Category: CIENCIA

La atención al mayor desde la Pastoral de la Salud (Conferencia FHC de don Rafael Lora González)

El buen samaritano (Vincent Van Gogh 1890 Óleo sobre lienzo 73 x 60 cm Rijksmuseum Kröller-Müller_ Otterlo_ Netherlands)

Rafael Lora González, teólogo y psicólogo especialista en habilidades de relación de ayuda y de comunicación, inicia las conferencias del año 2010 de las Aulas de Cultura de la Fundación Humánitas Córdoba .

Don Rafael Lora González es I Premio Científico de la Fundación Luis Portero (para dar y sentir vida) por su extensa trayectoria profesional vinculada al mundo de la salud y el cuidado de los enfermos. Fue administrador del Hospital de San Juan de Dios de Córdoba hasta 1998, fecha en la optó por ser agente de pastoral de la salud del mismo Hospital, donde actualmente forma parte del equipo interdisciplinar de la Unidad de Cuidados Paliativos. Desde 2001 es responsable del sector de Hospitales Generales y Cuidados Paliativos de la provincia Bética.

  • Reseña del acto:
    Evento: Conferencia
    Tema: La Atención al Mayor desde la Pastoral de la Salud
    Ponente: Rafael Lora González, teólogo y psicólogo, especialista en Habilidades de Relación de Ayuda y Comunicación.
    Lugar: Fundación Miguel Castillejo (Plaza de las Doblas, Córdoba)
    Día: martes 12 de enero de 2010
    Hora: 19:30
    Organiza: Aulas de Cultura de la Fundación Humánitas Córdoba
    Colabora: Fundacion Miguel Castillejo
  • Reseña del contenido de la conferencia (por Rafael Lora González):
     

Presentación

Objetivos y contenidos

  1. Ayudar a explorar las distintas dimensiones de la persona y cómo éstas, inciden sobre la enfermedad, la soledad, los sentimientos de culpa, la agonía y la muerte.
  2. Dentro de la atención integral, detectar las Necesidades Espirituales
  3. Proponer un plan de cuidados para mayores desde la Pastoral de la Salud
  4. Reconocer y responder al estrés (fatiga), distrés (estrés con consecuencias negativas) y al eustrés (estrés con consecuencias positivas.

Asistencia integral en la enfermedad y en la ancianidad 

El mundo tecnológico y científico, de forma individual, no da la respuesta global de satisfacción que el ser humano requiere.

La Iglesia, que apuesta por una visión antropológica cristiana, junto a las dimensiones bio-psico-social, incluye en la atención integral, la Dimensión Espiritual – Noética- Trascendente y de Sentido de la Vida.

¿Qué ocurre cuando aparece una enfermedad grave o terminal o una gran discapacidad física y/o mental por la enfermedad o por los años?

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    1. El pensamiento se distorsiona y las emociones se alteran.
    2. Las relaciones interpersonales se lesionan.
    3. Las experiencias negativas se convierten en somatizaciones concretas con cierta virulencia en nuestro cuerpo.

El Papa Benedicto XVI, en las pasadas Jornadas Mundiales de la Salud en el año 2006, manifestaba: Las nuevas causas que originan y agravan una enfermedad, vienen determinadas por: Crisis de Valores, por ausencia de un Proyecto de Vida, por la Soledad, por la desestructuración de la institución familiar, por la falta de ideales, de valores y de principios humanos y evangélicos y sobre todo por la ausencia de Sentido de la Vida. Prácticamente todas ellas, parten de una Dimensión Espiritual desatendida.

Desde el Pontificio Consejo de Pastoral de la Salud en el Vaticano, el Cardenal J. Lozano Barragán, manifestaba lo siguiente: Como medida preventiva para luchar contra la enfermedad, solicitamos a los distintos profesionales sociosanitarios y voluntarios que se promuevan Estilos de Vida (Hch 5,20) sanos y coherentes; que colaboren con la ciencia médica a que se reconozca la estrecha relación entre patologías, disturbios mentales, emocionales y crisis de valores; a que iluminen las verdaderas razones de falta de valores; a que intervengan a las primeras señales de sufrimiento; a que asistan tanto a los enfermos como a sus familias; a que atiendan al enfermo y al anciano de manera integral, esto es: biológica, psicológica, sociológica y espiritualmente y que vean en ellos al Cristo Roto descrito en el cuarto cántico del Siervo de Yahveh de Isaías 52, 13 – 53, 12.

