Archive for: marzo 2011

"La calle del río de la vida" (por Rafael V. Vera Martínez)

 

Desde una de las  ventanas

de mi casa se ve una gran avenida,   altos edificios  la bordean, son  inmuebles modernos, sin nada especial,  los podemos encontrar en cualquier ciudad actual, dispone de amplias aceras por donde  pasan muchas personas,  que se cruzan   sin mirarse, a ninguna le interesa quienes  pasan a su lado, todos parecen llevar prisa.

 

Por la calzada, los coches cruzan  a gran velocidad, solo  paran en los semáforos. Es frecuente que algunos conductores no respeten las señales de tráfico, poniendo en peligro a los viandantes. Otras veces, son los peatones los que cruzan por lugares no adecuados, que ponen en riesgo a los automovilistas.   

 

Hace unos días pude ver diferentes formas de comportamientos,  que influyen  en nuestras relaciones y actitudes de unos hacia otros. Las personas  pasan unas junto a otras con rostros inexpresivos, e indiferentes, sin importarles para nada los sucesos ni preocupaciones que las otras protagonizan.

 

No pierdo la esperanza que algún día nos volvamos más solidarios, y que se recuperen los valores que no han debido desaparecer. 

En la calle suceden

 las situaciones más imprevistas,  que  son cotidianas de la vida actual.

 

Por la acera, veo a unos niños, a sus espaldas llevan unas gruesas bolsas, las supongo repletas de libros,  uno de ellos, bajo el brazo, lleva un balón  de futbol,  de  vez en cuando lo bota, otro  se lo pide, lo coge, le da una pequeña patadita y se lo pasa a un “niño gordito” que va a su lado, “el gordito” resopla de vez en cuando, debido al peso de la bolsa llena  de libros, éste, con tan mala fortuna golpea el balón estrellándolo en el cristal de un escaparate de un comercio de ultramarinos, el cristal salta por los aires, causando un gran revuelo entre los viandantes. El dueño de la tienda sale a la calle asustado por el ruido producido y por el destrozo causado. Al comprobar quienes son los causantes del desaguisado, sale en persecución de los niños, que a su vez habían salido corriendo, al ver las consecuencias de su balonazo.

 

Los niños corren como “galgos” sorteando a los viandantes. El tendero por fin pudo alcanzar al “gordito”.  En su afán de coger al niño, ambos caen al suelo, con tan mala fortuna para el tendero que el niño le cae encima, rompiéndole la nariz y  gafas, el niño llora amargamente su mala suerte por ser él y no otro el alcanzado. El hombre gesticula y  da grandes voces por las consecuencias que la  travesura ha tenido, en su nariz, en sus gafas y en el cristal  de su tienda. Algunos curiosos que no saben lo ocurrido, increpan al tendero, por   tener “al niño gordito” asido fuertemente de un brazo, y porque les apena ver a un hombre dar  voces a un niño.  Sin esperar los curiosos a razones, afean la conducta del tendero hacia el niño. El tendero mezcla con los gritos fuertes amenazas. Otros transeúntes terminan por ponerse a favor del ” niño gordito”.  Los demás niños logran escapar de la justificada ira  del comerciante. El tendero logró saber que “el niño gordito” era el causante de la rotura del cristal y  la dirección del padre, para comunicarle la acción de su hijo y que se hiciera responsable de la rotura del escaparate de su tienda.  El “niño gordito” logra escapar del tendero y baja la calle dando fuertes gritos, desapareciendo entre la gente.

 

Más allá, se ve una pareja de enamorados, ambos con pantalones vaqueros muy ajustados. Él, con una larga melena, ella, con una camisa muy corta que deja ver la cintura. Se paran en el centro de la acera, y sin reparar en nada ni nadie, empiezan a besarse con tal fuerza y desesperación,  como si fuera el último día de su existencia.  Ellos, no se enteran de nada de lo que pasa a su alrededor.  Pasado un tiempo emprenden de nuevo su marcha cogidos de la mano.

A la izquierda de los enamorados,

 en el tranco de un portal, con la espalda apoyada en la puerta de hierro, hay sentado un mendigo, de larga y descuidada barba, con la mirada fija en el suelo, no ve a nadie, con pies descalzos, cubre su cuerpo con una camisa y un pantalón renegridos, con la mano extendida pide a los viandantes unos céntimos, con los que comprará su ración diaria de vino.

 

Próximo pasa un Sr, muy repeinado y rasurado, con camisa blanca, corbata, americana y pantalón gris, zapatos lustrosos, seguramente  los ha embetunado antes de salir de casa. En una mano un cigarro, de vez en cuando da unas chupadas muy grandes, cuando expulsa el humo su boca parece una chimenea. En la otra mano lleva una gruesa cadena que ata a un  perro. Hombre y perro se parecen, los dos son chatos, con los dientes salidos y un poco oscuros. El perro se acerca al tronco de un árbol que hay próximo, se abre  de  patas traseras y deja caer gran cantidad de excrementos.

 

Una Srª mayor se acerca al hombre chato. Y le dice: Sr. ¿Este perro es suyo?. El hombre chato responde: Si, Srª.

 

La Srª le replica: Pues lo que el perro ha dejado también es suyo.

 

El Sr. chato. insolidario él, mira a la Srª.  Se da media vuelta. Y no recoge lo que el perro ha dejado.

