Archive for: enero 2010

'El sombrero de tres picos': Guadix, Alarcón, Dalí, Picasso (por Comarketing Wadi S. L.)

El sombrero de tres picos (Dalí)

[Nota de 'La Revista FHC': El próximo viernes 5 de febrero de 2010 se presenta en Guadix el libro El sombrero de tres picos, de Pedro Antonio de Alarcón, con ilustraciones de Dalí y Picasso, editado por Comarketing Wadi S.L., en la sala de exposiciones de Santiago, de la hermosa ciudad cuna de Alarcón. Simultáneamente, en el mismo lugar, se inaugura la exposición de las 20 láminas que Dalí creó para ilustrar la edición francesa de la obra en 1959, así como algunas de las más importantes ilustraciones, figurines y decorados que Picasso diseñó para la primera representación, en Londres, en 1919, del ballet que compusiera Manuel de Falla sobre la misma historia. El artículo que sigue está constituido, íntegramente, por extractos literales del material aportado al efecto a esta Revista por Comarketing Wadi S. L., editora del libro. Contiene, pues, partes de su Introducción, notas al pie y estudios complementarios, así como fragmentos de la documentación editorial elaborada para el acto de su presentación pública. La Revista FHC agradece muy especialmente a don Julio García de los Reyes y don Luis Muriel Burgos, editores, y a don José Manuel Rodríguez Domingo, autor de los textos sobre la implicación de Dalí y Picasso en la historia alarconiana, esta excepcional aportación.]

El argumento de El sombrero de tres picos, tomado de un romance popular, se presta perfectamente a la intriga y al equívoco propios de la farsa y la comedia de enredo: narra las ansias frustradas de un corregidor por conseguir los favores sentimentales de una atractiva molinera, siendo finalmente el corregidor víctima de sus propias artimañas mientras que el molinero se verá abocado al “infierno” de sus injustificados celos. Alarcón ejecuta magistralmente esta trama argumental y, además, la aprovecha para plasmar de forma plástica y colorista un magnífico retrato social de la época:

El viejo y libertino corregidor, D. Eugenio, se siente perdidamente atraído por la bella Frasquita, esposa del tío Lucas, el molinero. Para poder acceder a ella, mediante el engaño consigue llevar al molinero a una pequeña población cercana para que pase allí la noche. Aprovechando su ausencia, el corregidor se cuela en la casa de los molineros con tan mala fortuna que cae al canal de agua del molino. Al verlo, Frasquita lo rechaza y abandona la casa en busca de su marido. Entretanto, Garduña, el alguacil del corregidor, lo desnuda y lo mete en la cama para que se seque. El tío Lucas, que regresa al molino tras escapar del lugar donde pretendían retenerle, ve al corregidor en su cama y malinterpreta la escena, llegando a pensar que D. Eugenio se había acostado con su esposa. Decide vengarse y se viste con las ropas del corregidor para hacerse pasar por él ante la corregidora… Alarcón acaba resolviendo ingeniosamente el enredo orquestando el encuentro y careo de todos los personajes implicados en la casa del corregidor, quedando finalmente todo aclarado, la honra de la molinera a salvo y el corregidor repudiado de facto por su esposa.

El manejo genial de la intriga, el uso de un lenguaje ágil, fresco y espontáneo, el ritmo trepidante de la acción, unos personajes cercanos a veces al esperpento, el tono humorístico, la fi na ironía que plasma continuamente el autor a lo largo del texto…; todos estos rasgos hacen de El sombrero de tres picos una obra amena y muy divertida que se lee con entusiasmo y verdadera fruición.

Sin duda, junto con un argumento que prende con facilidad en el gusto popular (como lo demuestra su origen y la universalidad del tema), el particular estilo y la fuerza narrativa que exhibe Alarcón en esta obra es una de las razones del éxito universal de El sombrero de tres picos. En todo caso, según Vicente Gaos, Alarcón supo aprovechar los motivos literarios folclórico-populares preexistentes para volcarlos en su obra con un diseño novedoso y personal: “verdaderamente estaba inspirado Alarcón el día que acometió la empresa de escribir El sombrero de tres picos”.

 

Fundamentos de la edición

Localización de la Historia

Puede adivinarse, por la descripción de lugares y costumbres (vestimentas, gastronomía, utensilios, expresiones lingüísticas, comportamientos de los personajes, etc.), y por la presencia de obispado, que la historia se ubica sin duda alguna en Guadix (aunque Alarcón prescindiera de tal referencia en ediciones posteriores).

En el capítulo III de la primera edición se dice: “En aquel tiempo, pues, había cerca de la ciudad de *** (perteneciente al reino de Granada, y cabeza de corregimiento) un magnífico molino harinero…”

Valoración del autor

Alarcón es, junto con Valera, Fernán Caballero, Pereda y Pérez Galdós, uno de los autores realistas más importantes e influyentes de la literatura española del siglo XIX, por lo que es frecuente la continua reedición de sus obras, tanto en España como en el panorama internacional, su destacada presencia en los libros de texto españoles y la abundante y creciente realización de estudios críticos y académicos sobre su obra en general.

Alarcón sigue vigente. Su obra gusta hoy como ayer a todo tipo de lectores.

Valoración de la Obra

El sombrero de tres picos está considerada por la crítica como una de las novelas breves más importantes del siglo XIX español.  

Se encuentra traducida a casi todos los idiomas conocidos, siendo continuamente reeditada, por lo que es considerada como una de las obras más exitosas de toda la literatura española.

Emilia Pardo Bazán la considera como el  «rey de los cuentos españoles».

Proyección de la Obra en distintas Artes

La capacidad de inspiración que envuelve la célebre historia del corregidor y la molinera ha estimulado el entusiasmo de los máximos representantes del arte contemporáneo. El sombrero de tres picos ha servido como libreto de óperas y ha sido tema de diversos ballets, el más famoso con música de Manuel de falla.

De ahí nació el ambicioso proyecto escénico de los Ballets Rusos que otorgó a la novela de Pedro Antonio de Alarcón su carácter inmortal entre los clásicos de la literatura universal.

El sombrero de tres picos ha sido profusamente versionado en casi todas las artes: la literatura, la pintura, el cine, la música y el ballet, y ello al más alto nivel, por lo que podemos afirmar sin exageración que puede considerarse es una de las pocas obras que puede calificarse como “obra de arte total”.

El objetivo último de la edición es precisamente ese: contribuir a dar a conocer y prestigiar el nombre de la comarca de Guadix en todo el mundo al más alto nivel, tal y como se expone en el apartado correspondiente. 

La obra alarconiana, ubicada y ambientada en el Guadix de principios del siglo XIX nos invita a sumergirnos en la cultura popular del Guadix de la época: trajes, comidas, paisajes, ambientes, costumbres y hábitos de vida, formas de hablar…

Por otra parte, el reconocimiento universal de El sombrero de tres picos es la condición ideal para que la obra pueda servir de perfecta embajadora cultural de la comarca.

La Mujer en ‘El Sombrero…’

Alarcón presenta en El sombrero de tres picos unos arquetipos de mujer dotados de gran modernidad. Las dos mujeres del libro: la molinera y la corregidora, se presentan como maduras, independientes, ponderadas en sus juicios y equilibradas moral y emocionalmente… Por el contrario, los personajes masculinos: el corregidor, el molinero y Garduña son los que introducen de una u otra manera los factores desequilibrantes (la pasión amorosa, los celos o la ambición) que dan origen a la trama argumental.

Presentación de la edición: secuencia de imágenes (fragmento)

La capacidad de inspiración que envuelve la célebre historia del corregidor y la molinera ha estimulado el entusiasmo de los máximos representantes del arte contemporáneo. El sombrero de tres picos ha servido como libreto de óperas y ha sido tema de diversos ballets, el más famoso con música de Manuel de falla.

De ahí nació el ambicioso proyecto escénico de los Ballets Rusos que otorgó a la novela de Pedro Antonio de Alarcón su carácter inmortal entre los clásicos de la literatura universal.

Alarcón y el cine

De la casi veintena de películas basadas en la obra literaria del autor accitano, 5 al menos están basadas en El sombrero de tres picos:

Dalí y El sombrero de tres picos

El primer trabajo artístico de Dalí en relación con la breve novela de Alarcón se remonta a 1949, cuando el artista catalán elaboró la escenografía para la representación americana del ballet de Ana María.

Ferviente admirador del Ballet Español de Ana María, propuso a ésta la representación de El sombrero de tres picos, siguiendo el modelo de los Ballets Rusos, pero sustituyendo la escenografía picassiana por la suya propia.

Dalí diseñó los trajes en estilo español persiguiendo antes un efecto general con toques humorísticos que su adaptación a los movimientos de los bailarines. La producción no alcanzó en modo alguno el éxito logrado por el proyecto en el que participó Picasso. Ello dio lugar a una única representación en el Ziegfeld Theater de Nueva York.

Una década más tarde de este proyecto, se produjo el segundo encuentro del artista con El sombrero de tres picos.

Pero en esta ocasión midió sus fuerzas tan sólo con el relato de Alarcón. La serie de ilustraciones compuesta por Salvador Dalí en 1958 tuvo su origen en el encargo del Nouveau Cercle Parisien du Livre de realizar una edición francesa del libro destinada a los miembros de esta asociación, numerada y limitada a 260 ejemplares.

Picasso y el Ballet de Falla

Bajo la orquestación de Sergei Diaghilev, la música de Manuel de Falla quedó enriquecida con la coreografía de Léonide Massine y el diseño escenográfico de Pablo Picasso. Estrenado el espectáculo en Londres el 22 de julio de 1919, el artista malagueño asumió con entusiasmo el encargo de diseñar los telones, decorados y figurines ―incluido el maquillaje de los bailarines―, llegando a sobrepasar el número de bocetos inicialmente encargados.

Además del sincero interés motivado por la trama argumental, el proyecto ofrecía a Picasso la posibilidad de reencontrase nuevamente con España. La ambientación en una ciudad andaluza, como el Guadix de 1805, determinaba una recreación muy concreta mediante decorados con imágenes fácilmente identificables y un vestuario inspirado en los coloristas cartones para tapices de Francisco de Goya.

El secreto del cristal (último libro de G. Suárez)

Gonzalo Suárez (Foto: Catarina Valdés)

Peligro. Golpes de mar

El ser humano es a la vez tan dispar e idéntico como un cristal puede diferir o asemejarse de cualquier otro. Su grosor, su resistencia o fragilidad, el color que lo adorne, todos se distinguen o igualan pero una cosa es cierta: el cristal se rompe, se quiebra al igual que nuestra propia vida. «Las fisuras del viejo espejo dejan entrever el secreto del cristal». De esta forma se abre el último libro de Gonzalo Suárez en el que aparece toda una meditación sobre la vida y el arte de vivir: «Mientras no entendamos que la realidad es lo más fantástico que nos ha pasado en la vida, no podremos entender que la fantasía es real»; «la vida es un pertinaz catarro que la pasión convierte en gripe» o «lo malo de la buena vida es que pasa antes». El libro es un compendio de trescientos aforismos ordenados según el criterio de buena vecindad. El arte, la belleza, el humor, la fugacidad, los sueños, la muerte, el misterio, entre otros tantos temas, desfilan por sus páginas con un estandarte común: la ironía.

