ¿de dónde viene? ¿quién es responsable de él? ¿Dónde la posibilidad de liberarse de él, el mal?

La respuesta siempre fue tu fe. Alfonso Marín Sicilia fue “hombre de polis” porque fue “hombre de fe”. De fe en el hombre, en el hombre creado por Dios. Alfonso sabe que Dios actúa, también, mediante el obrar humano, y por eso él mismo -el mismo Alfonso Marín- puede y debe concurrir con Él en el mejoramiento del mundo: él entiende que a todos nos ha sido otorgada la dignidad de actuar por nosotros mismos, siendo causas inteligentes y libres, para completar la obra de la Creación para nuestro bien y el de nuestro prójimo. Así se consagró a la Misión, a la Política, al servicio en fin de los demás. (Y mira ahora, querido amigo: tus tesoros de amor colombiano, gratitud granadina, profunda amistad cordobesa; mira tu legado más querido: la Fundación Humanitas de Córdoba, con su Escuela de Valores, sus Aulas de Cultura, su Servicio de Voluntarios, su Banco de Tiempo; mira en fin, perennemente ya, tu obra viva: tus amigos, tu familia.)

En última instancia, en las veces que Dios parecía ausente e incapaz de impedir el mal, Alfonso Marín Sicilia sabía además que Dios Padre ha revelado su omnipotencia de la manera más misteriosa en el anonadamiento voluntario y en la Resurrección de su Hijo, por los cuales ya ha vencido el mal. Tal era su fuerza: en la acción, en la oración y el sufrimiento; viga maestra del edificio de su vida, motor de su entrega total, que al fin, en la hora de la muerte, acreció su voz de nuevo hasta decirnos, con Tomás Moro, ya Alfonso completamente exhausto: “Nada puede pasarme que Dios no quiera; y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor“.

Se escuchará la memoria de tu entereza (¿recuerdas cuando a rastras viniste a presentarnos al editor, cuando a rastras serviste la última conferencia, cuando a rastras de gigante gestionabas asuntos en plena transfusión de sangre?) Se oirán, también, los apelativos de Alfonso firme y coherente, tolerante y conciliador, comedido y sereno… bien ciertos todos. Pero ya será esa la historia corriente en los medios que difunden, para honrarla, tu memoria de gigante hombre entregado, hombre de polis por ser hombre de fe.

Alfonso Marín, o "El hombre que soñó con la armonía"

El 3 de octubre de 2009 el periódico IDEAL de Granada publicaba con este título un artículo de don José Moreno Dávila, Presidente de su Consejo de Administración, sobre nuestro Presidente Honorífico póstumo don Alfonso Marín Sicilia. Dicho artículo merece un lugar destacado en esta sección especial sobre Valores Humanos. Helo aquí:

«El día 20 de octubre de 2003, en una entrevista firmada por Victoria Fernández, como comentario introductorio antes de comenzar las preguntas, se decía que el entrevistado “desde luego no es de los que fácilmente se deja conocer”. Se trataba del Subdelegado del Gobierno en Granada, Alfonso Marín Sicilia. Hace algunos días se daba a conocer en este diario su fallecimiento e incluso se incluía un “obituario” en el que se destacaba su honestidad y sencillez. Pero me temo que Alfonso sigue siendo un desconocido para los granadinos y es hora de desvelar algo de su vida, en estos momentos en que son precisos modelos de hombres con coherencia, fieles a sus valores y principios y, mucho más, entre la clase política.

»Alfonso, como tantos niños de su época, ingresa en el seminario a la edad de once años. Una vez ordenado sacerdote, y a pesar de las presiones y sugestivos ofrecimientos para que permaneciera en su pueblo de nacimiento, Carcabuey, marcha de misionero a Colombia, desempeñando la mayor parte de su extraordinaria y alabada labor en Los Cayos. En su labor sacerdotal conoce y se enamora de la que luego sería su esposa y con ello se le presenta el dilema de si ser fiel a su labor sacerdotal o a su vinculación sentimental. Hubiera pretendido seguir de sacerdote, pero casado, pero sabe que la Iglesia no puede concederle esa opción. Así que finalmente decide seguir su vocación matrimonial y solicita la dispensa de su labor sacerdotal que, no solamente le es denegada, sino que se acompaña de presiones de todo tipo, desde su diócesis y desde la propia familia para que no deje el sacerdocio. Después de algún tiempo pide una nueva dispensa y tiene que padecer que la propia diócesis para la que ha trabajado, y aún sus propios compañeros, le den la espalda hasta el punto de que se les prohibe a los sacerdotes que le presten una cama para dormir. Algunos le ofrecen alimento, pero él dormía en la calle o en una pensión que le cobraba diez pesos la noche. Recordaba posteriormente que algunos días se alimentó únicamente con pan y gaseosa. No obstante decide no unirse a su esposa hasta que se le concediera la dispensa solicitada, lo que al fin puede obtener. Nunca criticó a la Iglesia por el proceder para con él, sino que manifestó que esas cosas se deben a fallos en determinadas personas. Se siguió considerando un católico fiel a sus convicciones.