 

Detrás del Sr. chato,  una Srª muy gruesa, que casi no puede mover su generosa humanidad, su grosor la fatiga, por lo que tiene que hacer frecuentes paradas en la acera. Gruesa de cara, nariz pequeña. Los ojos casi no se ven por estar tapados por los pómulos. Boca también  pequeña. La cabeza arranca directamente de los hombros. Las orejas no se ven por estar cubiertas por un espeso y largo pelo negro. De brazos y manos también gruesos, en  los dedos  lleva puestas sortijas de escaso valor. Lleva un  vestido de color rojo, que resalta aún más su gruesa figura,  le cubre todo él, casi hasta los tobillos. Va calzada con unos gruesos zapatos que no le permiten andar con comodidad. De la mano lleva a un niño al que da unos gritos, tan grandes como si acabara de ver al mismo diablo, el niño asustado no deja de llorar al oír las voces que la mujer gorda da. Por el aspecto de la mujer, no parece que sea  madre del niño.

La mujer gorda y el niño

 desaparecen al doblar la primera travesía que encuentran.

 

Sentados en un banco que hay en la acera, una pareja de ancianos están sentados hablan muy poco entre ellos,  cuando lo hacen es con monosílabos y gestos. El sol se refleja en la brillante calva del hombre, de vez en cuando este  pasa la mano por ella, como queriendo alisarse el pelo que no tiene o tal vez por quitarse el calor. Al lado está su mujer, de pelo blanco muy bien peinada como si acabara de salir de la peluquería. De vez en cuando algo dice a su marido señalando algunos de los que pasan. Después de un largo rato de estar sentados se levantan con dificultad, ella se coge del brazo de su marido, y tras unos pocos pasos, se meten en una cafetería, que hay frente al banco donde  estaban  sentados.

 

Antes de  que los viejecitos se metieran en la cafetería, por delante de ellos cruza una pareja de jóvenes. Ella con una larga cabellera pintada de  rojo intenso. La cara se nota que no la ha lavado en varios días, En las cejas y nariz lleva “piercings” de todo tipo. Lleva puesto un vestido largo negro con lunares que le llega hasta los pies. En los brazos lleva unos manguitos de color azul. Su acompañante, lleva ambos lados de la cabeza  afeitados, y sobre la frente, luce un empinado penacho de pelo pintado de verde, que apunta hacia el cielo. En la frente, labios y orejas lleva puestos “piercings” de todas formas y colores, En los brazos luce unos tatuajes y gruesas pulseras de cuero, con remaches brillantes. Cubre su cuerpo con una camisa y, sobre ella un chaleco. Sujetando el estrecho pantalón, un ancho cinturón de cuero, con remaches metálicos puntiagudos. Calza unas gruesas y sucias botas que  no  ha limpiado jamás. El, lleva al cuello un collar, que tiene una argolla, de la que  cuelga una  cadena, ella la lleva cogida. Ambos, de vez en cuando, alargan la mano hacia los viandantes, para pedirles unas monedas, casi todos se desvían al ver tan disparatada pareja, casi todos se niegan a las peticiones de los dos jóvenes, pocos son los que acceden a dar algo. La singular pareja, cansados de no obtener recompensa a sus peticiones, terminan por marcharse calle arriba, hasta desaparecer por una estrecha calleja.

 

De pronto, sin saber como, un grupo de viandantes se juntan, gesticulan, algunos corren hacia el comercio más próximo, sacando unas palanganas, se aprecia que llevan en ellas agua, porque con la prisa se le ha derramado, manchando el suelo de la acera, algún otro lleva en la mano una toalla .  Los de las palanganas y toalla, se abren paso entre la gente arremolinada. No se puede ver, alguien ha debido sufrir un desmayo, se agachan y parece que se disponen a limpiar a la persona desmayada. Algunos, se observa que protestan, con gestos que parecen decir, que al caído no hay que tocarlo, hasta que llegue la ambulancia, que alguien ha llamado. Ya  se oye el fuerte sonido de su sirena. Otros viandantes pasan de largo, con caras inexpresivas, sin interesarse por lo que allí pasa.

Más adelante, una mujer

 que por su aspecto aparenta unos tener unos treinta años. De pelo rubio ensortijado, pintada en exceso en ojos y boca. Lleva un ceñido abrigo de piel negra,  bastante largo. Calza unas  botas de tacón alto, da la sensación que va a caer de bruces en cualquier momento. Del hombro izquierdo cuelga un bolso que hace juego con el abrigo. Cogida por la mano derecha lleva una gran y pesada bolsa, que por la publicidad que lleva impresa  se aprecia que viene de compras de unos grandes almacenes que hay próximos, que están de “rebajas”. El peso de la bolsa acentúa más la inestabilidad de la mujer de pelo rubio ensortijado. Después de andar cortos trayectos, hace  paradas, para recuperar el aliento y el equilibrio, una vez recuperada, reemprende de nuevo la marcha, en una de esas paradas, se le acerca un hombre se aprecia que cruzan unas palabras, éste le ayuda a llevar la pesada bolsa. Calle abajo la mujer de pelo rubio ensortijado, y el hombre que le ayuda, desaparecen con la pesada bolsa confundidos entre los viandantes.        