Badiou afirma que “desde Nietzsche, la poesía se venga de Platón y ocupa el lugar de la filosofía”. Desde Juan Ramón Jiménez a José Bergamín, Joan Fuster, o poetas actuales como José Cereijo, Lorenzo Oliván, o Andrés Neuman han publicado libros de aforismos. Lección de magia de Pelayo Fueyo o Hilos sueltos de Fernando Menéndez son ejemplos del interés reciente que estas sentencias breves despiertan en los poetas. Cristóbal Serra lo definió como «la poesía que de líquida pasó a sólida». Para el autor de El hombre que soñaba demasiado el aforismo a veces es una máxima, otras veces un pensamiento. Salvador Foraster, el compilador de estos desafueros junto con Ana – Héléne Suárez Girard, lo tiene claro: el aforismo es “el relampagueo en un instante de peligro”. El secreto del cristal es una obra fruto del trabajo de Girard y Foraster que durante dos años leyeron íntegramente la obra literaria, los guiones así como artículos y prólogos a libros de otros autores escritos por Suárez. Incluso se sirvieron de sus cuadernos de notas, extrayendo varios inéditos. Si en un principio la idea tenía carácter autobiográfico, el autor de Rocabruno bate a Ditirambo confiesa no reconocerse en el libro, además de ser la obra que menos esfuerzo le ha costado hacer: “Me siento un poco extraño porque al haber rescatado estas pruebas fehacientes veo que he sido más que literario y me sorprende porque parezco sabio y no es así. Son aforismos fuera de su contexto; no me puse a escribirlos, sino que están tomados de libros y películas. No sé quién es el autor porque no lo reconozco, creo que confiando en mi mala memoria lo han hecho ellos y me lo atribuyen a mí”. Sin embargo el libro comienza con una declaración de fe: «mi profesión es la ficción, mi religión el humor».

Gonzalo Suárez confesó no haberse planteado nunca el escribir un libro de este tipo: “al principio, en libros como De cuerpo presente era más narrativo. El editor de Barcelona mandó a Madrid ochenta libros para su venta, y vinieron de vuelta ochenta y uno. Ese fue mi primer éxito comercial, pero creo que fue porque no tenía aforismos”. El autor está además convencido de los poderes curativos de este tipo de sentencias. De hecho, su creador fue Hipócrates “y vivió más de cien años”. Por eso desea que el que se acerque al libro mejore su salud, e “incluso le crezca el pelo”.

«Las ideas no se te ocurren, ocurren».

«La literatura es una forma de sentir odio y amor sin padecer las consecuencias».

«Habiendo tantos hombres que se ocupan de buscar la verdad, yo me intereso exclusivamente en comprender la mentira».

«La poesía es el pájaro que se escapa de la jaula del poeta».

«Cualquier tiempo pasado no fue mejor, aunque yo sea peor».

«El turista sólo llega a donde va y sólo ve lo que mira. El caballero andante sólo va a donde llega y ve donde nadie mira».

«La luz: péndulo del cielo».

«Ser crítico es peor que oficiar de guardia de la porra, en un mundo donde el tráfico es creciente y el pensamiento menguante».

«Los recuerdos nos persiguen toda la vida y, cuando nos alcanzan, nos matan».

«Todas las personas idiotas serían inteligentes si no pretendieran parecerlo».

«El hombre creó a Dios a su imagen y semejanza (o viceversa). Lo de la costilla fue, al parecer, un accidente colateral».

«La tecnología está creando al hombre a su imagen y semejanza (o viceversa). Toda diferencia será sólo un accidente colateral».

El secreto del cristal no pretende darnos un discurso moral. «Si la verdad se parece al cielo, y la opinión a las nubes» para Gonzalo Suárez este libro son «nubes que pasan y dejan en la página la secuela de su sombra fugaz». Nubes son también para el lector, pero nubes que refrescan y destilan fina ironía. Toda una lección de experiencia vívida.

Catarina Valdés

Suárez, G., El secreto del cristal, Villaverde editores, 2008, 144pps.

Gonzalo Suárez

Premio Nacional de Cinematografía
Medalla de Oro de Bellas Artes
Caballero de las Artes y las Letras (Francia)
Medalla de Plata del Principado de Asturias
Hijo Adoptivo de la Ciudad de Llanes
Director honorario de La Escuela de Cine de Ponferrada (Universidad de León).

Gonzalo Suárez nace en Oviedo (1934) con la revolución minera. En el 36′ la guerra le sorprende en Madrid donde su padre, catedrático de francés, había ido a presidir unos exámenes. Hasta los diez años no va al colegio. Es su padre quien se ocupa de su instrucción. En el 51′ estudia Filosofía y Letras en Madrid, escribe obras de teatro y protagoniza, entre otras, “El momento de tu vida” de Saroyan, “Medea” de Eurípides y “La tempestad” de Shakespeare. Influenciado por la vida y obra de los impresionistas se dedica con obsesivo entusiasmo a la pintura. Abandona los estudios y marcha a París donde realiza trabajos eventuales. En el 58′, llega a Barcelona con su mujer, practica el periodismo con el seudónimo de Martin Girard. A pesar de su creciente éxito, deja el periodismo y publica sus primeros libros, que suponen una ruptura con el naturalismo en boga. Algunos de sus relatos son adaptados al cine y, en el 66′, inicia su obra cinematográfica. A partir de ese momento, alternará ininterrumpidamente libros y películas.

Presentación de la primera novela corta de Elena Cobos Ruiz

Elena Cobos Ruiz

‘Leyendo a Colette he recordado a mi padre’

Elena Cobos Ruiz

Ed. Andrómina

El acto de presentación tendrá lugar en Córdoba el próximo jueves 21 de enero de 2010 a las 8 de la tarde, en la Ermita de la Candelaria (c/ Tornillo, 14, frente a Bodegas Campos)  y contará con la intervención de Antonio Varo Baena, Vicepresidente del Ateneo de Córdoba y Escritor.

Elena Cobos Ruiz

Nace en Montilla en abril de 1961, aunque reside en Córdoba. Funcionaria de Hacienda y presidenta de la Asociación Cultural Andròmina. Al frente de Adrómina lleva a cabo una importante actividad cultural.

Funda el Premio Leonor de Córdoba de Poesía para mujeres, mantiene las colecciones de libros de ensayo y poesía que la Asociación ha puesto en marcha: “Plumas y Palabras“, “Las Lobas“, “Daniel Levy” y la publicaciòn de la primera novela en la “Colección El Santo Bebedor“.

Ha formado parte de varios jurados de poesía cómo el de Ciudad de Baena, el Leonor de Córdoba, el de Relatos del Ateneo de Córdoba y ha sido distinguida con la Fiambrera de Plata del Ateneo de Córdoba y nombrada Asociada de Honor por la Asociación de Empresarias y profesionales de Córdoba.

Ha editado su primera novela corta, “Leyendo a Collette he recordado a mi padre” en la editorial Andrómina en 2009. Con su cuento El Lagar quedó finalista en el V Certamen de Relatos del Ayuntamiento Valladolid. Sus relatos nuncan abandonan el perfil autobiográfico cómo La ciudad chiquita, “La bodega de tinajas”.

'Islám: cultura, religión y política' (Presentación nuevo libro de Juan José Tamayo Acosta)

Islam: cultura, religión y política

de Juan José Tamayo Acosta

Madrid: Trotta, 2009, 358 págs. ISBN: 978-84-9879-016-0

El islam es una importante fuerza religiosa, política y cultural en el mundo, al tiempo que una fuente inagotable de espiritualidad de la que han bebido y siguen bebiendo millones de seres humanos. El futuro de la humanidad no puede construirse contra el islam, ni al margen del islam, sino en colaboración con él. Tras cuestionar algunos de los estereotipos sobre el islam, este libro reconstruye la figura de Muhammad a la luz de las nuevas investigaciones y hace un recorrido por los principales hitos de la historia del islam, destacando su presencia en España y sus diferentes tendencias, que desmienten la idea de una religión uniforme. En el centro del análisis se encuentran el Corán, estudiado a la luz de los métodos histórico-críticos, la Sharia, tratada desde la crítica de los sectores reformistas de dentro y de fuera del islam, los cinco pilares del islam, interpretados desde la opción por los pobres, y el monoteísmo en perspectiva ética. Objeto específico de estudio desde una perspectiva feminista son dos cuestiones polémicas: los derechos humanos y las mujeres en el islam. La obra se completa con los principales diálogos entre cristianismo e islam a lo largo de la historia y con la propuesta de una teología islamo-cristiana de la iberación.

Juan José Tamayo Acosta

Vinculado a la teología de la liberación, se ha centrado en el estudio de la significación cultural y la funcionalidad sociopolítica de las religiones en el mundo contemporáneo, así como en la interculturalidad y el diálogo interreligioso. Licenciado en teología por la Universidad Pontificia de Comillas y doctor por la de Salamanca, es además diplomado en ciencias sociales y licenciado y doctor en filosofía y letras. Ha sido profesor en diversas instituciones de España y América y dirige actualmente la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría de la Universidad Carlos III. Es fundador y actual secretario general de la Asociación de Teólogos Juan XXIII. Colaborador de numerosas revistas, ha publicado infinidad de artículos y unos cincuenta libros. El que se presenta en esta ocasión, Islam: cultura, religión y política, ha recibido en Túnez el Premio Internacional del Presidente de la República para los Estudios Islámicos.

Mensaje recibido desde Haití (artículo de Ángel Saiz Pérez)

Foto: Lisandro Suero (AFP. Getty Images)

[Manuel Bodenlle, miembro del Instituto Español de Misiones Extranjeras, actualmente trabajando en la República Dominicana (país que comparte la isla de Haití con la República de Haití) se ha puesto en contacto la comunidad de 'Hermanas Lauritas', de Haití, con la que tiene una fuerte relación pastoral. Ellas le han enviado este dramático mensaje, recibido el 15 de enero de 2010:]

«Hola Miguel, hnas. de la comunidad y amigos.

»Ha sido de gran fortaleza recibir cada uno de sus mensajes y saber que en estos momentos no estamos solas ni nuestra gente tampoco.

»Les contamos que la situación esta muy complicada pues hasta ahora no han cesado las réplicas y los temblores, ya son tres días que no podemos entrar a la casa ni la gente, todo el mundo estamos durmiendo en la calle, es incontable la cantidad de muertos que hay por todo lado, muchas escuelas destruidas y miles de jóvenes niños sepultados, las calles de Jacmel son desoladoras igual que en Puerto Príncipe.

»No solo son los muertos, sino los heridos, la miseria la destrucción de todo el país, se encuentran escombros y partes de gente, entre ellos el hermano de una postulante, Claudine, que quedó sepultado con mas de 200 estudiantes que quedaron sepultados en la escuela de la Trinité. Hoy encontraron una parte de su cintura y piernas, le reconocimos por los documentos que llevaba en el bolsillo. Pasamos toda la mañana de ayer esperando que lo sacaran, pero entre los 15 que encontraron no estaba el sino hasta cuando ya eran las 4 de la tarde y empezaba a oscurecer quedaba esperanza.