La enfermedad no es un bien a invocar, sino un mal a superar.

Confrontemos al enfermo de ayer y de hoy en aproximadamente 50 años de historia.

Ayer, enfermedades como la tuberculosis, la polio… disminuían la media de vida y aumentaban las enfermedades físicas. Hoy, prácticamente han sido erradicadas, subiendo la media de vida pero aumentando al mismo tiempo las enfermedades de origen psicosomático.

Ayer, las personas vivían más gregarias y la enfermedad y la ancianidad se vivía en casa. Hoy, esclavos del hedonismo, la enfermedad se vive en los Hospitales.

Ayer, las familias eran más sólidas; los Hospitales eran pequeños pero se gestionaban con criterios humanos; en casa se vivía del nacimiento a la muerte; el médico de cabecera conocía tanto al enfermo como a la familia. Se trabajada con menos técnica pero con más Escucha y Empatía. Se hacía desde una tendencia humanizadora. Hoy, las famililas son más frágiles y vulnerables, nos rodean grandes Hospitales gestionados con criterios economicistas; el nacimiento y la muerte se vive en el Hospital donde puede que haya grandes equipos multidisciplinares posiblemente despersonalizados donde no se conoce ni al enfermo ni a la familia, quedando éste relegado a una patología, a un número de historia o a un número de cama. Se trabaja con mucha más técnica y ciencia pero quizá con menos Empatía y Escucha y desde una tendencia deshumanizadora.

Esta tendencia deshumanizadora ha provocado la aparición de: medicinas alternativas, grupos de ayuda por patologías semejantes; acompañamientos personalizados; la promoción de motivación y de esperanza; despertar recursos internos y externos y la potenciación desde 1.960 de la Psicología Transpersonal (Búsqueda de Sentido, Trascendencia, Espiritualidad…) denominada la cuarta fuerza. También está provocando que pasemos de una solidaridad familiar (ayer) a una solidaridad comunitaria (hoy.

Reto

La enfermedad o la ancianidad, no crea forzosamente inválidos existenciales, por tanto, estamos llamados a ayudar siempre a los enfermos, ancianos y sus familias que nos encontremos por los caminos de la vida desde una atención integral y de calidad. Pero para ello necesitamos disponer de los instrumentos eficaces y haciéndolo respetando tanto la integridad como la dignidad de la persona. Intentemos acompañar a nuestros ancianos, enfermos y sus familias desde una acción interdisciplinar ofreciendo un acompañamiento y una terapia que contribuya a su salud integral y de calidad, sin perder de vista que para garantizar una asistencia digna, no solo basta la buena voluntad, sino que hace falta formación.

La campana (Ciclos Vitales)

Nos centraremos en la época del declive existencial.

El ser humano es un todo integral.

¿Cómo está el cochero en la ancianidad? (Ejemplo de la carreta)

La Tetradimensionalidad de la persona

Somos un todo tetradimensional, ya que todas las dimensiones entretejen nuestro ser. Atendamos por tanto a nuestros mayores como una Unidad Pluridimensional, de manera integral y con calidad.

¿Cuenta la parte o el todo de la persona? A veces, nos centramos casi exclusivamente en la dimensión biológica / fisiológica, olvidando con frecuencia el “todo” de la persona y esto hace que aunque obtengamos eficacia a primera vista, los resultados no sean los esperados. Busquemos el todo de manera integral.