 

Por la acera veo un perro callejero, pasa entre la gente, nadie repara en él, del cuello cuelga una larga cuerda muy sucia, que arrastra entre sus patas. Un hombre que se encuentra sentado en el suelo, apoyando la espalda en el tronco de unos de los árboles que hay en los pequeños y descuidados jardines que bordean la acera, con una voz ronca y aguardientosa da un fuerte grito, dirigido al perro, éste se vuelve, conoce el grito de quien le llama, y bajando la cabeza, corre a reunirse con él, cuando está junto al hombre de la voz ronca,  lo caricia, y le ordena que se tumbe. Hombre y perro se juntan para darse color de tal forma, que parecen solo uno.

 

Por delante del hombre del perro. pasa rápido un grupo de muchachos  muy jóvenes, en sus caras reflejan toda la alegría de su juventud. La conversación que llevan entre ellos, es oída por los viandantes. A veces se empujan, otras veces se  gritan. Todos  cruzan la calle corriendo por el primer paso de cebra que encuentran, sin esperar a que cambie la luz roja, aprovechando  un instante que no pasan vehículos.

Pegados a la pared de un “super”,

 hay dos músicos callejeros, uno toca un viejo violín el otro una guitarra, los dos instrumentos están muy desafinados. Los “instrumentistas”, estan cubiertos de sendas boinas negras “caladas” hasta las orejas,   se mueven de forma torpe al compás de las melodías que mal interpretan  de forma estridente. El que toca el violín, de vez en cuando,  lanza una sonrisa, abriendo un poco la boca dejando ver una destartalada dentadura a aquellos que le dejan una moneda en la desvencijada caja donde guarda el otro la guitarra, cuando terminan de dar su “concierto” callejero.  El otro es un poco bizco, es el de la guitarra, cuando toca su instrumento, parece que está mirando a los que pasan,  no es así, lo que está haciendo es mirar las cuerdas de la guitarra. Alguna viejecita que pasa con andar cansino, arroja una moneda. La mayoría de los peatones lanzan  miradas de reojo envueltas en compasión hacia los dos tristes músicos sin detenerse.

 

Poco más adelante dos jóvenes, muy elegantes, vestidos con trajes oscuros, llevan un  maletín  cada uno, fuertemente cogido por la mano derecha,  con aire de ejecutivos, cruzan entre la gente sin reparar en nada ni nadie conversando entre ellos.

El semáforo de la calle

 en ocasiones no es respetado por los automovilistas, unos  porque llevan una velocidad excesiva, otros por descuido, o por estar hablando con el compañero que viaja a su lado. Es curioso ver que muchos automovilistas se tocan la nariz y meten sus dedos en ella, con tal “interés y fuerza” como si fueran una barrena, que parece como si quisieran sacarse  un ojo por la nariz, cuando lo que se sacan son las “secreciones secas “ que hay en ellas, lanzándolas algunos al exterior del coche.

 

Más allá hay unos obreros municipales, con su ropa de trabajo, hace más de una semana que llegaron, con unas vallas, herramientas  y una máquina. Después de delimitar un trozo de acera, abrieron una zanja haciendo un ruido infernal. De vez en cuando los “trabajadores” desaparecen, dejan herramientas, máquina y vallas, pasadas  varias horas vuelven, hablan  entre ellos y con algunos de los que pasan todo el tiempo que quieren, y la zanja no se termina ni se tapa. Otros miran con disimulo a los “trabajadores”, Muchos dan un rodeo para no ver, la forma negligente de hacer “su actividad esos trabajadores”. Una obra rutinaria la han convertido en algo molesto e interminable.           

 

                                                                       Rafael V. Vera Martínez

D. JUAN GARCÍA-SANTACRUZ Y ORTIZ, Obispo Emérito de Guadix (por Leovigildo Gómez Amezcua)

 
 
 
 
 
 

Juan García Santa Cruz y Ortiz, obispo emérito de Guadix. Un "hombre sencillo y humilde, un sacerdote íntegro pero con una gran disposición para todos"

[Publicamos seguidamente la Nota biográfica leída en la catedral de Guadix el lunes 14 de marzo de 2011 durante el funeral de exequias del obispo emérito de Guadix, D. Juan García-Santacruz Ortiz, fallecido el pasado sábado 11 de marzo.  En palabras del propio redactor de la Nota, se trata de  "un hombre de Dios y un obispo ejemplar, a quien todo el pueblo ha querido y cuyo fallecimiento ha sido muy sentido".]

 

 

 

Nació en Navahermosa (Toledo) el 11 de enero de 1933, en el seno de una familia cristiana y numerosa. Cursó sus estudios eclesiásticos en el seminario de Toledo, además de los de Magisterio, más un bienio de Filosofía y Letras y otro de Pedagogía, en el Centro Universitario de la citada capital. Ordenado sacerdote el 26 de mayo de 1956, desempeñó cargos parroquiales en Yepes, Peraleda de San Román, Mocejón, San José Obrero y Santiago, los dos últimos en la ciudad de Toledo. Junto a éstos, ejerció otros a distintos niveles, como delegado diocesano de Migraciones, miembro del Consejo Presbiteral y del Consejo de Consultores, responsable de Cáritas Interparroquial, profesor de Religión en distintos institutos y colegios mayores y de Prácticas de Pastoral en el Seminario Mayor. En 1987 fue nombrado Canónigo de la Catedral Primada y Provicario General de la archidiócesis. Estando en el ejercicio de esta doble misión, se produjo su nombramiento para Obispo de Guadix mediante bula de Juan Pablo II firmada el día 31 de marzo de 1992.