»La tristeza es intensísima, esto es muy fuerte, hemos vivido muchos huracanes pero nunca algo como esto. Nos preguntan, nos preguntamos también con lágrimas: “¿Por qué Haití, por qué cuando más pobre esta este pueblo, mas abandonado, nos llega esto? El día del terremoto estábamos separadas Consuelo y Lina en la ciudad y les tocó el terremoto en una casa de tres pisos, aun no podemos saber cómo salieron bajo los escombros con vida.

»Agathe y Martha, en casa, con todo quebrado y mucha angustia, finalmente nos reunimos por la noche cuando lograron llegar por la montaña con el papá de Jove, que estaba hospitalizado y el hospital se derrumbó. Todos los heridos, en la calle, tirados y llevábamos una niña en el carro, que encontramos con las piernas fracturadas. El dolor más grande fue llegar al hospital para dejarle allí, trajimos al papá de Jove a casa y murió al amanecer, toda la noche temblaba cada dos minutos, la angustia es total, casi depresiva, en la ciudad no hay ni luz ni agua ni comida, las madres esperando con una sábana en la mano para recibir lo que encuentren de sus hijos.

»Cuando estábamos en el entierro del papa de Jove apareció Brank como un ángel para darnos la paz pues pensamos que estaba muerto, pues no sabíamos nada desde hace dos días y la casa se derrumbó del todo, él está bien, con algunas heridas y llegó caminando desde Puerto Príncipe.

»Gracias a Dios Wynda había subido a Arreguy el día anterior y estaba aquí con nosotros. Cada momento estamos recibiendo heridos, la hermana Olga esta en Puerto Príncipe pues tenia una reunión allí, aun no tenemos comunicación ni siquiera local, solo nos queda este medio (Internet) que aún no se ha colapsado.

»Aun cuando les estamos escribiendo a temblado de nuevo y hemos tenido que salir un momento, estamos nerviosas pero no perderemos la esperanza. Si Dios nos regaló la oportunidad de vivir de nuevo debemos ser fuertes y hacer todo lo que esté a nuestro alcance, hay amenaza de lluvia, el cielo esta nublado y con mucha brisa, sabemos que las familias de las novicias haitianas están bien, las famitas que están aquí cerca, pero ellas no saben de las demás que estaban en la ciudad.

»El reto más grande es la esperanza y la responsabilidad con la gente pues cada vez son más los que llegan como viendo una salvación y nosotras tratamos de mantenernos en pie, hay una sensación de mareo en todos, es como si aun se moviera todo sin parar, cualquier ruido es pánico pero en medio de todo damos gracias a Dios que estamos bien y la gente de la misión también. Por ahora la incertidumbre es total, pues no se sabe cuándo terminará, cuando pensamos que ya se acaba entonces la tierra se mueve de nuevo, nadie ha podido dormir, la gente está por cientos en la calle y lugares abiertos, nosotros también pero aquí seguiremos juntos aunque el dolor parece derrumbarnos ahora.

»Les agradecemos el apoyo, sus oraciones, sus palabras, haremos lo que podamos hasta nuestras últimas fuerzas, mucha gente con posibilidades está tratando de salir, nuestra gente no puede hacer lo mismo, aquí permaneceremos con ellos. Dios les pague todo el cariño y la solidaridad con nosotras y nuestro querido pueblo de Haití, tenemos la certeza de que como cada año cuando les azota el huracán, al amanecer, se levantan para recomenzar. Así lo harán pues están hechos con una fuerza casi invencible, es un duelo total, no se escucha nada, todo esta en silencio, pero Dios hablará en ese silencio, esperamos en ÉL, el dueño de cielos y tierra.

»Les queremos mucho, les enviamos muchos abrazos a cada uno y a nuestras familias.

»Nota: seguiremos escribiendo hasta cuando pronto termine el galón de gasolina que queda para tener esta comunicación, aunque esperamos se reparen pronto las líneas telefónicas.»

Damnificados Haití (una canalización de la ayuda)

Foto: Logan Abassi (Getty Images)


A Antonio Fernández, misionero del Instituto Español de Misiones Extranjeras le hemos enviado un correo preguntándole si puede hacer de intermediario directo para canalizar nuestra ayuda a los damnificados de Haití. Él nos manda este mensaje, recibido el 15 de enero de 2010:

«Hola amigos:

»La situación de Haití es más catastrófica de lo que se pueda imaginar. La capacidad de respuesta está casi bloqueada pues no hay quien se haga cargo de la ayuda allí ni quien descargue aviones. Las principales autoridades religiosas, sacerdotes y seminaristas de Puerto Príncipe también han muerto. Es desolador.

»Nosotros estamos, desde Pedernales, municipio y provincia más al suroeste de dominicana, junto a Haití, reuniendo alimentos, agua y lo que podamos, comprándolo en las tiendas y pidiendo a la gente para enviar a Jacmel, provincia más cercana a nosotros, que también esta aislada de Puerto Príncipe.

»Desde la diócesis de Barahona se ha creado un comité de solidaridad. Cualquier ayuda será bienvenida.

Antonio Fernández»

Nota de los editores de La Revista FHC:

De entre los canales abiertos para la gestión de la ayuda a esta catástrofe, La Revista FHC pone a disposición de sus lectores la Cuenta Corriente de la Asociación de Amigos del IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras), que nos ha aportado el presente artículo y el artículo de la Portada ‘Mensaje recibido desde Ahití’, y que remitirá la ayuda que se recabe a fin de que sea distribuida directamente ‘de Iglesia a Iglesia’.

Cuenta del Banco Pupular, número: 0075 – 0790 – 42 – 0600169943

Si deseas que tu aportación se beneficie de la desgravación en tu Declaración Anual de la Renta, facilita tus datos personales en la misma transferencia (Nombre completo, domicilio y NIF), haciendo constar expresamente en el ‘beneficiario’ lo siguiente: IEME (Damnificados Haití)

El IEME te remitirá un justificante de la misma a primeros del año que viene.

Los ideales de don Quijote, y el loco mundo (Miguel Emilio-Pablo Alarcos)

Don Quijote y Sancho, de La Recua, en los molinos de Campo de Criptana

Mucho se ha escrito de la inmortal novela cervantina y de su desatinado caballero andante, no muy lejanos todavía los fastos del centenario quijotesco. Pero hoy me interesa resaltar el sueño que guiaba los pasos del loco hidalgo, pues pocas veces se enaltace la legitimidad o validez de ese ideal, dado el carácter utópico del mismo, o ya su vinculación objetiva con el mundo mítico y literario de lo caballeresco, que, no obstante, se articulaba en torno a un código ético, en absoluto imaginario y con proyección universal.

El honor, la dignidad moral, el virtuosismo, la lealtad entre amigos o la fidelidad amorosa, constituían claves de conducta en el arquetipo medieval del caballero, tanto en la realidad pura y dura como en su recreación en diversos géneros literarios, preferentemente poesía y novelas. La misión del caballero andante, imbuida de cierto misticismo y como reflejo de los ideales cristianos de amor y caridad, consistía en resolver entuertos e injusticias, ayudar a los débiles o protegerlos de los fuertes, hacer cumplir la ley de Dios y contribuir al perfeccionamento espiritual de la Creación. Las Órdenes de Caballería u Órdenes Militares, al margen de los fanatismos religiosos de las Cruzadas, como los Templarios o, luego, Calatrava, y aún hoy día la de Malta, constituyen ejemplos concretísimos de esas actitudes y de un espíritu de sacrificio y generosidad, no solo con la causa de Dios y su concepción del mundo, sino también con los hombres, con el prójimo.

Don Quijote, en ese sentido, sintetiza lo mejor de ese código ideológico y lo lleva a la práctica en un mundo ficticio que ya no comprende las excelsas virtudes de la caballería, no solo como modelo estético, sino también como conjunto de valores humanos. El balance de sus aventuras por arreglar el mundo se reduce a un cúmulo de fracasos: se enfrenta a gigantes inexistentes, confunde ventas con castillos, sublima a una manceba de su aldea como si fuera la reina Ginebra o cualquier dama cortesana, libera a gente ingrata, recibe palizas inmerecidas o burlas de sus vecinos o de gente principal y cultivada, como los duques. Y recorre la Mancha en un rocín escuálido, junto a un rústico escudero, engalanado con armaduras y yelmos tan arcaicos como caricaturescos. Enloquecido por sus lecturas del Caballero Zifar, Palmerín de Inglaterra…etc, adquiere hábitos y comportamientos fuera de lugar, que los demás personajes toman a chirigota o tachan de enajenación mental.

Visto así, el Quijote resulta de una comicidad que divirtió sobremanera a los contemporáneos de Cervantes y no en balde el escritor se ganó la fama de literato jocoso, el regocijo de las musas, como hará decir a un estudiante apócrifo en el desconcertante Prólogo del Persiles, su obra póstuma. Aunque a partir del llamado siglo de las luces la novela comenzó a entenderse bajo otras perspectivas, hasta culminar en el idealismo alemán, de cuño romántico, y en las meditaciones filosóficas de Ortega, Unamuno y Azorín, convirtiendo al protagonista en una especie de quintaesencia nacional -símbolo de lo genuinamente español-, no obstante, la crítica hodierna reconoce que, entre las diversas lecturas a que da pie la obra, permanece patente y como superficie más que visible la parodia o caricatura de los libros de caballería y, claro está, del caballero andante, en tanto que personaje asociado a un universo literario determinado. Y quien se lo haya leído, ¿Qué capta de entrada sino esa superficie chocarrera y grotesca?

Si el Quijote pasa por ser la primera novela moderna o la más madura y compleja de su tiempo, es porque, como diría Alarcos Llorach, “entretiene segun los grados de perforación” de cada uno, llegando, pues, a todo tipo de lectores. En efecto, unos se quedarán en esa aparente capa cristalina de parodia y guasa y concebirán a Don Quijote como un pobre loco que raja cueros de vino o arremete contra molinos de viento, modelando la realidad a capricho de su imaginación libresca, lo que resulta de veras la lectura más generalizada o popular; otros profundizarán en la misma y verán que no es una novelita ligera y hueca, sino que esconde el drama de un desgraciado que se da de bruces contra la realidad y la confunde con sus magnánimos deseos, víctima de una enfermedad mental, aunque luego muera con cordura y exento de espejismos; igualmente, podrá hablarse del quijotismo, del personaje como estereotipo diferencial, hasta generalizarlo al uso cotidiano y definir así a personas con tendencias utópicas o idealistas, de la misma manera que esgrimimos lo de ‘estás hecho un Don Juan’; y, por último, sin necesidad de mirar con lupa filólogica o exegética el texto cervantino, y tan ni siquiera acordarnos de aquellos instantes de lucidez, como el de “Yo sé quén soy y que puedo ser hasta los 12 pares de Francia…”, también podríamos sacar en limpio que Don Quijote juega a hacerse el loco, o, mejor dicho, juega a reinventar el mundo, no contento con su estado de degeneración, aplicando los valores éticos caballerescos, a sabiendas de que ese aire fresco no mejorará la situación, pues no será bien acogido ni comprendido, de manera que los únicos locos son los que se jactan de cuerdos y toman por loco al hidalgo.