»Al fin se casa en la intimidad, consigue trabajo y, ya con dos hijos y un embarazo de su esposa, viene de vacaciones a España después de muchos años. Cuando llega es detenido por no haber hecho el servicio militar y se le envía al campamento. Con ello pierde su trabajo en Bogotá y su casa le es arrebatada por una persona “de su confianza” sin escrúpulos. Cuando consigue, a los ocho meses, su dispensa del servicio militar, vive en su pueblo de origen de la caridad de sus familiares hasta que encuentra un trabajo de almacenero, dedicando las noches a estudiar para convalidar sus estudios y preparar unas oposiciones de auxiliar administrativo del INEM. Ganadas las oposiciones continúa sus trabajos y estudios para conseguir sucesivos ascensos que le llevan hasta la dirección del INEM de Córdoba y Sevilla. Aún en esta carrera ascendente tiene que sufrir durante un tiempo arriconamiento y desaires del PSOE por pertenecer a UCD y posteriormente integrarse en el PP. Con el triunfo del PP en las elecciones generales llega a ser Subdelegado del Gobierno en Granada.

»De regreso a Córdoba, e integrado en una asociación de antiguos seminaristas con escasa actividad, se ocupa de convertirla en una Fundación, la Fundación Humánitas, en la que organiza el Banco del Tiempo, una Escuela de Valores, un Aula de Cultura y un Voluntariado que se ocupa preferentemente de atender a ancianos y discapacitados. En esta actividad se encuentra ayudado y arropado por gentes de todas las ideologías, incluso de las más distantes de su militancia, como es Izquierda Unida.

»En toda esta novelesca trayectoria mantiene la coherencia con sus valores como el único guión de su vida. Y, según manifiesta a sus más cercanos, descubre paulatinamente que lo importante son las personas y verlas sin ninguna clase de prejuicios y etiquetas. A este respecto le resulta una experiencia interesante tener en Granada que relacionarse con un estamento militar, del que tan ingrato recuerdo tiene después del trauma, cuando vuelve a España, y apreciar a personas de uniforme en las que encuentra al hombre lleno de valores, al margen de la imagen que tenía del ejército.

»En una entrevista que le hace Andrés Cárdenas cuando marcha de Granada manifiesta que considera su mayor satisfacción como Subdelegado del Gobierno haber puesto en marcha el Centro de Acogida de Emigrantes en Motril, labor en la que dice que al comienzo se encontró solo, aunque luego fue ganando gente para la causa. En esa entrevista manifiesta que en la comida homenaje de despedida lo que más le agradó es que se presentara gente de todos los partidos políticos. “Si hubieran sido sólo personas del PP me habría cabreado mucho”, manifestó.

»Guardo en el recuerdo una felicitación navideña de su etapa de Subdelegado del Gobierno en la que se venía a invitar a aliviar, aunque sólo fuera un poco, la carga de los demás. En esa entrevista que le hizo Victoria Fernández, y a la que aludí al comienzo de este artículo, manifiesta que para él el gran valor lo tiene la persona y que por ella era capaz de sacrificar el último euro. También decía que el amor nace de pronto, se construye cada día y permanece aún después de la vida. Y cuando la periodista le pregunta con qué sueña, le responde con toda brevedad: “con la armonía”. Desconozco qué grado de armonía llegó a lograr en vida, pero no debió de ser pequeña, ya que después de conocer su enfermedad terminal e incurable continuó con su trabajo en la Fundación Humánitas con toda ilusión, y más tiempo del que presumían los médicos que le quedaría de vida. Al fallecer contaba con 69 años. Lo que le faltara de conseguir de ese sueño ya lo habrá conseguido. Ahora, estoy seguro, tendrá la Armonía perfecta.»

Hasta aquí el artículo de don José Moreno Dávila en el IDEAL de Granada.

Me emocionó tan gratamente el profundo conocimiento que el Presidente del Consejo de Administración del IDEAL adquirió sobre nuestro querido Alfonso que no he dudado en transmitirlo a cuantos, preocupados por -y ocupados en- la promoción de valores, se acercan ahora a esta valerosa aventura que emprende La Revista FHC; aventura de la que el propio Alfonso Marín Siclia, compañero y amigo entrañable, se sentiría sin duda orgulloso y feliz. Que él nos guíe, como lo hizo hasta sus últimos momentos.

José Antonio García Uceda

(Vocal de la Junta Directiva de la Asociación de AA. AA. de S. Pelagio)