 

El 14 de junio siguiente, solemnidad de la Santísima Trinidad, tuvo lugar su ordenación episcopal en la Plaza Mayor de Guadix, actuando de ordenante principal el Nuncio de Su Santidad monseñor Mario Tagliaferri, acompañado por el Cardenal de Toledo, don Marcelo González, y doce obispos de distintas diócesis. En el acto de la ordenación don Juan se dirigió a los numerosos asistentes exponiendo el lema de su pontificado (In nomine tuo laxabo rete= En tu nombre echaré las redes) y glosando la triple misión de su ministerio episcopal como “santificador del pueblo, maestro de la verdad y pastor de la diócesis”.

 

De acuerdo con este programa, don Juan, durante los cerca de 18 años de su presencia en Guadix, ha desarrollado una intensa labor, que resumimos brevemente.

 

1. Como santificador del Pueblo: Esta misión la ha llevado a cabo mediante la administración de sacramentos, con especial atención a los que son exclusivos del obispo como ministro ordinario. Así, ha confirmado alrededor de 11.000 cristianos, en su mayoría jóvenes. Y ha conferido el ministerio del Presbiterado a 28 diáconos, que han contribuido a renovar el clero diocesano, cuya edad media de 54,7 años es inferior a la media nacional. Con estos nuevos sacerdotes, don Juan ha conseguido renovar el 40% de nestro clero. Esta tarea ha supuesto por su parte una atención preferente al Seminario con el que ha mantenido un contacto frecuente e intenso, como parte de la Pastoral Vocacional.

 

2. Como Maestro de la Verdad: Esta misión la ha cumplido don Juan con su magisterio ordinario, mediante la predicación, casi siempre preparada por escrito, a la vez profunda y clara, asequible para el pueblo llano. Pero también con cartas pastorales y circulares con motivo de las diferentes jornadas del año, o bien motivadas por circunstancias especiales. Junto a este magisterio ordinario, podríamos hablar de otro extraordinario en conferencias, tandas de ejercicios o encuentros tanto dentro como fuera de la diócesis. En este apartado hay que destacar su misión como Consiliario Nacional del Foro de Laicos, y Consiliario del Secretariado Nacional de Cursillos de Cristiandad durante 12 años, asistiendo a todos los plenos y a gran parte de las reuniones de su Comisión Permanente, así como a algunas de las reuniones internacionales de este movimiento.

 

3. Como Pastor de la Diócesis: En este apartado ocupa un lugar de preferencia la Visita Pastoral a todo el territorio diocesano, que ha realizado por tres veces, con un denso programa de actividades referidas a colegios, enfermos, contacto con autoridades locales e instituciones sociales y encuentros con la comunidad parroquial y sus diferentes grupos de catequistas, hermandades, consejos de pastoral, etc. Además, visitas ocasionales con motivo de confirmaciones, celebraciones patronales, inauguraciones, bendiciones etc. hasta los más recónditos lugares de la diócesis, a la que, habiendo venido de fuera, ha conocido mejor que cualquiera de nosotros los que hemos nacido y vivido en ella.

 

Otro capítulo importante de su actividad, como Pastor de la diócesis, lo constituye la organización de sus estructuras, que sirven de cauce a la acción pastoral, como el Consejo Presbiteral, que ha celebrado 23 sesiones, en las que se han abordado toda clase de temas relacionados con la vida diocesana, desde la situación del Clero hasta la Pastoral de Exequias; el Colegio de Consultores, establecido para casos especiales, previstos por el Derecho Canónico; el Consejo Diocesano de Pastoral: que no existía anteriormente y, desde su constitución en noviembre de 2003, ha celebrado varias sesiones, con especial protagonismo de sus componentes seglares; el Consejo Diocesano de Asuntos Económicos, que ha contribuido a administrar equitativamente los recursos disponibles y a mejorar la economía diocesana, hasta alcanzar un nivel aceptable, aunque modesto, como corresponde a nuestro entorno social; las Delegaciones y Secretariados, organismos que ya existían y son los que vertebran la pastoral diocesana por sectores. Durante esta etapa han sido revisados, reestructurados y renovados periódicamente, de acuerdo con las exigencias de los tiempos. Y la Curia Diocesana que, en sus distintos departamentos se ha ido renovando y actualizando, tanto en personas como en equipamiento.

 

Otro capítulo de esta faceta episcopal de don Juan ha sido el referente a las obras sociales realizadas durante su pontificado. De ellas, unas han sido creadas por monseñor García-Santacruz, como el Albergue del Transeúnte de Guadix, en 1993; la Escuela taller de San Miguel, entre 1998 y 2005; el Proyecto Hombre, constituido junto con la diócesis de Granada con motivo del Jubileo del Año 2000, cuyo Patronato él ha presidido y cuya Comunidad Terapéutica lleva su nombre; el Centro de Orientación Familiar, en 1996; La Casa de Oficios “Fratérnitas” y la Residencia de Mayores de Huéneja, dirigida por los Franciscanos de la Cruz Blanca. Junto a éstas, don Juan ha prestado gran atención a otras obras sociales que ya existían y que durante su presidencia se han desarrollado, como el Patronato del Sagrado Corazón en Guadix y el de Nuestra Señora de la Presentación en Huéneja.