Personalmente, me inclino por esa moraleja y hay indicios suficientes, ya no solo desde la perspectiva sensible de uno, sino también desde la que me permite mi formación filólogica, para creer que esa dimensión de sentido la tuvo en cuenta el escritor, poniendo en juego los resortes necesarios para generar en nosotros esa interpretación. Aunque nos suene a risa el Quijote, no es más que otra ironía de Cervantes: la locura del protagonista es un mero artificio para una representación irónica del mundo que le tocó vivir al Manco de Lepanto, ya por aquel entonces ebrio de males y corrompido de injusticias, a años luz del mito de la Edad de Oro o de la candidez original del Paraíso Terrenal. La parodia de una determinada figura literaria lleva hacia la construcción de un mundo mejor, si hiciéramos caso y pusiéramos en práctica los ideales oníricos que agitan a Don Quijote, esto es, hacia una posibilidad de perfeccionamiento espiritual, cívico y moral, si bien difícil o harto hipotética, en modo alguno desdeñable y completamente legítima.

El hidalgo, erigido en caballero andante, sueña con la metamorfosis del mundo en algo inexistente, que, por su ausencia, parece absurda e imposible, cosas de locos, proyectos insensatos; y, aún así, se resiste a cejar en su empeño, lucha en defender esos ideales contra viento y marea, persiste en su locura y en sus deseos y ambiciones, irrita los límites impuestos de la cordura unánimente aceptada con los juegos de su imaginación y sus fingidas transgresiones. Don Quijote será la historia de un fracaso o de un fingidor que se acaba desengañando y ríe el último, pero, sea como fuere, es un títere de Cervantes, mediante el cual quedan formalizadas sus convicciones o sus sueños de una civilización más pura y justa, un títere que, llevando las de perder, al menos intenta el cambio, generando sorpresa, desconcierto, reflexión en todos nosotros, pero también mofas, carcajadas.

El mundo de afuera de la literatura, tanto el vivido por Cervantes como el de este siglo, no es muy distinto en líneas generales de la copia que ejecuta la ficción novelesca del Quijote: desde el origen de los tiempos el mundo es un loco mundo, que tendrá ventajas, pero acumulará defectos y máculas, además de los límites irrevocables de la condición humana; y entre tanta locura, cometida por los hombres, habrá esperanzas, como unos cuantos cuerdos de corazón y razón, dispuestos a creer en valores y principios y a ejercitarlos donde les sea posible, que podrán pasar por locos, visionarios o hasta quijotes posmodernos.

Ya el solo hecho de pretender que aprendamos del más cuerdo de los locos o del menos loco de los cuerdos, Don Alonso Quijano, trasunto y conciencia de Cervantes, para orientar los derroteros de la sociedad actual o rectificar sus errores, podrá calificarse de quijotada, de vana ilusión, de locura impracticable o sentido común inimaginable. Pero basta recordar lo que dijo una vez Ghandi, aunque no recuerdo sus exactas palabras: el mundo sería mejor, si se aprovecharan los principios de conducta de la Biblia, o se hiciera realidad tangible el mensaje de Amor propagado por Jesús.

Y, ¿Por qué no si nos inspirásemos en los sueños cervantinos, en el molde caballeresco del quijotismo, o en el más sublime del Persiles, enraizado en los héroes idealizados y virtuosos de las novelas griegas? No sé si algún día tomaremos conciencia de las biblias cervantinas y de sus eremitas justicieros, pero, por si acaso, tomad y bebed de este poemita que un servidor escribió -y en su día leyó en Córdoba- sobre este concepto de Don Quijote, poco difundido, en relación con la validez universal, por no decir actual, de su ‘locura’ y sus emocionantes consecuencias:

Don Quijote (variación sobre el Cap. V, II Parte)

Yo sé quién soy

y quién puedo ser,

si el mundo

se mirara al espejo

de vez en cuando.

Mas me hago el loco

y juego a mover el corcel

como el único cuerdo

en un tablero

atiborrado de locos,

barberos, bachilleres, venteros,

curas, comediantes, duques, galeotes,

esos que no saben soñar

con los ojos abiertos

(ni quieren ni pueden),

ni ven más allá de la corteza;

y ciegos en un mundo a la deriva,

se contentan

con sus mondas de inmundicia,

sin más mundo

que mirarse al ombligo.

Acerca de la virtud (conferencia FHC de Manuel Villegas Ruiz)

La atención al mayor desde la Pastoral de la Salud (Conferencia FHC de don Rafael Lora González)

El buen samaritano (Vincent Van Gogh 1890 Óleo sobre lienzo 73 x 60 cm Rijksmuseum Kröller-Müller_ Otterlo_ Netherlands)

Rafael Lora González, teólogo y psicólogo especialista en habilidades de relación de ayuda y de comunicación, inicia las conferencias del año 2010 de las Aulas de Cultura de la Fundación Humánitas Córdoba .

Don Rafael Lora González es I Premio Científico de la Fundación Luis Portero (para dar y sentir vida) por su extensa trayectoria profesional vinculada al mundo de la salud y el cuidado de los enfermos. Fue administrador del Hospital de San Juan de Dios de Córdoba hasta 1998, fecha en la optó por ser agente de pastoral de la salud del mismo Hospital, donde actualmente forma parte del equipo interdisciplinar de la Unidad de Cuidados Paliativos. Desde 2001 es responsable del sector de Hospitales Generales y Cuidados Paliativos de la provincia Bética.

  • Reseña del acto:
    Evento: Conferencia
    Tema: La Atención al Mayor desde la Pastoral de la Salud
    Ponente: Rafael Lora González, teólogo y psicólogo, especialista en Habilidades de Relación de Ayuda y Comunicación.
    Lugar: Fundación Miguel Castillejo (Plaza de las Doblas, Córdoba)
    Día: martes 12 de enero de 2010
    Hora: 19:30
    Organiza: Aulas de Cultura de la Fundación Humánitas Córdoba
    Colabora: Fundacion Miguel Castillejo
  • Reseña del contenido de la conferencia (por Rafael Lora González):
     

Presentación

Objetivos y contenidos

  1. Ayudar a explorar las distintas dimensiones de la persona y cómo éstas, inciden sobre la enfermedad, la soledad, los sentimientos de culpa, la agonía y la muerte.
  2. Dentro de la atención integral, detectar las Necesidades Espirituales
  3. Proponer un plan de cuidados para mayores desde la Pastoral de la Salud
  4. Reconocer y responder al estrés (fatiga), distrés (estrés con consecuencias negativas) y al eustrés (estrés con consecuencias positivas.

Asistencia integral en la enfermedad y en la ancianidad 

El mundo tecnológico y científico, de forma individual, no da la respuesta global de satisfacción que el ser humano requiere.

La Iglesia, que apuesta por una visión antropológica cristiana, junto a las dimensiones bio-psico-social, incluye en la atención integral, la Dimensión Espiritual – Noética- Trascendente y de Sentido de la Vida.

¿Qué ocurre cuando aparece una enfermedad grave o terminal o una gran discapacidad física y/o mental por la enfermedad o por los años?

  •  
    1. El pensamiento se distorsiona y las emociones se alteran.
    2. Las relaciones interpersonales se lesionan.
    3. Las experiencias negativas se convierten en somatizaciones concretas con cierta virulencia en nuestro cuerpo.

El Papa Benedicto XVI, en las pasadas Jornadas Mundiales de la Salud en el año 2006, manifestaba: Las nuevas causas que originan y agravan una enfermedad, vienen determinadas por: Crisis de Valores, por ausencia de un Proyecto de Vida, por la Soledad, por la desestructuración de la institución familiar, por la falta de ideales, de valores y de principios humanos y evangélicos y sobre todo por la ausencia de Sentido de la Vida. Prácticamente todas ellas, parten de una Dimensión Espiritual desatendida.

Desde el Pontificio Consejo de Pastoral de la Salud en el Vaticano, el Cardenal J. Lozano Barragán, manifestaba lo siguiente: Como medida preventiva para luchar contra la enfermedad, solicitamos a los distintos profesionales sociosanitarios y voluntarios que se promuevan Estilos de Vida (Hch 5,20) sanos y coherentes; que colaboren con la ciencia médica a que se reconozca la estrecha relación entre patologías, disturbios mentales, emocionales y crisis de valores; a que iluminen las verdaderas razones de falta de valores; a que intervengan a las primeras señales de sufrimiento; a que asistan tanto a los enfermos como a sus familias; a que atiendan al enfermo y al anciano de manera integral, esto es: biológica, psicológica, sociológica y espiritualmente y que vean en ellos al Cristo Roto descrito en el cuarto cántico del Siervo de Yahveh de Isaías 52, 13 – 53, 12.

La enfermedad no es un bien a invocar, sino un mal a superar.

Confrontemos al enfermo de ayer y de hoy en aproximadamente 50 años de historia.

Ayer, enfermedades como la tuberculosis, la polio… disminuían la media de vida y aumentaban las enfermedades físicas. Hoy, prácticamente han sido erradicadas, subiendo la media de vida pero aumentando al mismo tiempo las enfermedades de origen psicosomático.

Ayer, las personas vivían más gregarias y la enfermedad y la ancianidad se vivía en casa. Hoy, esclavos del hedonismo, la enfermedad se vive en los Hospitales.

Ayer, las familias eran más sólidas; los Hospitales eran pequeños pero se gestionaban con criterios humanos; en casa se vivía del nacimiento a la muerte; el médico de cabecera conocía tanto al enfermo como a la familia. Se trabajada con menos técnica pero con más Escucha y Empatía. Se hacía desde una tendencia humanizadora. Hoy, las famililas son más frágiles y vulnerables, nos rodean grandes Hospitales gestionados con criterios economicistas; el nacimiento y la muerte se vive en el Hospital donde puede que haya grandes equipos multidisciplinares posiblemente despersonalizados donde no se conoce ni al enfermo ni a la familia, quedando éste relegado a una patología, a un número de historia o a un número de cama. Se trabaja con mucha más técnica y ciencia pero quizá con menos Empatía y Escucha y desde una tendencia deshumanizadora.

Esta tendencia deshumanizadora ha provocado la aparición de: medicinas alternativas, grupos de ayuda por patologías semejantes; acompañamientos personalizados; la promoción de motivación y de esperanza; despertar recursos internos y externos y la potenciación desde 1.960 de la Psicología Transpersonal (Búsqueda de Sentido, Trascendencia, Espiritualidad…) denominada la cuarta fuerza. También está provocando que pasemos de una solidaridad familiar (ayer) a una solidaridad comunitaria (hoy.

Reto

La enfermedad o la ancianidad, no crea forzosamente inválidos existenciales, por tanto, estamos llamados a ayudar siempre a los enfermos, ancianos y sus familias que nos encontremos por los caminos de la vida desde una atención integral y de calidad. Pero para ello necesitamos disponer de los instrumentos eficaces y haciéndolo respetando tanto la integridad como la dignidad de la persona. Intentemos acompañar a nuestros ancianos, enfermos y sus familias desde una acción interdisciplinar ofreciendo un acompañamiento y una terapia que contribuya a su salud integral y de calidad, sin perder de vista que para garantizar una asistencia digna, no solo basta la buena voluntad, sino que hace falta formación.