Las cuatro dimensiones

Las cuatro dimensiones inciden en nuestro estado de salud integral:

La Dimensión Biológica / Fisiológica, regula las leyes de la vida. Se compone de necesidades básicas, donde prima lo corporal. El mito es, por tanto, mantener un cuerpo sano y joven y con este pensamiento, es difícil convivir con un cuerpo enfermo o simplemente que envejece, porque es caduco. Cuando envejecemos o enfermamos entramos en una crisis existencial y nos preguntamos ¿Qué es lo que no funciona? ¿Es posible que sea caduco? ¿Es que ya se acabó todo?

La Dimensión Psicológica, regula los pensamientos, las emociones, los sentimientos, los mecanismos de defensa y los mecanismos de evasión. La enfermedad y la ancianidad, pueden desestabilizar la dimensión intelectiva, por tanto, necesitamos ayudar a nuestros enfermos y mayores a que canalicen adecuadamente, sus dudas, preocupaciones y sufrimientos, como parte del dolor total provocado por la enfermedad o cuando se les comunica un diagnóstico no deseado o por la suma de años, pero esto siempre respetando su ritmo de integración y crecimiento personal, implicándole personalmente. También la enfermedad y la ancianidad desestabiliza nuestra dimensión emotiva, esto es, nuestra capacidad de sentir y de expresar los sentimientos ya que éstos se resienten, entonces es cuando el desasosiego y la desesperación nos aturden y todo nuestro proyecto de vida se puede tambalear.

La Dimensión Sociológica, regula nuestras relaciones interpersonales. Cuando se presenta la enfermedad o uno se hace mayor, se pone en crisis nuestro proyecto de vida y nuestras relaciones interpersonales, desajustando tanto los compromisos familiares como profesionales, obligándonos a mirar a nuestro interior y preguntándonos ¿Y ahora qué?

La Dimensión Espiritual, regula el Sentido de nuestra Vida (espiritualidad, convicciones, valores y creencias). Victor Frankl, psiquiatra y neurólogo, en su famoso libro: “El hombre en busca de sentido”, manifiesta parafraseando a Nietzsche: “El que tiene un por qué vivir, encuentra el cómo” [puede resistir casi cualquier cómo incluida la vejez]. Ayudemos por tanto, a que nuestros mayores recuperen cuanto antes sus tareas y compromisos, siempre adaptados a sus limitaciones. Así encontrarán su cómo. En lo más íntimo de cada ser humano (creyente o no) hay un misterioso y profundo anhelo de relacionarnos con la Trascendencia (llámese como se le llame) -Los cristianos lo llamamos Dios- y de comprender nuestra presencia en el mundo y en los acontecimientos de la vida como TAREA. En la enfermedad o en la ancianidad, una persona creyente puede salir herida en su experiencia de Fe. Puede, incluso, sentar a Dios en el Banquillo de los Acusados y preguntarle ¿Y Tú eres el Señor de la Vida? Cada persona recorrerá itinerarios de búsqueda de sentido de manera personal y con recursos diferentes como: buscando afecto; repasando su biografía; cerrando temas inconclusos; abandonándose a la Providencia; obteniendo fuerza en los Sacramentos; otros desde el silencio, otros desde la protesta… La meta es que puedan llegar de manera gradual a una aceptación e integración de sus pérdidas donde se incluye la vida.

Tarea del Voluntario como Agente de Pastoral de la Salud

El objetivo primordial, será el de respetar el laberinto de salidas, sin juzgar a nadie y deseando que cada enfermo o mayor encuentre su salida. Nuestra tarea, por tanto, será la de ofrecerle pistas, despertarle sus recursos tanto internos como externos, hasta que encuentre su propia expresión o salida a la dura experiencia de pasar por el “Dolor Total”

A modo de conclusión

Ayudemos al enfermo y al mayor a que camine hacia la aceptación / integración de su situación. Para conseguir este objetivo, necesitamos estar atentos ante las zozobras que provoca una enfermedad o la suma del número de años. Para ello, necesitamos aprender a paliarla en todos los sentidos y dimensiones. Acojamos las preocupaciones de su mente. Las necesidades de su corazón. Valoremos sus responsabilidades sociales e interrelacionales. Despertemos sus recursos espirituales. Acompañemos al enfermo o al anciano en su totalidad.

¿Cómo explorar las Necesidades Espirituales?