 

En el sector de obras culturales, hay dos instituciones en las que ha dejado huella profunda: el Centro de Estudios Teológico Pastoral (CETEP “San Torcuato”), único con rango universitario existente en el territorio diocesano, creado por don Juan en 1999, y el Centro de Estudios Pedro Suárez, creado por su antecesor, D. Ignacio Noguer Carmona, pero proseguido y potenciado por don Juan.

 

En esta misión de Pastor de la Diócesis ocupan otro lugar de privilegio los Planes diocesanos de Pastoral, que se han ido elaborando desde 1993 hasta 2008 para darle unidad y consistencia a la actividad diocesana, cuyo contenido omitimos porque desborda los límites de este resumen.

 

Y, por último, hay que consignar en este capitulo, como tarea importante de don Juan, la promoción y apoyo en dos sectores importantes de la vida diocesana. Por una parte las Comunidades Religiosas, numerosas y variadas, que desarrollan su actividad en los campos de la enseñanza, la acción social y caritativa, así como en la vida monástica. Y, por otra parte, los movimientos y asociaciones de apostolado seglar, entre los que han destacado: el Movimiento Familiar Cristiano, que celebró varias Semanas de la Familia tras su llegada, los Cursillos de Cristiandad, de los que se han celebrado 23 en esta etapa, la Vida Ascendente , dedicada a personas mayores, y otras instituciones eclesiales como Adoración Nocturna, Manos Unidas, Hermandades y Cofradías, Heraldos del Evangelio, Comunidades neocatecumenales, etc. Todas ellas han contado con el apoyo, el aliento y la presencia incondicional de don Juan.

 

Además de esta labor estrictamente diocesana, don Juan ha realizado una misión importante, dentro del Episcopado Andaluz, como representante del mismo ante la Junta de Andalucía para todo lo referente al Patrimonio cultural de la Iglesia. 

 

En conclusión: don Juan ha cumplido ejemplarmente su promesa, formulada en su primera alocución, la tarde del 14 de junio de 1992, como Santificador del Pueblo, Maestro de la Verdad y Pastor de la diócesis.

 

Ha mantenido una presencia física y moral permanente en nuestra diócesis. como factor importante de su eficacia ministerial.

 

Ha vivido en cercanía inmediata a nuestro pueblo, interesándose por sus problemas e interviniendo en cuanto ha podido para ayudar a resolverlos. Razón por la cual el Excmo. Ayuntamiento de Guadix acordó otorgarle el título de Hijo Adoptivo de esta ciudad el 25 de enero de 2007.

 

Además, ha sido un verdadero padre de los sacerdotes, a los que ha atendido sin limitación alguna de horario, prestando especial atención a los enfermos.

 

En suma, ha sido un gran Pastor de nuestra Iglesia diocesana que, por ello, le quedará eternamente agradecida, felicitándose de poder albergar sus restos mortales en nuestra Catedral, a la espera de la Resurrección.

 

Guadix,14 de Marzo, 2011

 

 Leovigildo Gómez Amezcua

'Recuerdos a una Profesora', por Pablo Castro Fuentes

“La memoria es una obligación sagrada para

todas las gentes de buena voluntad”

(Elie Wiesel)

Hace ya unos meses, nos dejó para siempre nuestra querida profesora Remedios Bergillos Luna, Reme para todos aquellos que tuvimos la suerte de conocerla. Con estas líneas quiero avivar su recuerdo para aquellos que la conocimos; y para los que no la conocieron, que sepan quién fue esta profesora.

Reme nació en Lucena, un pueblo de Córdoba donde pasó su infancia. Al terminar el instituto, se trasladó a Córdoba para realizar sus estudios de profesora de francés, pero solía regresar con mucha frecuencia a Lucena para visitar a su familia. Finalizados sus estudios universitarios trabajó dando clases de francés en institutos de Córdoba y Lucena. Dio clases en nuestro instituto desde sus comienzos y fue la impulsora del Proyecto Bilingüe de francés y de numerosos programas de intercambio de profesores y alumnos con liceos de Francia e Italia. Era una persona tranquila, creativa, generosa, extrovertida y muy amiga de sus amigos. Se implicaba de lleno en sus clases y en el Proyecto Bilingüe hasta que cayó enferma. Nunca dejó de luchar contra esta enfermedad, recibiendo el apoyo de sus seres queridos hasta que, finalmente, la enfermedad pudo con ella.

Y aquí dejó una huella imborrable en todos nosotros. Hace varios años, Reme plantó una jacaranda frente a la ventana del departamento de francés. Por desgracia no tuvo tiempo de verla florecer, pero cuando sus flores broten sentiremos que Reme perdura en nuestras mentes, como las ramas y flores de la jacaranda.

¡NO TE OLVIDAREMOS JAMAS!