La campana (Ciclos Vitales)

Nos centraremos en la época del declive existencial.

El ser humano es un todo integral.

¿Cómo está el cochero en la ancianidad? (Ejemplo de la carreta)

La Tetradimensionalidad de la persona

Somos un todo tetradimensional, ya que todas las dimensiones entretejen nuestro ser. Atendamos por tanto a nuestros mayores como una Unidad Pluridimensional, de manera integral y con calidad.

¿Cuenta la parte o el todo de la persona? A veces, nos centramos casi exclusivamente en la dimensión biológica / fisiológica, olvidando con frecuencia el “todo” de la persona y esto hace que aunque obtengamos eficacia a primera vista, los resultados no sean los esperados. Busquemos el todo de manera integral.

Las cuatro dimensiones

Las cuatro dimensiones inciden en nuestro estado de salud integral:

La Dimensión Biológica / Fisiológica, regula las leyes de la vida. Se compone de necesidades básicas, donde prima lo corporal. El mito es, por tanto, mantener un cuerpo sano y joven y con este pensamiento, es difícil convivir con un cuerpo enfermo o simplemente que envejece, porque es caduco. Cuando envejecemos o enfermamos entramos en una crisis existencial y nos preguntamos ¿Qué es lo que no funciona? ¿Es posible que sea caduco? ¿Es que ya se acabó todo?

La Dimensión Psicológica, regula los pensamientos, las emociones, los sentimientos, los mecanismos de defensa y los mecanismos de evasión. La enfermedad y la ancianidad, pueden desestabilizar la dimensión intelectiva, por tanto, necesitamos ayudar a nuestros enfermos y mayores a que canalicen adecuadamente, sus dudas, preocupaciones y sufrimientos, como parte del dolor total provocado por la enfermedad o cuando se les comunica un diagnóstico no deseado o por la suma de años, pero esto siempre respetando su ritmo de integración y crecimiento personal, implicándole personalmente. También la enfermedad y la ancianidad desestabiliza nuestra dimensión emotiva, esto es, nuestra capacidad de sentir y de expresar los sentimientos ya que éstos se resienten, entonces es cuando el desasosiego y la desesperación nos aturden y todo nuestro proyecto de vida se puede tambalear.

La Dimensión Sociológica, regula nuestras relaciones interpersonales. Cuando se presenta la enfermedad o uno se hace mayor, se pone en crisis nuestro proyecto de vida y nuestras relaciones interpersonales, desajustando tanto los compromisos familiares como profesionales, obligándonos a mirar a nuestro interior y preguntándonos ¿Y ahora qué?

La Dimensión Espiritual, regula el Sentido de nuestra Vida (espiritualidad, convicciones, valores y creencias). Victor Frankl, psiquiatra y neurólogo, en su famoso libro: “El hombre en busca de sentido”, manifiesta parafraseando a Nietzsche: “El que tiene un por qué vivir, encuentra el cómo” [puede resistir casi cualquier cómo incluida la vejez]. Ayudemos por tanto, a que nuestros mayores recuperen cuanto antes sus tareas y compromisos, siempre adaptados a sus limitaciones. Así encontrarán su cómo. En lo más íntimo de cada ser humano (creyente o no) hay un misterioso y profundo anhelo de relacionarnos con la Trascendencia (llámese como se le llame) -Los cristianos lo llamamos Dios- y de comprender nuestra presencia en el mundo y en los acontecimientos de la vida como TAREA. En la enfermedad o en la ancianidad, una persona creyente puede salir herida en su experiencia de Fe. Puede, incluso, sentar a Dios en el Banquillo de los Acusados y preguntarle ¿Y Tú eres el Señor de la Vida? Cada persona recorrerá itinerarios de búsqueda de sentido de manera personal y con recursos diferentes como: buscando afecto; repasando su biografía; cerrando temas inconclusos; abandonándose a la Providencia; obteniendo fuerza en los Sacramentos; otros desde el silencio, otros desde la protesta… La meta es que puedan llegar de manera gradual a una aceptación e integración de sus pérdidas donde se incluye la vida.

Tarea del Voluntario como Agente de Pastoral de la Salud

El objetivo primordial, será el de respetar el laberinto de salidas, sin juzgar a nadie y deseando que cada enfermo o mayor encuentre su salida. Nuestra tarea, por tanto, será la de ofrecerle pistas, despertarle sus recursos tanto internos como externos, hasta que encuentre su propia expresión o salida a la dura experiencia de pasar por el “Dolor Total”

A modo de conclusión

Ayudemos al enfermo y al mayor a que camine hacia la aceptación / integración de su situación. Para conseguir este objetivo, necesitamos estar atentos ante las zozobras que provoca una enfermedad o la suma del número de años. Para ello, necesitamos aprender a paliarla en todos los sentidos y dimensiones. Acojamos las preocupaciones de su mente. Las necesidades de su corazón. Valoremos sus responsabilidades sociales e interrelacionales. Despertemos sus recursos espirituales. Acompañemos al enfermo o al anciano en su totalidad.

¿Cómo explorar las Necesidades Espirituales?

Como paradigma (modelo, tipo, ejemplo) propongo la Parábola del Buen Samaritano. (Lc 10, 25-37) Al buen Samaritano, le tocó: sostener, escuchar, apoyar, echar a andar aunque sea con ayuda de muletas, ayudar a generar recursos internos y externos y a cuidar en equipo. “… y caminó con ellos…”

Veamos los pasos:

1.      Al verlo…

2.      Se compadeció de él…

3.      Se acercó…

4.      Le vendó las heridas, echando en ellas aceite y vino….

5.      Lo montó en su cabalgadura, lo llevó a la posada y cuidó de él…

6.      Al día siguiente, sacó unos denarios y se los dio al posadero, diciendo: cuida de él.

Ojala este icono bíblico nos ayude a captar lo que significa atender integralmente a un enfermo, o a un anciano y a su familia. Acompañemos el Dolor Total. Ayudemos a recomponer la Tetradimensionalidad del ser humano herido en todas sus dimensiones.

Catálogo de Necesidades Espirituales

1.      Necesidad de ser reconocido como persona

2.      Necesidad de volver a leer la vida

3.      Necesidad de buscar sentido a la vida y al acontecimiento que se está viviendo

4.      Necesidad de liberarnos de viejos sentimientos de culpa

5.      Necesidad de reconciliarnos: consigo mismo, con los demás y para los creyentes con Dios.

6.      Necesidad de establecer la vida más allá de sí mismo

7.      Necesidad de orden espacio – temporal.

8.      Necesidad de Verdad

9.      Necesidad de libertad

10.  Necesidad de arraigo

11.  Necesidad de soledad – silencio

12.  Necesidad de finalizar temas inconclusos

13.  Necesidad de gratitud

14.  Necesidad de abrirnos a la Trascendencia

15.  Necesidad de conectar con el tiempo (pasado, futuro, presente)

16.  Necesidad de expresar religiosamente las Necesidades Espirituales

La evangelización de los mayores –hoy-

No es una evangelización de 2ª categoría. Es una evangelización en toda regla. La persona mayor es un hijo de Dios con una sensibilidad especial y con necesidad de contar con experiencias que le abran al mundo de la Trascendencia. La familia del mayor necesita todo tipo de ayuda y necesita que le presentemos a un Dios de esperanza acogedor y cercano. El Agente de Pastoral necesitará prepararse con una sólida formación humana, espiritual y religiosa para servir al mayor con todo el amor posible sabiendo que estos hermanos nuestros son los predilectos de Dios. Es todo un camino lleno de retos y apasionante por el que se merece apostar.

Decálogo del cuidado responsable:

1.      Cuidar es ponerse en el lugar del otro.

2.      Cuidarle es ayudarle a ser autónomo. Para conseguir esta meta, necesitamos despertarle instrumentos, recursos y oportunidades.

3.      Cuidarle es ayudarle a que reconozca su vulnerabilidad y desde ahí que sea responsable de sus propias decisiones.

4.      Cuidarle es velar por el bien del otro. Un desvelo de unos por otros.

5.      El cuidado responsable puede garantizar la atención al crecimiento personal como una posibilidad real.

6.      Cuidarle es acompañar al otro sin necesidad de indicarle o determinarle el camino que necesita seguir.

7.      Cuidarle es hacerse cargo de él, cargar con él, encargarse de él y en alguna medida, con-dividir la carga que lleva.

8.      Acompañar desde el cuidado responsable no es un imperativo puntual sino una actitud permanente.

9.      Desde el cuidado responsable salvamos al otro de una soledad no deseada.

10.  Ser responsables en el cuidado, nos permite mantener las distancias adecuadas entre la persona cuidada y el cuidador principal.

Objetivo final

Atender y acompañar integralmente con calidad, con calidez y de manera integral es, ayudar a crecer como persona ante una situación adversa (enfermedad, soledad, ancianidad…)

El camino del Cuidador

Si nos da tiempo veremos algunos consejos prácticos que se pueden dar en el camino del Cuidador Principal.

Gracias,

Una historia social de la Administración de Córdoba (reseña del último libro de Manuel Villegas Ruiz)

"El Gobierno Municipal de Córdoba en la época de Carlos I" (Manuel Villegas Ruiz)

“EL GOBIERNO MUNICIPAL DE CÓRDOBA EN LA ÉPOCA DE CARLOS I”

(La vida de los cordobeses en el siglo XVI, según las Actas Capitulares)

Este trabajo se enmarca dentro de los llevados a cabo por el Grupo HISALEM de la UCO, dedicado al estudio de la Historia Social de la Administración Española en la Edad Moderna.

Con la investigación de la historia de las ciudades pretendemos demostrar que es en ellas donde se gesta la Historia de las Naciones, dado que en las mismas, vive, sufre, goza y expresa sus anhelos el Hombre, verdadero y único actor de la Historia.

Los documentos que nos posibilitan este análisis, son en primer lugar las Ordenanzas y Actas municipales. En las primeras se plasman las disposiciones, reglamentos y mandatos que el Cabildo municipal (hoy Ayuntamiento) dispone para el buen gobierno de la ciudad, villas, aldeas y lugares a ella pertenecientes.

Las segundas disponen y recogen todos los asuntos que el Corregidor (poder delegado de la Corona), los Caballeros Veinticuatro o Regidores y los Jurados (en teoría representantes del pueblo) tratan en las sesiones capitulares celebradas por mandato real los lunes, miércoles y viernes de cada semana, que conciernen a la vida ciudadana y sus problemas.

En ellas se especifica desde el arreglo de las calles, murallas, saneamiento de los ríos y arroyos, hasta los precios de la carne el pescado, las velas o los reconocimientos a los que están obligadas las mujeres que ganan dineros, es decir las prostitutas, y un etcétera tan extenso como lo es la misma vida ciudadana.

Otros documento tan importantes como los mencionados son las pragmáticas, disposiciones reales y todo tipo de instrumentos emanados de la Corona que por mandato real son remitidos a las ciudades, haciéndoles saber al Regimiento Municipal la voluntad real en los asuntos del buen gobierno del Reino y que llegan desde el cobro de tributos, levas para la guerra, permisos para cobrar impuestos o también disposiciones de cómo se ha de regir la vida de las prostitutas. En fin todo lo que el poder Central dispone para el buen ordenamiento de sus ciudades, es decir de sus reinos.