Como paradigma (modelo, tipo, ejemplo) propongo la Parábola del Buen Samaritano. (Lc 10, 25-37) Al buen Samaritano, le tocó: sostener, escuchar, apoyar, echar a andar aunque sea con ayuda de muletas, ayudar a generar recursos internos y externos y a cuidar en equipo. “… y caminó con ellos…”

Veamos los pasos:

1.      Al verlo…

2.      Se compadeció de él…

3.      Se acercó…

4.      Le vendó las heridas, echando en ellas aceite y vino….

5.      Lo montó en su cabalgadura, lo llevó a la posada y cuidó de él…

6.      Al día siguiente, sacó unos denarios y se los dio al posadero, diciendo: cuida de él.

Ojala este icono bíblico nos ayude a captar lo que significa atender integralmente a un enfermo, o a un anciano y a su familia. Acompañemos el Dolor Total. Ayudemos a recomponer la Tetradimensionalidad del ser humano herido en todas sus dimensiones.

Catálogo de Necesidades Espirituales

1.      Necesidad de ser reconocido como persona

2.      Necesidad de volver a leer la vida

3.      Necesidad de buscar sentido a la vida y al acontecimiento que se está viviendo

4.      Necesidad de liberarnos de viejos sentimientos de culpa

5.      Necesidad de reconciliarnos: consigo mismo, con los demás y para los creyentes con Dios.

6.      Necesidad de establecer la vida más allá de sí mismo

7.      Necesidad de orden espacio – temporal.

8.      Necesidad de Verdad

9.      Necesidad de libertad

10.  Necesidad de arraigo

11.  Necesidad de soledad – silencio

12.  Necesidad de finalizar temas inconclusos

13.  Necesidad de gratitud

14.  Necesidad de abrirnos a la Trascendencia

15.  Necesidad de conectar con el tiempo (pasado, futuro, presente)

16.  Necesidad de expresar religiosamente las Necesidades Espirituales

La evangelización de los mayores –hoy-

No es una evangelización de 2ª categoría. Es una evangelización en toda regla. La persona mayor es un hijo de Dios con una sensibilidad especial y con necesidad de contar con experiencias que le abran al mundo de la Trascendencia. La familia del mayor necesita todo tipo de ayuda y necesita que le presentemos a un Dios de esperanza acogedor y cercano. El Agente de Pastoral necesitará prepararse con una sólida formación humana, espiritual y religiosa para servir al mayor con todo el amor posible sabiendo que estos hermanos nuestros son los predilectos de Dios. Es todo un camino lleno de retos y apasionante por el que se merece apostar.

Decálogo del cuidado responsable:

1.      Cuidar es ponerse en el lugar del otro.

2.      Cuidarle es ayudarle a ser autónomo. Para conseguir esta meta, necesitamos despertarle instrumentos, recursos y oportunidades.

3.      Cuidarle es ayudarle a que reconozca su vulnerabilidad y desde ahí que sea responsable de sus propias decisiones.

4.      Cuidarle es velar por el bien del otro. Un desvelo de unos por otros.

5.      El cuidado responsable puede garantizar la atención al crecimiento personal como una posibilidad real.

6.      Cuidarle es acompañar al otro sin necesidad de indicarle o determinarle el camino que necesita seguir.

7.      Cuidarle es hacerse cargo de él, cargar con él, encargarse de él y en alguna medida, con-dividir la carga que lleva.

8.      Acompañar desde el cuidado responsable no es un imperativo puntual sino una actitud permanente.

9.      Desde el cuidado responsable salvamos al otro de una soledad no deseada.

10.  Ser responsables en el cuidado, nos permite mantener las distancias adecuadas entre la persona cuidada y el cuidador principal.

Objetivo final

Atender y acompañar integralmente con calidad, con calidez y de manera integral es, ayudar a crecer como persona ante una situación adversa (enfermedad, soledad, ancianidad…)

El camino del Cuidador

Si nos da tiempo veremos algunos consejos prácticos que se pueden dar en el camino del Cuidador Principal.

Gracias,