Pablo Castro Fuentes

Córdoba. Instituto Alhakén II, curso 1º C

'Pictorias para leer con lupa', de Carmen Hernández y Paul Rey

 

Presentación de 'Pictorias para leer con lupa': Paul Rey, Carmen Hernández y Fernando Ortíz (Foto: Rafael Marruecos - FHC)

 

[En la tarde del viernes 11 de marzo se presentaba en un cálido y exquisito acto en la ciudad de Guadix el libro 'Pictorias para leer con lupa', una singular obra pictórico-literaria de nuestra colaboradora Carmen Hernández Montalbán y el pintor francés Paul Rey. Fundación Humánitas Córdoba se complace en publicar aquí el texto de presentación del evento, aportado por su autor Fernando Ortíz Fernández.]

 

Buenas tardes:
 

Hoy nos convoca a este Centro de Arte la presentación de una doble obra de arte. Carmen Hernández y Paul Rey nos traen aquí, respectivamente, un libro de microrrelatos -que no por ser cortos dejan de ser una maravillosa obra- y los cuadros originales de las sorprendentes e inquietantes micropinturas que lo ilustran. Éstas últimas han tenido ustedes la oportunidad de disfrutarlas también desde el pasado 8 de marzo, día en que se inauguró su exposición. Doblemente, pues, se cumple aquí el famoso dicho de “lo bueno, si breve, dos veces bueno.”
 

Asimismo, Dios mediante, se efectuará esta presentación en el Instituto Cervantes de Toulouse el próximo 21 de Abril, con la inestimable colaboración de Alise Sencé Almodóvar, profesora del Instituto Pedro Antonio de Alarcón de Guadix, como traductora de los textos al francés.
 

Hay un microcuento de Cuca Canals que lleva por título “e-mail” y dice así: 

http://www.AnayCarlosSeConocieronPorInternet.EstánAtrapadosEnEl@mor.hothothotmail.Fin//
 

Pues bien, a Paul y a Carmen les pasó algo parecido: se conocieron por internet y están atrapados en una bella amistad. Amistad que se ha traducido en una estupenda colaboración cuyo fruto es la obra que hoy presentamos: “PICTORIAS PARA LEER CON LUPA”
 

  

Paul Rey Lavaur
 

Paul ha visitado en varias ocasiones nuestra ciudad. Además, como podrán comprobar en seguida, habla muy bien el castellano; no en vano lo estudió durante algunos años en su Francia natal.
 

PAUL REY LAVAUR es maestro de primaria. Padre de dos hijos, nació en Albi, en la Región de Midi Pyrenees, Francia, el 10 de Julio de 1959. Su afición a la pintura le viene desde la niñez. Se inicia en el mundo del arte visitando el museo Toulouse-Lautrec de Albi. Le gusta escribir relatos largos aunque, hasta ahora, no se ha atrevido a publicar. Realizó un máster en Lengua y Literatura Hispánica y un trabajo titulado “Las civilizaciones”, dentro del cual haría una tesis sobre Picasso, pintor que siempre le había interesado.
 

Paul ha expuesto su obra de forma individual en diferentes ciudades francesas. Comenzó exponiendo en su ciudad natal, ALBI, en 1982 en galerías y centros culturales; y continua realizando una incesante producción artística que se ha ido mostrando en Annecy, Toulouse, Graulhet, Lavaur, Castres, Gaillac. Realiza en 1986 los decorados del espectáculo de rock y danza contemporánea “Tutti Cuanti”. En España ha expuesto en la galería municipal de Gerona, en 1998. Ha realizado otras tantas exposiciones colectivas con importantes pintores franceses.
 

Paul Rey es autodidacta. Como a todo artista, le influye una multitud de creadores y corrientes artísticas, pero de forma especial hablaremos de tres influencias que le marcarán de forma decisiva: en primer lugar, la corriente artística naíf, caracterizada por la ingenuidad y espontaneidad, el autodidactismo de los artistas, los colores brillantes y contrastados, y la perspectiva acientífica captada por intuición. En muchos aspectos, lo naif recuerda (o se inspira) en el arte infantil, muchas veces ajeno al aprendizaje académico. En segundo lugar, la obra de Pablo Ruiz Picasso -por nombrar sólo a uno de los grandes pintores-. Y en tercer lugar –no necesariamente en este orden- el movimiento “Figuración Libre”, en el que en 1981 entran a formar parte Robert Combas, François Boisrond y Hervé Di Rosa. Estos sacan su inspiración de productos visuales (objetos de publicidad, carteles, pegatinas, videojuegos) y del universo de los tebeos.
 

Al igual que Boisrond, Paul Rey realiza una pintura figurativa y enigmática; sus personajes son fruto de una gran creatividad; son de brillantes colores y de formas simplificadas, con frecuencia delineadas para marcar con fuerza sus formas. Estos personajes aparecen en situaciones de vida cotidiana, donde el aspecto sensual y sexual está muy presente.
La obra pictórica se ha ido realizando paralelamente a la literaria. Unas veces han sido los microrrelatos los que han inspirado las pinturas, y viceversa. Son un conjunto de treinta acrílicos de 20cm x 20cm.
Suele decir su autor: “Sigo una vida compartida entre el arte y la enseñanza”.
 