A través de ellos vemos la corriente ascendente, desde la ciudad hasta el Rey y descendente, desde el Monarca hasta las urbes por la que su poder se extiende de forma total hasta el último rincón de sus dominios.

El estudio de la historia de una ciudad es totalmente transferible al resto de las del Reino. Dado que mutatis mutandis, los documentos reales, las disposiciones municipales difieren muy poco o casi nada para la administración de todas las localidades del país.

Al estudio del Regimiento municipal he añadido una serie de cuadros aclarativos para mejor comprensión de lo propuesto, así como las regesta de los asuntos tratados en las reuniones de los componentes del Cabildo municipal, durante el año 1533, enero de 1534 (falta en Archivo el resto del año) y 1535 en los que se contempla con diáfana claridad el latir del pulso diario de la vida de Córdoba.

Considero que es un trabajo muy útil no sólo para los especializados en el estudio de la Historia, sino también par el público en general que sienta deseos de conocer como fue la vida de una ciudad castellana, hace quinientos años

Manuel Villegas Ruiz

340 páginas. P. V. P. 24,00 € ( precio especial por autodistribución ). A la venta en “Librería Universitaria”, de Córdoba.

EDITORIAL (Antonio R. León Sendra)

Me agrada enormemente abrir la primera editorial de esta Revista ‘sin fronteras’ (ni materiales, ni espaciales, ni temporales, ni siquiera económicas, lo que resulta harto extraño y grato en estos tiempos de crisis), pues me corresponde hacerlo no por méritos propios sino en función del cargo que en la actualidad ocupo. En cualquier caso, es un honor y un privilegio que representan para mí un acicate de responsabilidad.

Antes que nada, en cuanto Presidente de nuestra Asociación, es de rigor mostrar mi sincera gratitud a esta magnífica iniciativa de una Revista ‘on line’, cuya ‘paternidad’ y ‘hechura’ se debe a nuestro Secretario D. Rafael Marruecos. Creo que esta Revista será un excelente medio de comunicación entre nosotros mismos y también hacia fuera con un alcance difícil de imaginar y, sin duda alguna, servirá de sólido e interesante instrumento de divulgación de nuestros proyectos.

En abril de 1985 aparecía el número 1 del Boletín de la Asociación de AA. AA. de San Pelagio. En su editorial afirmaba quien ahora suscribe este artículo: “No olvidemos que la Asociación es de todos y de cada uno de nosotros, consecuentemente tú tienes reservado un espacio en esta Revista bien para el recuerdo, la anécdota, la reflexión, la simple pero sabrosa noticia familiar, el comentario agudo o el sesudo ensayo.”

En un artículo de fondo de ese mismo Boletín, nuestro excelente compañero y magnífico Presidente Alfonso Marín Sicilia, recientemente fallecido, mantenía lo siguiente: “La filosofía o pilares fundamentales de la Asociación eran ante todo el humanismo pluralista que enriquezca al individuo y a la propia Asociación y el respeto más profundo por las diferencias individuales, careciendo, por tanto, de cualquier connotación política o religiosa concreta.”

La diferencia de cerca de 30 años que media entre aquel sencillo boletín con pretensiones y esta Revista ‘on line’ es absolutamente mínima en lo esencial y máxima en su proyección si consideramos lo que somos y lo que pretendemos.

Seguimos enarbolando el pendón de un humanismo pluralista que defiende la unidad en la diversidad mediante un respeto exquisito al otro, pero, de acuerdo con la evolución de los tiempos, buscamos ampliar nuestros horizontes a todo el mundo a través de la tecnología.

Aquella semilla que recibimos entre las adustas y austeras paredes del caserón de Amador de los Ríos, ha germinado en una sólida formación humanista. En gran medida o en pequeña escala todo lo que somos se lo debemos a aquellos duros aunque gratificantes años en la que hacía de nuestra casa. Nuestra Asociación, que hoy da cuna y cobijo a la Fundación Humánitas Córdoba, nace por dos razones importantes, la primera, un profundo sentimiento de gratitud, la segunda, el convencimiento de que nosotros tenemos todavía mucho que decir, mucho que dar a una sociedad rota, conflictiva y desilusionada.

Antes, creíamos que nos bastaba con un perol de vez en cuando, con reunirnos de tarde en tarde al son de una copa de vino, hilando retales del pasado. Eso no está mal pero quizás sepa a poco, a algo insípido. Ahora, al socaire de una madurez inevitable, hemos evolucionado en positivo hacia actitudes e inquietudes de más calado personal, interior, social y más en consonancia con los tiempos que corren.

Esta evolución interior que ha tenido lugar a lo largo de estos 30 años se manifiesta principalmente en dos acontecimientos importantes para nuestra Asociación. En primer lugar, ha cambiado rotundamente la condición para hacerse socio. Ya no es necesario haber pasado deambulando por los largos y lóbregos corredores de San Pelagio (¡toda una experiencia! no cabe duda), pero eso ya no es llave, ni impedimento alguno, para poder optar libremente a la condición de socio de nuestra Asociación. El único requisito imprescindible para ello, según el artículo 31 de nuestros Estatutos, es y cito textualmente: “ser persona física o jurídica y estar interesada en los fines de la Asociación.”

Sin duda alguna, la primera beneficiaria de este cambio es la mujer, cualquier mujer tiene la puerta abierta a poder participar en nuestra Asociación. Ello no sólo es positivo y acorde con los tiempos presentes sino que también es intensamente válido y enriquecedor para nosotros mismos. Con esta medida queda claro, pues, que nuestra Asociación de Antiguos Alumnos de San Pelagio se encuentra con los brazos abiertos para toda aquella persona, hombre o mujer, que tenga la sensibilidad del humanismo plural, que busque una formación integral humanista o que sienta una inquietud por servir a los demás siempre desde el respeto absoluto al otro y buscando la unidad en la diversidad.

El segundo acontecimiento acaecido en el seno de nuestra Asociación consiste en la decisión (Asamblea general extraordinaria de 28 de junio de 2008) de promover la creación de una Fundación Humánitas-Córdoba, a cuyo abrigo podamos conseguir llevar a cabo nuestra acción de entrega a los demás sin ningún tipo de traba económica, espacial o temporal.

Una Fundación es una organización sin ánimo de lucro que se constituye mediante escritura pública y que establece un Patrimonio Propio a fin de facilitar la realización de actividades, en especial las que tienen cabida en las cuatro columnas que vertebran nuestro ámbito de acción: escuela de valores, banco del tiempo, servicio del voluntariado para mayores y discapacitados y aula de cultura, a fin de conseguir nuestros objetivos con más facilidad.

Pero no creamos que una fundación significa la panacea, el remedio universal. No. A lo más que llega a ser es un buen andamiaje, un excelente instrumento, pero lo esencial, lo importante de verdad sigue siendo las personas, los asociados y asociadas. Nuestra capacidad de creer, de seguir convencidos de que nuestro proyecto de acción personal y de acción social al que hemos identificado con la denominación de un “humanismo pluralista de unidad en la diversidad” permanece vigente, continúa valiendo la pena.

Creo que esta Revista puede contribuir de manera muy eficaz y eficiente a que vayamos creciendo en nuestra actitud de entrega, en un comportamiento activo, en una afortunada madurez.

No me es ajeno el afán y el costo que supone dejarse llevar por el vuelo de la pluma. Tanto al escribir como al hablar no sólo importa lo que se dice sino también cómo se dice. En realidad existe una estrecha relación e influencia entre la lengua y la realidad y viceversa. Se trata de una operatividad real en la gestación de mitos, tomados como sinónimos de valores, al relacionar estructuras conceptuales con estructuras lingüísticas. Así, al considerar el lenguaje como productor de mitos y de valores estamos participando en la creación de un medio mediante el cual un autor crea una ficción elaborando una realidad interna que no sólo sirve de cauce a la realidad ‘ficticia’ sino que llega a traspasar los límites imaginativos y se convierte en realidad viva a través de la influencia que obtiene en el pensamiento y comportamiento del receptor de dicha ficción. De ahí la grandeza del lenguaje así como la nobleza e interés de nuestra participación en esta Revista.

Termino esta editorial haciéndome eco de mis propias palabras de 1985, citadas al principio. Esta Revista será lo que cada uno de nosotros –lo mejor de cada uno de nosotros– quiera que sea.

Así pues, os agradezco de antemano vuestra participación activa e ilusionada, en especial a la juventud, llena de humanismo pluralista. A todos os animo a que no nos dejemos llevar de la incuria sino que, por el contrario, aceptemos nuestra responsabilidad de hacer de esta Revista un espléndido instrumento, bonito y válido, de solidaridad, de igualdad y de libertad.

Antonio R. León Sendra

¿Un documento clave sobre el origen de Mira de Amescua? (Carmen Hernández Montalbán)

¿Un documento clave sobre el origen de Mira de Amescua?

Mi trabajo en el Archivo Diocesano [de Guadix (Granada)] me depara cada día sorprendentes hallazgos. En uno de los libros de bautismos me llamó la atención una partida de 1584 que dice así:

“En 21 de Enº [enero] de 1584 baptizé [bauticé] a Antonio exposito de una morisca Altpo [al tiempo] que estaban encerradas En casa de Don Gaspar Davalos. Nascio [nació] circunciso, fue su compadre Anton Mtnez de Xerez.”

En seguida me acordé de una conferencia que Carlos Asenjo Sedano pronunció en el patio del Excmo. Ayuntamiento de Guadix acerca de Antonio Mira de Amescua; de la hipotética posibilidad de que éste fuera hijo de una esclava morisca que vivía en casa de su padre, Don Melchor de Amescua y Mira, caballero descendiente de una hidalga familia repobladora en la época de la Reconquista. El nombre de la esclava, Angélica Micaela, me resultó tan romántico y novelesco como la historia en sí.

Es evidente que la vida de este dramaturgo y poeta accitano del Siglo de Oro, contemporáneo de Calderón, amigo de Lope de Vega y Arcediano de la Diócesis, está rodeada de misterio.

En primer lugar por ser hijo de padres solteros. Su madre, según el expediente de limpieza de Sangre de 1609 que se haya en la Capilla de la Catedral de Granada (ya que el de Guadix no se encuentra), era Doña Beatriz de Torres, una doncella de la localidad almeriense de Berja con la que el padre del poeta había tenido trato. Sin embargo fue el padre quien crió al niño desde su nacimiento; y sorprende que los padres, siendo mozos solteros, nunca se hubieran casado. También es extraño que el nombre de la madre quedara velado en posteriores documentos; y mucho más, que los apellidos no figuraran en los del niño.

Otro acontecimiento que ensombrece la biografía del poeta fue la muerte de su padre Don Melchor, como consecuencia de las puñaladas recibidas en la procesión del Corpus de 1601 en Guadix. Se cuenta que un miembro de la familia accitana Dávalos Bocanegra fue el agresor, y que se originó un pleito que fue resuelto con una indemnización a la familia de la víctima. Pero el pleito no se ha encontrado de momento. Del motivo de la reyerta no se sabe apenas nada.