Danièle Delouche, crítico francés, ha dicho de él:
“El estilo de Paul Rey es más bien de figuración libre y está emparentado a otros pintores como Combas, Hervé Di Rosa, Boisron, que hicieron movimiento alrededor de los años 80. Su grafismo está inspirado de los comics, en las imágenes publicitarias, en los decorados de los flippers, del arte popular, desprendiéndose de las imposiciones mercantes y críticas. Capaz de poner en escena con la misma fuerza lo cotidiano y el análisis sociológico, Paul Rey es un disidente que rechaza todo tipo de “orden”. Su arte es insolente, alegre y espontaneo…”
 

Carmen Hernández Montalbán 

 

Carmen nació en Guadix. Posee una sólida formación académica. Rs Técnico Especialista Administrativo por el IES “Acci” de Guadix; Diplomada en Biblioteconomía y Documentación, y Licenciada en Documentación por la Facultad de Biblioteconomía y Documentación de Granada (2001).
 

 

Siendo tan joven como es, posee ya una larga experiencia profesional: En la actualidad, trabaja en el Archivo Municipal del Excmo. Ayuntamiento de Guadix. Con la empresa “Servicios de Teledocumentación Baratz S. A.” ha catalogado fondo antiguo en: Biblioteca del Convento de Capuchinos de Antequera, Biblioteca Central de la Universidad de Granada, Biblioteca de la Facultad de Teología de la misma ciudad, y Archivo Diocesano y Capitular de Guadix. En este último ha ejercido como bibliotecaria. Ha colaborado con la Escuela Oficial de Idiomas de Guadix; trabajó en el Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía, en la Biblioteca del Palacio Arzobispal de Sevilla, en las bibliotecas universitarias de Granada, Almería, y Guadix, y en el Centro de Documentación del Consejo Superior de Deportes, en Madrid. Realizó prácticas en el Centro de Documentación Intercultural de la Facultad de Ciencias de la Educación de Granada. Participa como ponente en el Seminario Andalucía – Norte de Marruecos, de Cooperación Bibliotecaria, organizado por la Empresa Pública de Gestión de Programas Culturales, con la ponencia: “Usuarios y nuevas tecnologías: una propuesta para su formación”

 

Carmen siente pronto afición por el teatro y, con 16 años, entra a formar parte del Grupo de Teatro “Mira de Amescua” representando los “Pasos” de Lope de Rueda y, posteriormente, en las ciudades de Guadix y Purchena, la obra “Los Pelópidas” de Jorge Llopis. Desde temprana edad siente el oficio de poeta y comienza a publicar en la revista almeriense “ANDARAX” y en las revistas Wadi-As y Horizonte 2000. Siendo estudiante entra a formar parte del colectivo “Sustari” con el que participa en varios recitales.

 

Su obra forma parte de distintas publicaciones tales como: “Antología Poética”, “Menacir: Colección de Poemarios” y “El imaginario vientre de la tierra”, del Colectivo Sustari. Junto a su hermana Dora, ha escrito “Cuentos del viejo Wädis”, y “Leyendas de Sulayr y otros cuentos remotos”. De ella nos dice el escritor accitano Joaquín Valverde: Carmen hace un “manejo del lenguaje basado en la belleza, como vehículo por excelencia de la difusión cultural de tradiciones, historia o pura creatividad.”

 

En su ansia de constante formación, Carmen acude a un curso que impartió el bonaerense Andrés Neuman, sobre el relato breve. Neuman ha sido profesor en la Universidad de Granada, columnista y periodista. Pues bien: Carmen queda impresionada por su obra “20 horas de relato breve”.
Otro escritor, investigador, docente e historiador que influirá en su obra es el peruano Fernando Iwasaki; y por supuesto el español José María Merino, defensor del género breve, escritor, ensayista y poeta que en 2008 fuera elegido académico de la Real Academia de la Lengua.

 

El microrelato

Proyección del proceso de creación de las pinturas.

 

 

Como sabemos, los cuentos tienen la virtud de cautivar por su temática; invitan a la lectura porque la intención del cuentista es que lo escrito sea conocido por los demás. Según Charles Perrault, “Los cuentos debían transmitir una moralidad loable e instructiva. Siempre es recompensada la virtud o castigado el vicio. Tratan de hacer ver la ventaja que hay en ser honesto, paciente, discreto, laborioso y obediente, y lo que les sucede a los que no lo son”. Todos hemos leído y contado alguna vez los famosos cuentos de Perrault “Caperucita Roja”, “Pulgarcito”, “La bella durmiente” o “El gato con botas”, y casi todo está dicho de estas maravillosas obras.

 

Pero hoy nos traen a esta sala de la Escuela de Arte unos nuevos cuentos: unos “microrrelatos”. ¿Qué es un “microrrelato”?
Los microrrelatos, también llamados microcuentos, minicuentos o cuentos hiperbreves, son textos que narran historias de forma condensada. Los hay de muchos tipos y de variada extensión (una sola línea, 10, 20…). El microrrelato es una construcción literaria narrativa distinta de la novela o el cuento. Es la denominación más usada para un conjunto de obras diversas cuyas principales características son la brevedad de su contenido y efecto turbador en el lector. Alguien dijo que es un cuento que no queda más remedio que leer deprisa y luego volverlo a leer, y siempre nos parece que no ha terminado.

 

José María Merino, en su obra “50 cuentos y una fábula”, dice: “Las cosas, los sucesos, existen en tanto que se cuentan, pues únicamente su relato consigue que adquieran la dimensión de lo que se puede identificar y comprender. Y lo fantástico establece con certeza esa realidad independiente, distinta de la vivida y cercana a los sueños, que sólo la literatura es capaz de sugerir y suscitar”.

 

El microcuento nace en Argentina en la década de los 50 cuando, con Bioy Casares, Jorge Luis Borges realiza la antología “Narraciones breves y extraordinarias”, donde aparecen relatos de dos páginas y hasta dos líneas. Más adelante, en 1960, Jorge Luis Borges escribe nuevas narraciones de microrrelatos en el libro “El Hacedor”. Más tarde Julio Cortázar lo difundirá en Europa.

 

Veamos unos ejemplos:
 

 

El adivino (Jorge L. Borges)
En Sumatra, alguien quiere doctorarse de adivino.
El brujo examinador le pregunta si será reprobado o si pasará.
El candidato responde que será reprobado…

 

En tres oraciones, Borges plantea una historia completa; cada una corresponde, respectivamente, al planteamiento, nudo y desenlace.

 

Pero no siempre se da esta coincidencia entre el número de oraciones y los componentes de la estructura; es más, a veces, algunos componentes no figuran en el texto de forma explícita. Por ejemplo:

 

El dinosaurio (Augusto Monterroso)
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”.

 

El libro

 

Carmen Hernández Montalbán utiliza en su obra una gran variedad de temas, despliega en sus microrrelatos todo un abanico de lecciones y mensajes con sencillez y finura.

 

Por ejemplo: en “Ángel vengador” se nos muestra defensora del Medio Ambiente, criticando la contaminación y los escasos resultados de las Cumbres Internacionales; en “Nacimiento de Venus”, critica la belleza provocada por la cirugía estética, y en “Chica guerrera” pone en valor el trabajo y la constancia.

 

Veamos cinco características que poseen los microrrelatos y que ponen en valor la obra de nuestra paisana:

 

1ª.-“Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo”.

 

Así el más corto de los microrrelatos de este libro (28 palabras), titulado “EL MATRIMONIO”:
Unidos para siempre, un solo corazón que late desconcertado a dos ritmos diferentes. –Querido: ¡bailar juntos sería muy hermoso, si nuestros pasos siguieran la misma dirección!

 

2.- “Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio: la resolución del conflicto que se plantea en las primeras líneas”.

 

Así, el titulado “PROTESTA EN EL ZOO”:
No puedo vivir así. Me da vértigo mirar a mi alrededor, de tan grande que soy. Todo me parece tan distante, que siento que, si doy un paso más, caeré al vacío. ¿A quién se le ocurrió la idea de de traerme aquí? Me siento observado a diario por cientos de ojos minúsculos, y eso comienza a incomodarme. Sí señor, esto también va con usted; y con usted, que come esa especie de florecitas blancas que extrae de la bolsa ¿Le gustaría que le obligaran a tomar una ducha con un vaso de agua, o vivir en un escaparate? ¡Quiero irme a mi casa! ¡Quiero expandir mi vida, no reducirla!

 

3ª.- “Habitualmente, el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia”.
Cualquier microrrelato de Carmen posee esta característica.

 

4ª.- “Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo”.

 

Así, en el “NACIMIENTO DE VENUS”:
Su vida había cambiado. Cansada de ser el patito feo, un día abandonó el caparazón que la hacía invisible a los ojos de la gente. Pronunció el conjuro del culto a la belleza, invocó a los hados de la alta cirugía, desplegó las sedas, se calzó tacones de vértigo imposible y se miró al espejo. No se hubiera reconocido a sí misma, si no es por aquel destello de inseguridad en la mirada.

 

Y 5ª.- “Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante”.

 

Así, por ejemplo, este microrrelato titulado La última cena (de Ángel García Galiano):
El conde me ha invitado a su castillo. Naturalmente, yo llevaré la bebida.

 

O este otro de Carmen, tan lleno de dulzura:

 

MENTIRAS PIADOSAS
-¿Me quieres?- preguntó bajo la noche cuajada de estrellas. La luna coqueta exhibía sus pechos de cobre bruñido. Un reguero lácteo de estrellas se derramaba tras ella. -¿Cómo no quererte?-, respondió con un beso fecundo en su rostro. Sus ojos cerrados, guardaban el reflejo de la amada: el femenino astro que reinaba en el cielo.

 

Podríamos desde luego seguir leyendo y disfrutando con el análisis de algunos microrrelatos más, pero ese placer se lo dejo a ustedes… Decia Víctor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Pues bien: hoy Carmen y Paul se dan y nos dan la oportunidad de disfrutar su obra “Pictorias para leer con lupa”.

 

Muchas gracias. 

Fernando Ortiz Fernández.
Guadix, 11 de marzo de 2011.

 

Autores, presentador y editores de 'Pictorias para leer con lupa'.

Ficha técnica de la obra:

Textos: Carmen Hernández Montalbán

Pinturas: Paul Rey

Traductores: Alise Sence Almodóvar, Paul Rey, Florence Gout

Fotografías: Marie-Hélène Carcanague

Edición: Comarketing Wadi S. L. Padaya Editores

D.L.: GR 4966-2010

ISBN: 978-84-614-5990-2

Imprime: Imprenta Escourbiac Graulhet 81300 France