Esta partida me llamó la atención por varios motivos:

  1. Según Carlos Asenjo, el padre de Mira de Amescua liberó a su esclava en 1583, y la partida es de 1584.
  2. Las esclavas a que se refiere el documento estaban cautivas en casa de Don Gaspar Dávalos, y el niño del que se habla fue bautizado con el nombre de Antonio.
  3. Los estudiosos no pueden precisar la fecha de nacimiento de Don Antonio, pues la partida de bautismo tampoco se ha encontrado, pero  la sitúan en torno a 1577, ya que el niño comenzó sus estudios en Granada en 1584. Sin embargo, aun tomando como buena la fecha de nacimiento, esto no excluiría la posibilidad que el niño fuera bautizado con 7 años, siendo hijo de una morisca.

Existe un vacío documental que impide resolver el enigma. Esperemos que el concienzudo trabajo de investigación  de los historiadores, algún día nos ayude a perfilar la figura de este grande de las letras españolas.

La Poesía cordobesa entre dos siglos (Manuel Gahete)

En la mesa, de izquierda a derecha, los poetas Fernando Sánchez Mayo, Ana Patricia Santaella, Antonio Varo Baena, Pilar Sanabria, Miguel Alarcos, Antonio León Sendra -Presidente en funciones de la Fundación Humánitas Córdoba-, Manuel Gahete, Balbina Prior, María Pizarro, Julio César Jiménez y Bernhard Dietz. 13 de junio de 2009.

Hasta los umbrales del siglo XXI adviene un poderoso aroma poético, exhalado en Córdoba a mediados del XX, ajeno a las corrientes imperantes en el panorama de la literatura nacional y cuyas principales aspiraciones eran la belleza de la palabra, el sentimiento de la naturaleza y la puesta en valor de las tradiciones autóctona andaluzas, lo que en el ámbito de la sensibilidad estética dominante no pasaba de ser un fenómeno meramente marginal. El gran forjador de Cántico, nombre que adopta el grupo, será Ricardo Molina en cuyo entorno se cohesionan Juan Bernier, Julio Aumente, Pablo García Baena y Mario López, el último en incorporarse en el año 1943. En 1947 nace el primer número de la revista literaria que se mantendrá durante diez años consecutivos. Por sus coincidencias formales y su vinculación al grupo, Vicente Núñez podría considerarse una activa anexión posterior. En 1957, la revista deja de publicarse y los componentes de Cántico parecen entrar en un estadio de apagamiento que se reaviva con la aparición del magistral estudio de Guillermo Carnero, gran impulsor del grupo, quien definirá sus características esenciales: culturalismo intimista, refinamiento formal y tratamiento vitalista del tema amoroso.

En estos mismos años, tres revistas literarias de escasa permanencia irrumpen en el panorama de la poesía cordobesa: Aglae de Manuel Álvarez Ortega, Alfoz de Mariano Roldán, y Arkángel de Luis Jiménez Martos. Semillero de poetas extraordinarios, Leopoldo de Luis, Antonio Gala, Concha Lagos, Rafael Álvarez Ortega, Antonio Almeda o Jacinto Mañas, el fulgor de Cántico opacará sus voces, así como todos los intentos poéticos que nacerían en Córdoba en la década de los setenta: Zubia, Alforja de paja y Kábila. Zubia no aspira a ser bandería de generación sino un toque más en el rebato común del quehacer poético de España. Su voz ciertamente plural acabó por desmembrarlo después de algunos años de pervivencia efectiva, germen de difícil arraigo por donde pasaría el global de los poetas de Córdoba de la generación siguiente y se consolidaría con Manuel de César, Francisco Carrasco, Carlos Rivera, Mercedes Carrasco y Lola Salinas. Su mayor conquista fue la implantación del premio Ricardo Molina del Ayuntamiento de Córdoba. El grupo Astro, donde suenan nombres como el de Antonio Varo, Soledad Zurera, Alfredo Jurado o Encarna García Higueras, deriva de este tronco secular que aún espera su reconocimiento.

En 1973, a raíz de la escisión de Zubia, surge el proyecto poético denominado Antorcha de paja, formado por Francisco Gálvez, Rafael Álvarez Merlo y José Luis Amaro, quienes propugnan una poesía existencialista a partir de situaciones vitales concretas. Venían animados por la necesidad de una urgente renovación, proclamando su rechazo a la poesía de viejos mitos hundida en el pozo del tiempo. Aunque dicen prestar especial atención a los nuevos y más jóvenes poetas andaluces, su mayor acierto será la descentralización, buscando la complicidad y el apoyo de los poetas foráneos.

Aunque cronológicamente pertenecen a esta generación, nos encontramos con dos poetas cordobeses que han traspasado la línea de su tiempo, tal vez porque no se ataron a grupo alguno en él, y merecen una mención ciertamente especial, Carlos Clementson y Juana Castro. La década de los ochenta nos ha dejado tres nombres que suenan sin cesación en revistas, premios y antologías literarias por diferentes motivaciones: Antonio Rodríguez Jiménez, Alejandro López Andrada y Manuel Gahete, autores que siguen en plena efervescencia creadora pero que no constituyen grupo alguno, por más que se intentó potenciar la renombrada Poesía de la Diferencia, frente a la Poesía de la Experiencia que copaba y copa los circuitos oficiales.

Proyecto editorial de hondo calado -y el más permanente de los aparecidos en Córdoba hasta la fecha- es la revista y colección de libros Ánfora Nova, frente al que se encuentra el escritor y académico José María Molina Caballero. Otro foco cultural imprescindible nos llega desde Lucena impelido por Antonio Cruz Casado y Manuel Lara Cantizani, editores audaces de Angélica y Cuatro estaciones.

El Ateneo de Córdoba ha sido sin duda la institución más denodada en la difusión de la poesía. Antonio Flores y Matilde Cabello conducen esta iniciativa que busca sus raíces en las ancestrales bodegas de Córdoba (Guzmán, Campos), dejando que los versos sigan sonando entre los frescos odres de vino. Otras instituciones como la Fundación Humánitas Córdoba o el Real Círculo de la Amistad abren sus puertas a esta desconocida dimensión del alma humana. Desde el año 2003, la Real Academia de Córdoba organiza el ciclo de los Martes Poéticos, en los que ha sonado, alta y clara, la palabra de algunos de los nombres más relevantes de la actual poesía española. El ciclo consolidado de Poesía en los Patios de Viana, organizado por la Fundación CajaSur, y la magia de Cosmopoética, impulsada por la oficina de la Capitalidad Cultural, nos avisan con toda precisión sobre el ardor poético que inflama cada rincón y corazón de Córdoba.

Heredero de la intención, y hasta de la estética, que impuso el grupo Antorcha de paja, surge un emergente grupo de jóvenes, muy próximos a la Universidad y a los estamentos institucionales (Ayuntamiento de Córdoba, Junta de Andalucía) que, con absoluta conciencia de su quehacer poético, comienzan un acendrado ejercicio de incorporación a la sociedad literaria, ocupando muy pronto situaciones de privilegio. El boom de la actual poesía cordobesa es tal que sus autores están presentes en todas las antologías, revistas y suplementos de tirada nacional de los últimos años. La relevancia de ciertos nombres, como Pablo García Casado, Eduardo García, Balbina Prior, Vicente Mora o María Rosal, impulsa a toda una generación de jóvenes que, con tesón y talento, ha logrado superar el difícil muro de la geografía localista para integrarse en el contexto general de la literatura: Joaquín Pérez Azaustre, José Luis Rey, Juan Antonio Bernier, Raúl Alonso, Juan Carlos Reche, Rafael Antúnez, Ángela Jiménez, Nacho Montoto, Alejandra Vanesa, José Daniel García o Elena Medel, la más joven de un pungente movimiento feminista, capitaneado por Pilar Sanabria, que se postula en la actualidad cordobesa como uno de los más poderosos acicates de difusión de la poesía, arte esencial, quintaesencia de la literatura que halla en Córdoba su cúpula cimera, su mástil más bizarro, su crisol más fecundo.

CANDAS en América del Sur (Teodoro Rubio, Presidente de CANDAS)

En el año 1994 viajamos cuatro personas como cooperantes a Perú (Ica y Puno) con el IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras) con el propósito de conocer la realidad de Hispanoamérica, en una zona pobre. Esta experiencia sirvió para comenzar, con la ayuda del Ayuntamiento de Carreño, nuestra aventura solidaria como grupo CANDAS (Comunidad de Ayuda a Niños de América del Sur): dos veranos en Venezuela (Selva del Río Orinoco) y once en Ecuador (Santa Isabel, Sigsig, Güel, Cutchil, Pirunkay y Gutún).

CANDAS en la selva

El obispo de Tucupita (Venezuela), el español Felipe González, nos recibió con los brazos abiertos. En la Selva rehabilitamos una “Misión” que había desaparecido hacía treinta años. Nos acostumbramos a vivir sin luz y sin agua corriente, acompañados por mosquitos, tarántulas, escorpiones y serpientes. El agua de lluvia y el agua cocida del contaminado Río Orinoco era nuestra bebida.

Atendíamos a los enfermos que venían a nuestra “medicatura”. En la escuela enseñábamos a los niños a hablar el castellano y a aprender las cuatro reglas matemáticas para que pudieran defenderse entre criollos y occidentales, que solían engañarles con facilidad. Todos los días, al atardecer, los indígenas bajaban en sus canoas a la misión; era un momento idóneo para reflexionar, conversar, cantar y danzar.

Descubrimos la gran diferencia que tenemos con los indios guaraos en cuanto a la concepción de vida y muerte. Al llegar a la Comunidad de Ajotejana, en 1996, preguntamos al jefe de la tribu: “¿cuántos enfermos hay en la ranchería?” Y su respuesta fue sencilla: “Ninguno. Todos se mueren”. Pronto pudimos comprobarlo. Una tarde acudió a nuestra “medicatura” un niño de cuatro años con síntomas de deshidratación, acompañado de sus padres. Les dimos suero oral y les recomendamos que cocieran agua y se la dieran a beber a su hijo. A los dos días volvieron a la “Misión” a pedirnos madera para construir un ataúd para el niño, que había muerto. Les preguntamos si habían dado a beber agua y suero a su hijo, y nos contestaron que “el brujo de la tribu nos anima a no beber líquido cuando padecemos esta enfermedad”. Al poco tiempo, otro matrimonio trajo a su hija de seis años con los mismos síntomas: vómitos y diarrea. Nos ofrecimos a llevarles al hospital de Curiapo, pueblo que estaba a una hora y media de Ajotejana, en la “Tivitivi”, nuestra barca de motor. A la niña la abrieron una vía en vena y la colocaron suero. Cuando dijimos a los padres que tenían que ¡quedarse en el hospital, por la salud de su hija, y nosotros regresar a la “Misión”, no lo aceptaron. Les aseguramos que todos los gastos los asumíamos nosotros e incluso que les llevarían todos los días el desayuno, la comida y la cena. También les prometimos volver al día siguiente y llevarles a Ajotejana si la niña estaba mejor. Ante nuestra insistencia asintieron, pero por la noche quitaron el suero a la niña y se la llevaron en una canoa a su casa. Suponemos que la niña moriría.

En otra ocasión, llevamos a un joven, que padecía tuberculosis, al hospital de Tucupita –a siete horas de nuestra “Misión”- para que iniciara un tratamiento de seis meses. Nosotros pagábamos todos los gastos sanitarios. A los cuatro días se escapó del hospital.

Nuestra experiencia en la selva fue enriquecedora, pero nos dimos cuenta de que los indios guaraos son recolectores, no sembradores, acostumbrados a un paternalismo excesivo y arraigados a sus costumbres y tradiciones hata el punto de preferir beber agua del contaminado Río Orinoco, en vez de beber agua potabilizada que nosotros les dejamos. Esto nos desanimó a seguir nuestros proyectos allí. Temíamos que al marcharnos las infraestructuras creadas desaparecieran.

Eso sí, de los indios guaraos aprendimos a vivir intensamente el presente sin preocuparnos de la incertidumbre del mañana. Recuerdo a Florentino, un joven indígena con dos hijos, que a diario se sentaba pacientemente junto a nosotros a enseñarnos su idioma (el “guarao”) y a escuchar nuestras historias. Un día le pregunté: “¿no vas a trabajar hoy?”. Y me respondió: “Por la tarde, si tiene hambre aguno de mi familia, entraré en la selva a buscar alguna fruta”.

CANDAS en los Andes

Al año siguiente, 1997, nos pusimos en contacto con el arzobispo de Cuenca (Ecuador), Luis Alberto Luna Tobar. Nos animó a iniciar nuestros proyectos en la zona del Azuay, en el Sigsig.

Sigsig es un Cantón con un índice de mortalidad infantil y de desnutrición crónica del 37´8%. Las principales causas que inciden en el indicador de desarrollo en salud son las siguientes: viviendas con insuficiente dotación de redes de infraestructura y servicios básicos, poca o ninguna educación de la población para la salud que se evidencia en inadecuados hábitos higiénicos y alimenticios, bajo nivel de capacitación e insuficiente dedicación del personal que trabaja prestando servicios en la zona, y difícil acceso físico de la población a puestos de salud por la distancia. El índice de desarrollo educativo es de 41’8%. La trasa de analfabetismo de las mujeres (24%) es superior al de los hombres (12%). Las principales causas de una mala educación son: incumplimiento y falta de vocación de profesores, insuficiente capacitación pedagógica y curricular del profesorado, poca valoración en la educación por parte de los jóvenes y padres de familia, carencia de material didáctico y difícil acceso físico y económico al sistema educativo.

Descubrimos, pues, que la sanidad y la educación eran piezas claves para la mejora del Cantón y comenzamos a crear botiquines y dotarlos de medicamentos en las comunidades más pobres (Güel, Cutchil, Pirunkay y Gutún), a formar promotores de salud que pudieran atender después atender los botiquines y practicar los primeros auxilios, en caso de necesidad, a cualquier persona de su comunidad. Además, atendíamos y visitábamos a enfermos. También comenzamos a ofrecer ayuda educativa a los niños del Cantón Sigsig, con atención prioritaria a la lectura, a la escritura y a las matemáticas. En todas las comunidades hemos desarrollado campañas de salud buco-dental.

En julio de 1998 colaboramos con la Asociación “Mensajeros de la Paz” como educadores en las casa de acogida para niños abandonados que tienen en Santa Isabel y en Cuenca (Ecuador), donde detectamos la necesidad de comprar algunas sillas de ruedas para niños discapacitados. Decía el sabio Confucio: “No les des un pez. Enséñales a pescar”. Siguiendo su consejo, en agosto de 1998, compramos un horno de pan y lo instalamos para que un grupo de mujeres se constituyeran en “Asociación de panaderas”. Pienso que para erradicar la pobreza habría que cambiar las estructuras, pero como eso es difícil seguimos tratando de enseñarnos mutuamente a pescar. No obstante, también también procuramos darles peces, porque hay familias que sin el pez diario se morirían. Recuerdo sobremanera a un matrimonio de ancianitos, en Cutchil, a los que ayudamos varios años con comida y medicinas. Vivían en una casa de 8 metros cuadrados, sin levantarse de la cama. Él era ciego y ella sorda. Como decían sus vecinos, él era los oídos de su mujer y ella los ojos de su marido. Coincidió que estando en Pirunmkay murió su mujer. Cuando nos enteramos acudimos a acompañar al esposo. Le pregunté: “¿Cómo está Don Moisés?” Y su respuesta, con una serenidad extraordinaria, fue: “Aquí estoy, esperando la sentencia de nuestro Diosito”.

Cuesta entender que personas enfermas y con escasos recursos económicos tengan tanta conformidad, sonrían con frecuencia y sean tan agradecidos. En Güel, una mujer se había roto el brazo y, como la consulta médica y la operación eran caras, acudió a un curandero que solamente le pedía tres dólares. La puso un vendaje, no sé de qué forma, pero la produjo en el brazo un síndrome compartimental que dificultaba el riuego sanguíneo, aumentando el riesgo de amputación del brazo.. La llevamos a Cuenca (Ecuador) y pagamos su operación. Al año siguiente, al volver a su Comunidad la mujer vino a buscarnos para invitarnos a comer en su casa y, mientras caminábamos, iba echando pétalos de rosas al suelo hasta que entramos en su hogar, y pronunciaba estas palabras: “Ustedes son mis salvadores. Diosito les ha enviado para salvarme”.

Antes estas manifestaciones, a veces, no podemos contener las lágrimas, porque ellos nos dan mucho más. Esta alegría que contagian, esa confianza y esa familiaridad que tienen con Dios, a pesar de su pobreza y su enfermendad, siempre ha sido y sigue siendo para mí un gran estímulo.

La ONG CANDAS en Gutún

Hace cinco años nos legalizamos en España como ONG CANDAS (Comunidad de Ayuda a Niños de América del Sur) y hace dos años firmamos un convenio de cooperación internacional con el Ministerio de Interior Ecuatoriano. Creemos que el espíritu de nuestra Asociación es el mismo que el del pueblo que apostó por nosotros, a través de su Ayuntamiento. La ONG CANDAS es valorada en esta región del Azuay por su constancia, su dedicación altruista a los niños más desfavorecidos y por su labor educativa y sanitaria en pro de las comunidades en las que ha trabajado.

Desde el año 2005 nos hemos centrado en una comunidad alejada del Sigsig, a treinta minutos por camino de difícil acceso, Gutún, donde estamos desarrollando un trabajo sanitario, educativo y asistencial importante: formación de boticarias, cursos de primeros auxilios, clases a niños en la escuela, campañas de vacunación y salud buco-dental, compra de material escolar y de medicamentos, compra de alimentos para familias necesitadas…

Hace tres años compramos un terreno y empezamos la construcción de la primera Casa de Acogida para niños abandonados en Ecuador. Este verano hemos acabado de construir la primera fase: el Consultorio Sanitario “Candas”. Nada más inauguralo, el 1 de julio, lo hemos puesto en funcionamiento. Nuestros enfermeros y algunos médicos del Sigsig han pasado consulta y han visitado el domicilio de los enfermos que no podían desplazarse al Consultorio. Uno de los enfermos al que hemos visitado en varias ocasiones ha sido Ángel, un joven paraplégico, que con sus manos atrofiadas esculpe caballos de madera. CANDAS le ha regalado una máquina taladradora para que pueda trabajar con menos esfuerzo.

En Agosto hemos puesto la primera piedra de la construcción de la segunda fase de la Casa de Acogida: un comedor para cincuenta niños con problemas de desnutrición o con escasos recursos económicos.

Como CANDAS es una ONG pequeña, contamos con poco presupuesto y no podemos avanzar todo lo que quisiéramos. ¡Ojalá! pronto se haga realidad nuestro sueño: el funcionamiento del comedor y la construcción definitiva del hogar para dieciséis niños abandonados. Porque no existe mayor felicidad en esta vida que gastarse a favor de los demás y, sobre todo, cuando éstos te necesitan.

Teodoro Rubio

Presidente de la ONG CANDAS

I.R.P.F y política social (Irene Gómez, Inspectora de Hacienda)

Irene Elena Gómez Marruecos

El funcionamiento y la organización política de nuestro Estado tiene como fundamento básico las fuentes legales. Dentro de las mismas la propia Constitución proclama el principio de jerarquía normativa, lo cual supone un orden que da primacía a lo establecido en la ley. Pero, ¿qué es la ley? Podemos definirla como la norma escrita que emana de los órganos con potestad legislativa. Esto supone que la ley es el instrumento mediante el cual el Estado regula las diferentes situaciones jurídicas. Es aquí donde me gustaría profundizar…

En mi opinión, hay que destacar la importancia de la ley para contemplar y amparar la situación de personas dependientes, excluidas o desfavorecidas por diversos motivos. Con ello se consigue un acercamiento del papel del Estado a la realidad social y un efectivo compromiso de la comunidad con sus propios miembros integrantes. Y es que el Estado ha de ser el primero en dar ejemplo…

En la actualidad encontramos algunas ilustraciones de leyes inspiradas en valores éticos y humanos (léase la Ley de Dependencia, las leyes de igualdad de género…), pero no es menos relevante la inclusión de estos valores en leyes tradicionalmente técnicas como por ejemplo las fiscales. Y es que, como reseña la Constitución, el sistema tributario ha de ser justo y estar basado en los principios de igualdad, generalidad, progresividad y no confiscatoriedad.

¿Cómo puede contribuir la ley en ese sentido? Un buen ejemplo lo encontramos en la vigente Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. El IRPF es uno de los tributos más generales que existen en nuestro sistema (tiene gran cantidad de sujetos pasivos), por lo que ha de jugar un papel principal no sólo en la configuración de nuestra estructura impositiva, sino también en el diseño de la política social. Así, el artículo 7 recoge las rentas exentas del impuesto, entre las cuales podemos mencionar las ayudas percibidas por los afectados de VIH, las prestaciones de la Seguridad Social a favor de personas con incapacidad permanente absoluta o gran invalidez, algunas prestaciones familiares, prestaciones económicas de instituciones públicas percibidas por acogimiento de personas con discapacidad, mayores de 65 años o menores, las ayudas públicas para cuidados en el entorno familiar… Además de las exenciones subjetivas, encontramos en esta Ley otros mecanismos de modelación, por ejemplo reducciones por atención a situaciones de dependencia y envejecimiento (artículos 51 a 54), el mínimo personal y familiar para adecuar el impuesto a situaciones personales y familiares del contribuyente, deducciones por maternidad, por nacimiento o adopción (artículos 81 y 81 bis), la opción de tributación conjunta, etcétera.

Pero también es importante, no sólo que la propia norma refleje y sea sensible a situaciones de exclusión, desprotección o similares, sino que sea conocido por todos los ciudadanos el espíritu y finalidad de la misma.

Aunque el problema que se nos plantea con leyes de carácter técnico como la citada es poder generalizar su contenido y continente…Por ello es de relevancia hacer uso de distintos mecanismos de difusión más accesibles a la ciudadanía en general. En este sentido, la Fundación Humánitas pone a nuestra disposición una plataforma que, en su afán de difusión y promoción de valores sociales y humanos, puede contribuir en gran medida a esta labor.